Pepe Mel | Entrenador de fútbol

“El día que me echaron del Rayo me firmó una novela Matilde Asensi”

Pepe Mel, en la Plaza de San Lorenzo de Sevilla. Pepe Mel, en la Plaza de San Lorenzo de Sevilla.

Pepe Mel, en la Plaza de San Lorenzo de Sevilla. / José Ángel García

Doble personalidad (o triple) de ex futbolista, entrenador y novelista. Con el fútbol, Pepe Mel (Madrid, 1963) nació el año que Puskas ganó el Pichichi, salió de la cantera del Madrid. Debutó en Primera con el Osasuna. Del Castellón llegó al Betis, donde fue Pichichi la temporada 89-90 en Segunda (y Hugo Sánchez en Primera). Como novelista, es autor de los libros El mentiroso, El camino al más allá, La prueba y La llave sefardí (Almuzara), en la que viaja de Pedro el Cruel y el conde-duque de Olivares a la Alemania nazi y el Holocausto judío, llegando al 11-M de 2004.

–¿Por qué empieza y acaba su novela el 11-M?

–Yo entrenaba al Alavés, habíamos jugado en Carranza contra el Cádiz y nos enteramos de los atentados en Sancti Petri. Fueron momentos de incertidumbre. Mi hija cogía mucho el Metro en Atocha. Fuimos a jugar a Algeciras. El Gobierno empezó a decir que había sido la ETA. El Alavés es un equipo vasco, la gente empezó a llamarnos asesinos. Ahí empecé a darle vuelta a una novela sobre los fanatismos.

–Una novela en la que sale Velázquez el año Murillo.

–La empecé a escribir en 2014, pero yo no soy escritor profesional. Cuando estoy entrenando me centro cien por cien en mi trabajo. El Madrid de Velázquez del libro es real.

–Del Madrid real al Real Madrid...

–Yo entré en el Madrid con 11 años y salí ya casado, aunque sólo jugué un partido en el primer equipo, en Puertollano contra el Calvo Sotelo. Salí por Vicente del Bosque.

–Su cuarta novela. ¿Cada vez que lo echan de un equipo escribe una?

–Escribir me sirve para liberar el estrés de mi profesión, pero ahora además tengo mucho tiempo libre. Sólo trabajo los fines de semana viendo fútbol. Tiempo libre que aprovecho para documentarme en otra novela sobre la revolución de Asturias del 34.

–Le conté a Gento el chiste de Gallego y Rey. Cola en el Prado: “Qué bueno era Velázquez”. “Y Gento”.

–Velázquez era primo segundo de mi padre. Yo entré en el Madrid por Velázquez. Le perjudicó la llegada de Netzer. No era mejor que él, pero era alemán y campeón del mundo.

–¿Por qué hubo ese divorcio entre fútbol y cultura?

–Si te gustaba el fútbol, parecías un troglodita.

–¿Hasta que llegó Valdano?

–A mí siempre me ha gustado mucho leer. La pintura, el cine. Soy un enamorado del teatro.

–¿Se siente madrileño?

–Soy gato-gato, es decir, hijo de padres y abuelos madrileños.

–¿Más gato que Rincón?

–Yo lo sustituí en el Betis.

–¿Hay fanatismo?

–Esta sociedad se está volviendo intolerante. Deberíamos mirarnos en Toledo, donde convivían tres culturas y religiones.

–Con la marcha de Cristiano a Italia, ¿en fútbol como en política se acabó el bipartidismo?

–Yo he tenido la enorme suerte de verlos a los dos a un metro de la hierba. Creo que Messi es el mejor de la historia y sin Cristiano el Madrid tiene 50 goles menos, pero se reinventará.

–Coetáneo de la quinta del Buitre. Gente que estudiaba, amaba la ópera.

–Y que escribía, como Pardeza. También fueron los que empezaron a ganar unas cantidades de dinero antes inimaginables.

–¿Un partido de fútbol es una novela con su historia, sus personajes, su principio y su final?

–Con distintos guiones y escenarios. Los partidos se empiezan a ganar y perder en las convocatorias.

–¿Sigue en el mercado?

–Sí. Es el tiempo más largo que llevo sin entrenar. Me han salido cosas, pero fuera de España.

–Ya salió a Inglaterra...

–Fui muy valiente, sin saber nada de inglés a entrenar al West Bronwich Albion, de Birmingham.

–¿Lo lee su consuegro (José María del Nido)?

–Ya no lo somos. Me dijo que le gustó mucho El mentiroso.

–Su hija Iris sale en la primera página del libro...

–Nació cuando yo estaba jugando un Castellón-Burgos. Ahora a un futbolista le dan dos semanas.

–¿La palabra campeón en el Siglo de Oro es una licencia literaria?

–Supongo. Sólo hay una novela en la que hablo de fútbol, La prueba, en la que sale Sergio Ramos.

–Ha jugado más partidos en el Madrid que usted...

–En el Sevilla Atlético era un lateral con carencias y se convirtió en el mejor central del mundo.

–¿Lo leían sus jugadores?

–Jorge Molina escondía el libro porque se reían de él.

–¿Viajará a Asturias para su próxima novela?

–Toda la familia de mi mujer es asturiana. De Ribadesella. Somos un país privilegiado por vivir en esta época.

–¿Una afición que cultiva?

–Lo que más me gusta es viajar. Si en mis libros hablo de Jerusalén, Belén o El Cairo es porque he estado en todas esas ciudades. No los viajes del fútbol, que son estadios, hoteles y aeropuertos.

–¿Conoce a Rosa Montero, la escritora que se llama como su mujer?

–No. Sí conocí a Matilde Asensi. El día que me echaron del Rayo Vallecano, pasé por El Corte Inglés y me firmó un ejemplar de El último Catón. Le conté quién era y me dijo que ella era sobrina de Asensi. A mi mujer la conocí en un grupo de la parroquia de Chamartín. Me ha acompañado en mi peregrinaje por España y por el extranjero.

–¿El madridista Mel jugó en el Camp Nou?

–Con el Castellón. Todavía me da miedo ver una foto con Migueli por detrás.

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