Historia del río Palmones (y II)

Instituto de Estudios Campogibraltareños

La fertilidad de sus orillas y su riqueza maderera impresionaron a Jorge Próspero de Verboom en sus planes para dar usos al cauce fluvial

La descripción del ingeniero también incluye una de las primeras alusiones a la entonces humildísima población de los Barrios

El río Palmones.
El río Palmones. / Vanessa Pérez
Juan Carlos Pardo González

Los Barrios, 09 de marzo 2026 - 04:00

Análisis del documento

Es más que probable que ese documento de folio y medio fuese escrito, o dictado, por Jorge Próspero de Verboom en 1721. Esta es la cronología del primer contacto de Verboom con Algeciras y su territorio circundante. En esta fecha fondea en la Bahía en una escala que tenía como destino Ceuta. Tenemos que recordar que Algeciras era un sitio ideal para hacer aguadas, el nombre de río de la Miel hacía alusión precisamente a la dulzura y calidad de sus aguas. El lugar, a juzgar por toda la documentación posterior, debió impresionarle gratamente, y recopiló una amplia documentación entre la que se encontraría este texto. Para hacer esta afirmación me baso en lo que se manifiesta en la carta de 10 de octubre de 1721 que Verboom envía al Marqués de Castelar, Secretario de Estado y de Guerra de Felipe V en ese momento. En esa carta se mencionan algunos detalles de esta visita:

“Los dias siguientes hasta el Siete de este inclusive, me ocupé en visitar el terreno de dichas Algeziras, y toda la Costa déla Bahia, el curso del Río Palmones ylo demás del Pays, enpartes á unas tres leguas Tierra adentro, hasta donde sepuede hazer navegable, mientras los tres Ingenieros que he traido conmigo, levantaron el Plano de las referidas Algeziras, y Sondearon su Costa, donde he encontrado una observaziones dignas de mayor reflexión; De todo lo qual daré quenta á Vs. con un Plano y Mapa quando esté algo de asiento en Malaga, u otra parte donde huviere lugar para ello”.

Entre los datos de esta última carta y los dos textos transcritos anteriormente se pueden extraer bastantes datos interesantes.

Parte de la cuenca del río Palmones un detalle de Reducción del plano de Algeciras y sus alrededores. Mario González. Comisión del Plano de Algeciras y sus alrededores. 1894.
Parte de la cuenca del río Palmones un detalle de Reducción del plano de Algeciras y sus alrededores. Mario González. Comisión del Plano de Algeciras y sus alrededores. 1894.

Obviamente, ni Verboom ni sus colaboradores recorren la totalidad de la cuenca del río, como por otra parte es evidente tratándose de un análisis rápido del territorio, pero sí que se dan cuenta de que sus dos fuentes hídricas principales son el arroyo del Tiradero, que más adelante cambia su topónimo a arroyo del Raudal, un afluente que nace, según Verboom, en las montañas de Ojén, pero que en realidad sus fuentes más distantes se inician en la garganta del Candelar al sudoeste de la Sierra de Luna; recogiendo varias aportaciones de distintos arroyos antes de llegar a la zona de Ojén. Por otro lado, está, según Verboom, el curso de agua que nace en las montañas que están más al este. Esta forma genérica de referirse al nacimiento del arroyo de las Cañas subraya esta idea de territorio no explorado. Las fuentes más distantes del arroyo de las Cañas se encuentran en el cerro del Alisarejo, recoge aguas del arroyo de Murta por el este y de la garganta de los Molinos, el arroyo de Valdeinfierno y el arroyo de la Hoya por el oeste. Después de la unión de sus dos principales aportes hídricos, el río se designa indistintamente como Cañas o Palmones cuando pasa junto a Los Barrios, para designarse sólo como Palmones cuando nos acercamos a su desembocadura.

El interés primordial de Verboom era hacer que el río fuese navegable. Según el fundador del Cuerpo de Ingenieros Militares del Ejército, podía ser practicable para la navegación hasta una distancia de tres leguas desde su desembocadura. Dado que la legua expresa la distancia que una persona, a pie, puede recorrer caminando durante una hora, podría estar refiriéndose a algo más de 15 kilómetros tierra adentro desde la confluencia del río con la Bahía, un cálculo, creo, algo exagerado teniendo en cuenta las condiciones actuales del río en ese punto. Aunque, opino, que sí sería posible, para embarcaciones de poco calado, ser navegable hasta casi los 13 kilómetros desde la desembocadura. Una exageración comprensible puesto que Verboom trataba de poner en valor esta zona en la que el Palmones resultaba crucial como punto de extracción maderera para establecer unos astilleros en las proximidades.

Verboom no estaba pensando en barcos de poco calado precisamente, ya que menciona el sondeo en el punto más alejado de la costa desde el que, según él, el río seria navegable. En ese lugar, el río tendría alrededor de braza y media a media marea, es decir que, teniendo en cuenta que la braza, una unidad de longitud, que se utilizaba fundamentalmente en la marina para hacer sondeos, era equivalente a algo más de 1,6 metros, estaba refiriéndose a una profundidad de alrededor de 2 metros y medio.

Las principales dificultades para que se pudiera llevar a la práctica la navegación por el río son los depósitos de arena de la desembocadura y los diferentes vados existentes en el río. Verboom menciona que hay bancos de arena en la desembocadura que impide la entrada de embarcaciones de cierto calado con la marea baja. Para solucionarlo, nuestro ingeniero explica con detalle la técnica concreta de dragado que habría que aplicar en la desembocadura para hacerlo navegable: “haziendo un enfajinado que estreche la Embocadura hasta dexarla con capacidad suficiente para el passo de los Barcos, afín que en esta forma teniendo mayor fuerza las Corrientes del Río la mantenga siempre limpia”. Es decir, su idea era colocar barreras protectoras artificiales en las dos orillas de la desembocadura, produciendo un estrechamiento.

Esta operación tenía la finalidad de que la fuerza de las corrientes de agua arrastrase la arena a más distancia y no se acumulase en la confluencia con el mar. En cuanto a los vados y los lugares del río con menor profundidad, Verboom menciona que son fáciles de limpiar, especialmente los vados artificiales, hechos por los pastores, de troncos y ramas para el paso de ganado. Verboom menciona tres de estos vados como los principales impedimentos: uno en las proximidades del cortijo del Bálsamo, en el que el río tenía poca profundidad, ya que, según Verboom, sólo podrían practicarlo barquillas; los otros se situaban uno enfrente de Los Barrios y el otro a media legua del primero. El que se menciona en las proximidades de los Barrios podía estar situado cerca del lugar en que, con posterioridad, se puso la barca que, con anclajes en las dos orillas y que con ayuda de la cuerda que las unía, prestaba servicio para el tránsito de personas y ganados. También pudo estar situado en las proximidades del sitio donde luego se construyó el puente en la carretera vieja de Algeciras. El que estaba a media legua podía estar haciendo referencia al vado de la Grulla o al de la Piedra, en sendos caminos que también unían Los Barrios con Algeciras, que aparecen perfectamente situados en la cartografía posterior.

Una mención interesante es la aparición de los cortijos de Jaramillo y el Bálsamo, cortijos cuyos nombres se mantienen todavía, por lo que los podemos situar en los planos realizados con posterioridad, incluidos los realizados actualmente.

Situación de los cortijos del Balsamo y Jaramillo con respecto a la población de Los Barrios en un plano actual, tomada del visor iberpix.
Situación de los cortijos del Balsamo y Jaramillo con respecto a la población de Los Barrios en un plano actual, tomada del visor iberpix.

Otra aportación interesante del documento es la mención a Los Barrios, situándolo, como dije, frente a uno de los vados. Verboom tan solo dice “que dista del Río de medio tiro de Cañon dicho lugar no parece muy grande y la mayor parte de las casas que la componen no son otra cosa que unas chosas cubiertas de juncos y yerbas, ay algunas de cal y canto”.

Es decir que, en estas fechas, debía ser una población bastante pobre en la que la mayoría de las construcciones eran chozas con cubierta vegetal, y sólo unas cuantas casas tenían mayor solidez constructiva.

Como sabemos, Los Barrios fue uno de los tres núcleos urbanos principales por donde se dispersó la población de Gibraltar tras el éxodo de 1704. En este lugar hubo un modesto núcleo poblacional previo, que se incrementa sustancialmente con la llegada de los exiliados gibraltareños.

Historia del río Palmones

Al analizar estos documentos, he ido consultando distintos planos de diferentes fechas, tanto para situar topónimos como para constatar los afluentes, cambios de dirección del río, vados, etc. La mención que hace Verboom del islote que podría tener de largo unas 30 toesas, es decir, algo menos de 60 metros, ha hecho que me aplicara a fondo para intentar situarlo en algún punto de algún plano. Esto me ha resultado muy complejo, ya que los distintos planos situaban islotes en distintas partes del río, que iban cambiando de un plano a otro. Este análisis de la distinta planimetría me ha llevado a reflexionar sobre la variabilidad histórica del río.

El río Palmones, como todos los ríos, es un ente vivo, que obviamente sufre variaciones durante su larga historia geológica. Los ríos van erosionando las orillas de su cauce a causa de la acción hidráulica y la abrasión/ corrosión de los materiales con los que entra en contacto. Este efecto de erosión supone muy poca variabilidad del cauce mientras el río va encajonado entre montañas en un paisaje abrupto; o más bien podemos decir que esta transformación es especialmente lenta en la parte alta de los cauces de los ríos en general y del Palmones en particular. Pero en las zonas más bajas, donde se van acumulando los sedimentos, la variabilidad puede ser más constatable. Todo eso sin tener en cuenta las transformaciones que puede realizar la mano del hombre: asentamientos humanos, desvíos de cauces, refuerzo en las orillas para evitar la erosión, transformaciones para algún tipo de explotación… Mucho de esto se puede constatar en la larga historia del Palmones.

He logrado reunir un buen número de planos de cartografía histórica, en la que se representa especialmente aquellas partes más próximas a la desembocadura que, por lo tanto, están más sujetas a la transformación del cauce. La calidad y exactitud, sobre todo, de las que se realizan a partir del XIX, nos ofrecen múltiples detalles interesantes que ponen de manifiesto esta variabilidad histórica del río, pero dada la limitación de caracteres que permiten los artículos en Almoraima he preferido preparar, en el futuro, un trabajo dedicado expresamente a este análisis cartográfico.

Recorrido aproximado de 3 leguas (unos 15 kilómetros), la parte del río que podría ser navegable según Verboom.
Recorrido aproximado de 3 leguas (unos 15 kilómetros), la parte del río que podría ser navegable según Verboom.

Conclusiones

La primera conclusión que se puede extraer es lo exhaustivo que fue Verboom en su análisis del territorio, que incluía también un estudio del río Palmones, un asunto que se podía considerar marginal dentro de la globalidad de sus propuestas, pero que sin embargo también ocupó su tiempo.

En segundo lugar, como hemos podido constatar, dadas las similitudes de los dos textos, se puede establecer con rotundidad que el documento en cuestión se utilizó como borrador para su amplio informe de 30 de septiembre de 1726.

En esa transcripción vamos a encontrar detalles que llamaron la atención de Verboom, como la fertilidad de sus orillas y su riqueza maderera, riqueza que hacía de este emplazamiento el lugar ideal para establecer astilleros. Asimismo, encontraremos una de las primeras descripciones de la, entonces humildísima, población de Los Barrios.

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