CLXXV ANIVERSARIO FUNDACIÓN GUARDIA CIVIL (1844-2019) La Guardia Civil en La Línea (XXXII)

  • El coronel Jesús Núñez repasa los 175 años de presencia ininterrumpida en la ciudad

  • Esta entrega está dedicada la casa-cuartel de Carboneras (1940-1975)

La casa-cuartel de Carboneras, en La Línea, en 1965. La casa-cuartel de Carboneras, en La Línea, en 1965.

La casa-cuartel de Carboneras, en La Línea, en 1965.

Hasta la entrada en vigor de la Ley de 15 de marzo de 1940 estuvo ubicada en la casa-cuartel de Carboneras el mando de la 1ª Sección, encuadrada en la 1ª Compañía de La Atunara, en La Línea de la Concepción, perteneciente a la Comandancia de Carabineros de Algeciras. Dicha sección estaba mandada por un oficial subalterno del que dependían los puestos de Carboneras y Guadalquitón.

Si bien ambos estaban ubicados físicamente en el término municipal de San Roque, su vinculación histórica con el encuadramiento y dependencia, a efectos de servicio, del mando establecido en La Línea, justifica su protagonismo en este capítulo. El contrabando generado desde la colonia británica de Gibraltar exigió que durante muchas décadas las unidades limítrofes de costa ubicadas en San Roque dependieran del capitán de La Línea.

En el último Escalafón General del Cuerpo de Carabineros, editado en 1936, se decía respecto a Carboneras: “Residencia del Jefe de la Sección. Es puesto de primera línea, de costa montañosa, situado en despoblado. Confina por levante con el Cachón de Carboneras y llega por poniente hasta Punta Mala. Extensión de 4’740 kilómetros. No tiene más caminos que algunas veredas. Recibe el correo por La Línea y la estación más próxima es San Roque. Plantilla del personal: un Sargento, un Cabo, un Corneta, un Carabinero de primera y trece de segunda. Tiene cuartel para Oficial nueve casados y sala de armas para solteros”.

Se trataba de un pequeño acuartelamiento alejado de población, siendo la más cercana la barriada de La Atunara, donde el servicio a prestar estaba centrado en evitar el contrabando procedente del Peñón que era alijado en la costa. La casa-cuartel de Carboneras estaba levantada junto a una torre vigía que databa de finales del siglo XVI, reconvertida hoy día, tras su reconstrucción, en faro.

El estado de conservación del acuartelamiento en 1940, cuyas ruinas son actualmente visibles, debía ser bastante cuestionable, tal y como solía suceder con casi todos los pertenecientes al Cuerpo de Carabineros.

Su situación no fue mucho mejor cuando pasó a depender de la Guardia Civil pues un informe de casas-cuarteles de la 262ª Comandancia de Algeciras, fechado el 18 de agosto de 1970, daba cuenta de que su estado era regular. Situado junto a la playa, carecía de luz eléctrica y de teléfono ya que dada su distancia de la población no llegaban los tendidos hasta allí. El abastecimiento de agua era mediante aljibe ya que estaba lejos de la red general. Se mantenía un pabellón de suboficial y once de guardias civiles casados. No tenía cochera para vehículo pero si disponía de una cuadra para dos caballos. El edificio ocupaba una superficie construida de 728 metros cuadrados sobre un terreno de 3.428.

La vida para los carabineros, inicialmente, y para los guardias civiles que posteriormente estuvieron destinados en dicho puesto junto a sus familias, no es que fuera dura, sino lo siguiente. Nunca se podrán escribir palabras suficientes para reconocer y poner en valor el sacrificio personal y familiar de los miembros de ambos Cuerpos que durante décadas y décadas prestaron servicio y vivieron en acuartelamientos como el de Carboneras, con la única finalidad de prevenir y perseguir el contrabando procedente del Peñón.

El teniente Agustín Rodríguez Borges con los guardias civiles de Carboneras, en 1965. El teniente Agustín Rodríguez Borges con los guardias civiles de Carboneras, en 1965.

El teniente Agustín Rodríguez Borges con los guardias civiles de Carboneras, en 1965.

En 1965 la Guardia Civil de Carboneras seguía manteniendo la misma estructura orgánica de Carabineros en 1940. En vez de llamarse sección se denominaba línea, continuando compuesta por esos dos puestos y unas plantillas similares. Sin embargo, en vez de depender entonces de la 2ª Compañía de La Atunara, lo era de la 1ª Compañía de Guadiaro.

Como jefe de línea de Carboneras se encontraba entonces el teniente Agustín Rodríguez Borges. El comandante de puesto de Carboneras era el cabo Félix González Hortas y los guardias 2º eran Dionisio Matías Sanjuan, Antonio Rovira Galán, Bartolomé Gómez Morón, Nicolás Barrero Medrano, José Rodríguez Muñoz, Manuel Sánchez López-Toscano, Ventura Expósito Verdejo, José Valle Amador, Antonio Rodríguez Prado, Pedro Amaya Castillo, Ildefonso Fernández Nájera, Valentín López Ariza, Cristóbal Ulloa Gutiérrez y Antonio Lara Baidez.

En noviembre de 1968 la plana mayor de la línea de Carboneras pasó a ubicarse en el acuartelamiento de Guadiaro, permaneciendo sólo el puesto. Cuando en julio de 1970 se suprimió el puesto vecino de Guadalquitón se le sumó su plantilla, incrementándose la vigilancia de costa hasta los 7.800 metros, volviendo a depender de la 1ª Compañía de La Línea de la Concepción.

Finalmente el 16 de septiembre de 1975 debido al mal estado de conservación del acuartelamiento se dispuso su desalojo, pasando su plantilla a residir en la casa-cuartel de La Banqueta que había sido inaugurada en el interior del casco urbano de La Línea en 1968.

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