Óscar Aguilar, triatleta de Algeciras: de la oficina al Mundial de Ironman

Este administrativo de 45 años ha logrado un hito tras clasificarse para la cita mundialista de Hawái de 2026, un sueño para el que busca apoyo económico

Óscar Aguilar se ejercita en la dársena de El Saladillo, en Algeciras.
Óscar Aguilar se ejercita en la dársena de El Saladillo, en Algeciras. / Erasmo Fenoy

"Hay que estar un poco loco para dedicarse a esto". Óscar Aguilar de la Rosa vive feliz esa locura que tanto le apasiona, el triatlón, un deporte que en realidad son tres y que este algecireño practica en su versión más extrema: el Iroman, un auténtico desafío al cuerpo humano y la mente con una prueba de casi 4 kilómetros de natación, 180 kilómetros en bicicleta y 42 kilómetros de carrera a pie, todo de una tacada y bajo condiciones climáticas que añaden más épica si cabe.

Algeciras cuenta con un deportista de élite singular, un hombre de hierro que compagina su trabajo cotidiano como administrativo de la Autoridad Portuaria de la Bahía de Algeciras con unos entrenamientos brutales que ya ha convertido en rutina. Óscar Aguilar ha conseguido un hito para la ciudad tras su primera gran victoria en el Circuito Mundial Ironman, la que logró en Malasia al imponerse en su grupo de edad (de 45 a 50 años). El algecireño se coló entre los once mejores de la categoría reina del Ironman, profesionales incluidos, y obtuvo el pasaporte para el Campeonato del Mundo de Hawái de 2026, una clasificación histórica, un sueño que Óscar todavía no sabe si podrá cumplir por el elevado coste económico y la falta de apoyos.

Óscar Aguilar se prepara con la máxima dedicación posible y compite de tú a tú con deportistas de todo el mundo, pero no puede vivir del triatlón. "Suelo decir que soy un amateur encubierto", bromea. "Dedico muchas horas, entrenando como un mulo y al final voy a pruebas mundiales en las que compito con los profesionales, pero lógicamente todo esto lo hago de manera compatible con mi trabajo", explica el algecireño, que para la victoria en Malasia tuvo que invertir unos 3.000 euros y para asistir a la cita del Mundial de Hawái, que será en octubre del próximo año, calcula que deberá afrontar unos gastos cercanos a los 8.000 euros. "Ya he tenido que pagar los 1.800 euros de la tasa de participación, paso obligado tras conseguir la plaza por méritos deportivos, pero todavía tengo que ver cómo lo hago para el viaje, el alojamiento y demás... No lo tengo nada claro a día de hoy", reconoce.

El caso de Óscar Aguilar es similar al de otros deportistas que sobresalen en deportes más minoritarios o con menos repercusión. "Tengo una empresa colaboradora que me va a echar una mano, pero no tengo patrocinadores para costearme los campeonatos. A raíz de haber ganado el Ironman he tenido más resonancia, a ver si llega algún patrocinador para el Mundial", comenta, consciente de que las instituciones tienen muy limitadas sus partidas. "Entiendo que en las instituciones se reparta el dinero en las escuelas, yo haría lo mismo", confiesa el algecireño, que es socio y está federado por el Club de Triatlón Algeciras.

Óscar Aguilar posa para 'Europa Sur'.
Óscar Aguilar posa para 'Europa Sur'. / Erasmo Fenoy

Un gusanillo que fue a más

El flechazo entre Óscar Aguilar y el triatlón comenzó hace una década. "Hará unos diez años, yo algo de ciclismo y me animé con algo de carrera a pie. De ahí, empecé con el triatlón en pequeñas distancias y, poco a poco, hasta que debuté en el circuito de medio Ironman (la mitad de las distancias de cada prueba). Vi que se me iba dando bien y me dediqué a competir en esta modalidad, que además me permitía compatibilizar mejor con mi trabajo", relata el algecireño, que ya acumula en sus espaldas cuatro participaciones en los Mundiales de medio Iroman. Pero ese gusanillo fue a más y Óscar dio el salto a la categoría reina, al Iroman completo y el pasado mes de noviembre llegó el éxito de Malasia, donde bajó de las 10 horas con una marca de 9 horas y 50 minutos, el mejor de su grupo de edad y el undécimo de la general total en un escenario con un 90% de humedad.

"Fue toda una experiencia. Son muchas horas y auténtica paliza. Yo le digo a la gente que, después de nadar los casi 4 kilómetros es como coger la bici en Algeciras y dejarla en Sevilla y cuando terminas hacer una maratón", resume.

Compagina su profesión con entrenamientos extremos: desde las aguas de Getares a las cuestas de El Bujeo

De la oficina al mar y la montaña

Este triatleta Ironman se convierte en un administrativo de la Autoridad Portuaria de Algeciras entre semana. "Trabajo mi jornada completa y cuando salgo me dedico a entrenar y a descansar", sostiene Aguilar, que en la antesala a una competición se ejercita "unas 20 horas semanales" con dos sesiones varios días. Pero, además, Óscar encuentra tiempo para dar clases de preparación de oposiciones, otra manera de aliviar todo lo que supone afrontar una cita internacional.

"Es fundamental que la pareja te acompañe con tus locuras y que te eche una mano en casa", señala el algecireño, que acepta una vida social limitada y cuando llega a casa solo piensa en descansar. "Cuidar entrenamiento, alimentación y descanso", subraya el deportista, que tampoco quiere caer en los mitos de los excesos. "Yo como medio sano, tampoco hay que llevar una dieta muy estricta porque el cuerpo lo asimila y lo quema todo a este nivel de exigencia. Evidentemente, hay básicos que sabemos todos como no pasarse con frituras ni con bebidas alcohólicas… Por lo demás, comer todo lo que se pueda y siente bien a tu cuerpo. El cuerpo si no lo cuidas, se rompe", sostiene.

Aguilar califica el triatlón como "un deporte muy solitario" aunque enriquecedor. "Son tres disciplinas, es la complejidad de este deporte porque el físico de un nadador no es el mismo que el del corredor o el ciclista ni los porcentajes mínimos de grasa son los mismos. Cuando no estás en la playa o en la piscina, estás con la bicicleta en el monte o corriendo por la ciudad. En ese sentido, vivimos en una zona privilegiada por el entorno que tenemos", destaca Óscar, que cuando se cansa de la piscina se sumerge en las aguas de Getares con un neopreno, se patea la ciudad de punta a punta o se recorre a pedales El Bujeo.

El algecireño Óscar Aguilar.
El algecireño Óscar Aguilar. / Erasmo Fenoy
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