La Línea

Consuelo Trujillo: "Actuar en La Línea es un acto de amor, una forma de decir que pertenezco a esta tierra”

  • La laureada intérprete comparece este viernes ante sus paisanos tras casi tres décadas

  • Un prestigioso elenco con ella a la cabeza ofrece 'La Casa de Bernarda Alba'

  • "Esta cita tiene el valor de un acto psicomágico en mi interior”, subraya

  • “Solo nosotros entendemos que Gibraltar y La Línea son un mismo pueblo”

La actriz linense Consuelo Trujillo

Consuelo Trujillo rezuma linensismo y reivindicación por todos sus poros. Este viernes (21:30, Palacio de Congresos) volverá a actuar en La Línea, con la eterna Casa de Bernarda Alba de Federico García Lorca. Hace casi tres décadas que se subió por última vez a las tablas ante sus paisanos. Fue en el Cine Imperial, con la obra Cambio de Marea. “Es un acto de amor, un sueño cumplido”, afirma emocionada la actriz y directora, de la que detallar su inacabable relación de premios sería un burdo intento de empequeñecerla, porque ninguno es capaz de reflejar el rico mundo interior y la paz que despide, que los que saben dicen que está a la base de su infinita capacidad de transmitir cuando se transforma en cualquier personaje. Consuelo forma parte de los Trujillo de La Línea de toda la vida, que algo deben tener en el ADN, porque entre ellos está, por ejemplo, su primo Rafa, aquel regatista que se subió al podio en los Juegos de Atenas en 2004. Esta eterna embajadora de La Línea de la Concepción [así le gusta llamarla, con sus apellidos] actuará después de casi treinta años en la casa de Consuelo Trujillo, que cada día se siente más orgullosa de ella.

-Dicen que todos los actores sienten mariposas en el estómago antes de cada actuación. ¿Las de Consuelo Trujillo son especiales porque va a hacerlo en La Línea después de tanto tiempo?

-[Se toma tiempo para responder, suspira; sus ojos y su tono de voz delatan un sentimiento que tiene mucho que ver con el vértigo] Estoy embargada por una emoción inmensa. Cada vez que me preguntaban decía que mi sueño era volver a actuar en La Línea. Lo hice tan joven, cuando todavía mi carrera artística estaba iniciándose y luego se consolidó, he tenido oportunidades de hacer personajes grandes, en proyectos importantes. Toda una vida. Pero mi espinita era que no había vuelto a La Línea. Para mí esta noche va a tener el valor de un acto psicomágico en mi interior, es un acto de amor. [Vuelve a emocionarse] Es poder ofrecerle a la ciudad donde yo nací, a la gente que me vio crecer, que me acompañó, que gracias a ellos soy lo que soy... a todos mis amigos a mis familiares, a mis paisanos a la gente de mi tierra... enseñarle lo que yo sé hacer, que es actuar. Y por supuesto hacerlo con todo el amor del mundo. Para mí supone la oportunidad de darle un inmenso abrazo a la tierra y la gente que me vio nacer y crecer, y que pertenece a este cachito del mundo donde empezó mi vida. Es un acto de amor, de gratitud, de entrega. Una forma de decir soy de vosotros, pertenezco a esta tierra y esto es lo que he aprendido y os lo entrego.

-¿Por qué ahora y por qué La Casa de Bernarda Alba?

-La Casa de Bernarda Alba porque tengo la dicha y la fortuna de estar representando ese personaje emblemático del teatro, escrito por Federico García Lorca, que también es un referente importante y amado por mí. Pocas veces una actriz tiene la posibilidad de tener acceso a un personaje de ese calibre, de tanta complejidad, cumbre en la historia del teatro. También supone un grandísimo aprendizaje. Fui yo quien se lo comenté al productor, Celestino Aranda, que ha hecho todo lo posible para que pudiese cumplir este sueño. Empezamos las conversaciones con el Ayuntamiento, tuvimos muchas charlas, porque no es fácil, por presupuesto y por todo, traer a La Línea un espectáculo de gran envergadura, que viene estar en Barcelona y que sigue de gira por Valladolid y va a terminar en Madrid. Al final se encontró la fórmula gracias la buena voluntad del equipo de Gobierno, que ha hecho todo lo posible dentro de sus limitaciones, el productor de la obra ha ido a muerte en un acto de amor hacia mí y yo lo he suplicado, he hecho todo lo que estaba en mi mano. Por fin se va a cumplir este sueño de que mi gente me pueda ver en un papel protagonista acompañada de un elenco de actrices de primera línea, maravillosa. De alguna forma estará también Federico García Lorca presente en nuestra tierra.

-Consuelo Trujillo ¿se siente reconocida en La Línea?

-Ahora me lo voy sintiendo, últimamente. Esta actuación, el premio de la mujer linense, pude venir a presentar la película La Novia... desde hace unos años se está construyendo algo en torno a mí con mucho cariño y mucho reconocimiento hacia lo que hago. La gente de La Línea siempre estuvo, pero ahora también tengo esa sensación de que también están los que gobiernan.

-Haciendo hincapié en las comillas ¿Siente 'envidia' de que otros artistas, deportistas... que seguramente han alcanzado menores metas tengan más reconocimiento en sus lugares de origen que usted?

-Para mí no es tan importante que me alaben como que ese reconocimiento se traduzca en cosas concretas y eso es poder venir a La Línea con los espectáculos que hago, con las películas, que mis paisanos puedan ver mi trabajo y yo puedo compartirlo con ellos. Tener encuentros con la gente. A mí me preocupa muchísimo la gente joven y me gustaría ayudar a que tuviesen espacios de desarrollo humano, cultural, artístico. Me gustaría estar presente en eso y así se lo he hecho saber a la gente del Ayuntamiento.

"Hay que hacer un plan especial para La Línea, sobre todo para la juventud"

-Y Consuelo Trujillo, a la que tanto motiva su pueblo, ¿cómo cree se ve La Línea desde Madrid?

-No se conoce, ésa es la tristeza. No se conoce nuestra convivencia con Gibraltar, nuestra idiosincrasia, no se conoce La Línea ni a su gente, ni nuestros problemas. Por eso yo, cada vez que puedo, procuro contarlo. Claro, después saltan en los telediarios los asuntos con el narcotráfico y mucha gente piensa que eso es La Línea. Que también es La Línea, un problema de La Línea. Lo que pasa es que a mí me gustaría que se contase cuál es el fondo de esa situación, por qué esta ciudad ha llegado a tener estos problemas. Detrás de todo eso está la desatención a nivel social y cultural que ha sufrido esta ciudad desde todos los gobiernos centrales. La Línea merece un plan especial como ciudad fronteriza que ha sufrido la crisis diplomática con Gibraltar. Es que fuera de aquí no se entiende que nosotros y Gibraltar somos el mismo pueblo, que una parte de nuestras familia está allí. Eso solo lo comprendemos nosotros y hay que hacerlo entender, sensibilizar al resto de España y de Europa. Contar lo que La Línea de la Concepción ha sufrido por estar grográficamente enclavada donde está y sobre todo hacer ver el potencial tan grande que tiene. Nosotros tenemos un carácter único por haber nacido en esta ciudad que está entre dos mares, en una frontera, más cerca de África que de Sevilla. Somos gente acogedora, de mentalidad abierta, acostumbrada a los vaivenes, mestiza en el aspecto cultural por nuestra relación con el flamenco, el cine, la literatura... El problema de La Línea es que ha perdido muchas generaciones, porque no se han cuidado el sistema educativo ni las propuestas culturales para la gente joven, ni su desarrollo humano, espiritual ni profesional... por eso hay generaciones perdidas. Algunos se han ido de aquí y unos pocos son los que han buscado refugio en el tráfico de drogas. Hay que hacer un llamamiento a las diferentes administraciones para que La Línea desarrolle su potencial y hacer un plan especial, muy especialmente para la juventud.

-Giremos un poco hacia su actividad. ¿Qué ha sido de los actores en los tiempos del Covid?

-Fue terrible para la profesión y aún no ha acabado. Hay muchas gente que se ha quedado en esta crisis y que ya trabaja en otras cosas. El diez de marzo de 2020 yo estaba actuando en Móstoles con el teatro lleno y el día 14 estábamos confinados. Toda la gira que yo tenía se suspendió. Pero los actores no contamos con una protección legal como por ejemplo sucede en Francia y si perdías una función por la pandemia, la perdías, no había seguro que te compensara. Los que pudimos pedir la ayuda del desempleo lo hicimos, pero muchos no podían. Estamos luchando por el estatuto del artista, para que haya una protección mayor, teniendo en cuenta las peculiaridades de nuestra cotización. El coronavirus fue arrasador. Y durante ese tiempo ¿qué hacíamos? Yo por ejemplo grabé poesía y la colgaba en las redes, como también lo hacía Víctor Clavijo, que es de Algeciras. Los artistas hicimos muchas cosas de manera altruista para animar a la gente, a veces con medios muy rudimentarios, porque estábamos solos en casa. Dábamos alimento espiritual a la sociedad sin cobrar nada. Luego llegó volver a ponerse en marcha, con teatros con aforos reducidísimos, que tampoco fue fácil, porque a veces se suspendían actuaciones casi el mismo día en que estaban anunciadas. Por poner un ejemplo yo volví a actuar en julio con espectáculo que se estrenó en el Grec Festival de Barcelona que lo habíamos preparado casi todo el tiempo... vía Zoom. Fue todo terrible, viajábamos con salvoconductos en trenes llenos para actuar en teatros que solo podían dar cabida al veinticinco por ciento del aforo.

-Es un tópico entre los tópicos pero es difícil resistirse ¿cine o teatro?

-No es tanto un tópico como una pregunta difícil contestar. La cuna, donde me hago actriz, es el teatro. Ahí es donde me construyo, donde descubro mis limitaciones. El teatro tiene algo de ritual, de poder transformador, de provocar una catarsis, de invocar a las musas. Pero haciendo cine también disfruto muchísimo, es otra forma de enfocar la interpretación. Hay una investigación del lenguaje más minimalista que a mí me interesa muchísimo. He disfrutado muchísimo trabajando con Paula Ortiz, la directora de La Novia o con José Corral. En el cine es muy importante el director o directora, porque ellos son el eje. En el teatro cuando subes al escenario eres tú, tu texto, tus compañeros y el público, pero en el cine la película es la del director, que es quien la monta.

-Si solo pudiese hacer una película y una obra de teatro de las que ha hecho, ¿cuáles pediría?

-Haría Cuando deje de llover, de Andrew Bovell. Y El Jardín, también de Andrew Bovell, que no solo la hice, sino que volveré a hacerla. Me marcaron. Me atrevería a decir que Bovell es el Shakespeare contemporáneo.

-Y de las que no ha hecho ¿cuál le gustaría hacer?

-No le voy a poner título a la película, pero tengo un deseo ferviente, que es volver a trabajar con Paula Ortiz y ella tiene varios proyectos entre manos. Quiero entrar en su mundo en el cine. [La obra de teatro se la piensa y al final responde] Me gustaría hacer un Shakespeare, pero muy libre, versionado y contemporáneo.

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