Capitanes marítimos de Algeciras y jefes de Tarifa Tráfico, la experiencia que da seguridad al Estrecho
Tribuna de opinión
El autor defiende que la seguridad marítima del Estrecho no se sostiene solo en tecnología, procedimientos o normativas, también gracias a personas que han dedicado una parte de su vida a este entorno
En Salvamento Marítimo sabemos que, detrás de cada operación bien resuelta, siempre hay personas que ponen conocimiento, criterio y muchas horas de dedicación.
En el Estrecho de Gibraltar -uno de los escenarios más complejos del mundo- esa implicación humana es especialmente visible en dos núcleos esenciales: las Capitanías Marítimas en el Estrecho y los centros de Salvamento Marítimo de Algeciras y Tarifa. En una reciente visita, varios de quienes ocuparon estos puestos clave se reunieron de nuevo, recordando años de decisiones difíciles, emergencias compartidas y una enorme responsabilidad común. Verlos juntos es un recordatorio de cuánto pesa la experiencia en la seguridad marítima del Estrecho.
Capitanía Marítima de Algeciras: liderazgo construido a base de oficio
Quien ha llevado el timón de la Capitanía de Algeciras sabe que cada jornada puede traer en cualquier momento del día o de la noche de cualquier día un reto nuevo: un buque con problemas de maniobra, una incidencia ambiental, condiciones meteorológicas que complican el tráfico… y, a pesar de todo, la respuesta debe ser siempre clara, ordenada y rápida. La figura del capitán marítimo se convierte entonces en un punto de referencia para todos: para los inspectores, para los servicios portuarios, para Salvamento Marítimo y para cualquier profesional que se juega mucho en cada operación.
A lo largo de los años, los capitanes marítimos han demostrado criterio técnico, fruto de décadas de navegación y gestión. Calma en los momentos críticos, cuando una mala decisión podría multiplicar los riesgos. Y vocación de servicio público, siendo una constante en cada emergencia afrontada. Su trabajo ha sido decisivo en la protección del medio marino, en la prevención de siniestros y en la coordinación de respuestas que han evitado daños mucho mayores. En un lugar como el Estrecho, la diferencia entre un incidente y un desastre, muchas veces, se reduce a la calidad de esas decisiones.
Tarifa Tráfico: ojos atentos y mente alerta las 24 horas, todos los días
Tarifa Tráfico es, para muchos marinos, la primera voz amiga que escuchan al entrar en el Estrecho. Pero para quienes trabajan dentro, es también un centro donde la presión, la vigilancia constante y la anticipación forman parte del día a día. Los jefes que han pasado por Tarifa Tráfico han tenido la capacidad de convertir un entorno delicado en un sistema ordenado y previsible. Su labor ha permitido detectar riesgos antes de que aparezcan; guiar a buques en situaciones complicadas y suministrar información precisa a la dirección de operaciones y a los capitanes marítimos durante emergencias.
Quienes han estado al frente de este servicio saben que muchas veces el mejor trabajo es aquel que evita la emergencia: el abordaje que se evita con un aviso, el riesgo ambiental que se desactiva con una recomendación, la emergencia que no llega a activarse porque la vigilancia ya estaba ahí.
La reunión de anteriores capitanes marítimos y jefes de Tarifa Tráfico simboliza algo importante: que la seguridad marítima del Estrecho no se sostiene solo en tecnología, procedimientos o normativas. Se sostiene, sobre todo, en personas que han dedicado una parte de su vida a este entorno, que conocen sus dificultades y que han contribuido directamente a mejorar la seguridad de miles de navegantes.
Quienes hoy trabajan en Salvamento Marítimo -tripulantes, controladores VTS, técnicos, inspectores y personal de coordinación- beben de esa experiencia. Heredan un modo de trabajar donde la prudencia, el rigor y la anticipación no son eslóganes, sino hábitos y procedimientos,
El Estrecho seguirá siendo siempre un lugar exigente, complicado y de retos cambiantes. Pero gracias a quienes han estado al frente de la Capitanía de Algeciras y de Tarifa Tráfico, contamos con una base sólida que ha demostrado su valor en cientos de incidentes reales. Su legado no es solo profesional: también es humano. Está en el compañerismo, en el respeto entre equipos, en la capacidad de mantener la calma cuando más falta hace y en la voluntad de servir sin pedir nada a cambio. Este artículo quiere ser un reconocimiento sincero para quienes han sostenido esa responsabilidad durante tantos años, y también un recordatorio para todos nosotros: la seguridad marítima del Estrecho es, ante todo, un trabajo de personas cuidando de personas.
Durante la reunión, se hizo entrega de una placa que recoge los nombres de las personas que hace ya cuarenta años, en 1985, formaron el primer grupo de trabajo de Tarifa Tráfico cuando este servicio -primero en España- comenzó a operar de manera profesional primero como centro de gestión del tráfico marítimo, asumiendo poco después la coordinación de salvamento.
Esa placa no es un simple recuerdo material: representa el inicio de un proyecto que transformó profundamente la vigilancia y la seguridad del Estrecho. Quienes formaron aquel primer equipo, trabajaron en un escenario completamente nuevo en nuestro país, sin referencias previas, construyendo procedimientos, pautas y criterios que hoy consideramos esenciales. Lo hicieron con una mezcla de prudencia, intuición, visión de futuro y una enorme dedicación personal. Contaron con la imprescindible y gran ayuda de las tripulaciones de las unidades de salvamento.
Justo es también mencionar y agradecer a los medios de comunicación que, desde el principio, apoyaron y divulgaron entre la sociedad la incipiente labor de este servicio público, desconocido hasta entonces en España.
La entrega de esta placa tiene, por tanto, un valor simbólico enorme. Es un acto de reconocimiento hacia quienes dieron los primeros pasos en un servicio que, con el tiempo, se convertiría en una pieza clave del sistema nacional de seguridad marítima.
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