"Acudí a mi primer campeonato de España y no sabía lo que eran unos tacos de salida"

Enrique Talavera | Atleta Olímpico

Participó en los Juegos de Seúl 88, Barcelona 92 y tenía la carta para ir a Atlanta 96 antes de romperse el cuádriceps haciendo la mili

"Me gustaría que mi camiseta de Algeciras, de tirantes, con la que acudí a las Olimpiadas estuviera expuesta o se subastara"

Enrique Talavera posa cerca de La Bajadilla, barrio algecireño en el que vive
Enrique Talavera posa cerca de La Bajadilla, barrio algecireño en el que vive / Vanessa Pérez
Fernando Silva

02 de junio 2024 - 03:00

Enrique Talavera es la referencia en Algeciras de un atleta olímpico. Nació en Francia, pero se crio desde muy pequeño en una ciudad que unió, como a toda la comarca del Campo de Gibraltar, con la gran competición deportiva entre los años 1987 y 1997. Su especialidad fue la velocidad. Creció como deportista sin pista de atletismo en la que entrenar. Hoy cuenta con 57 años, da nombre al estadio de atletismo de la ciudad, vive en La Bajadilla y analiza con distancia un deporte que empezó a practicar con diecisiete años.

"Yo no empecé a correr con 10 años, como podría ser ahora, sino con 17. Y a los dos años ya estaba en un Campeonato del Mundo. Eso hoy en día es prácticamente imposible", cuenta. "Conocí a mi cuñado, Paco Medina -hoy entrenador de atletas de gran prestigio, también afincado en Algeciras-, y empezamos a entrenar en el Colegio Baelo Claudia, que no sé si ahora sigue manteniendo el nombre. Para mi primer campeonato de España corría en un patio de colegio y no sabía lo que eran unos tacos de salida. Los sábados corríamos en la playa".

Talavera empezó a aparecer en los campeonatos de España de Atletismo con su potencia física y entrenando en su ciudad, procedente de una comarca en la que solo había un club, el Gaviota de San Roque. "Lo recuerdo como algo insospechable", afirma. "Fui allí y me dije que solamente había dos caminos: o te hunden en la miseria y dices esto no es para mí o dices que en la siguiente vas a ser el que gana. Efectivamente, fui en 1985 a Gijón, a un campeonato absoluto, y caí en la primera ronda".

A partir de su segundo Campeonato de España llegaron las marcas y los triunfos. Ganó en 1986, en pista cubierta, y fue finalista en la prueba absoluta. Tras fichar por el equipo Larios, en 1987 participó en los Campeonatos del Mundo de Roma y en 1988 corrió en sus primeros juegos olímpicos, los de Seúl.

"A Seúl llevé la camiseta de Algeciras con la que entrenaba, de tirantes. Me gustaría que algún día estuviese expuesta o fuese sorteada para una causa benéfica"

Talavera confiesa que no es de las personas que mire mucho hacia su pasado, "pero para mí fue un orgullo estar en Seúl". "Literalmente llevé la camiseta de Algeciras con la que entrenaba, de tirantes, que, por cierto, me gustaría que algún día estuviese expuesta o fuese sorteada para una causa benéfica", reflexiona. En aquella ocasión coprotagonizó una escena televisiva: "Fue la famosa escena que salió en el Telediario y que titularon 'En busca del testigo perdido', porque al compañero que me tenía que dar el testigo en los relevos se le cayó", cuenta.

Era una época sin redes sociales en la que los atletas convivían en la villa olímpica. Era el tiempo de los velocistas Carl Lewis y Ben Johnson, un duelo luego enredado en denuncias por dopaje. "En los ochenta hubo mucho dopaje. Me hicieron pasar un control aquí, a Algeciras: vinieron y di negativo. Había gente que decía que tenía que haber dos competiciones, la de los dopados y la de los que no estábamos dopados. ¿Lo está diciendo en serio? ¿Tú te crees que un dopado va a querer competir con los dopados? Me reía", recuerda.

"No me gusta mirar para atrás porque me envejece más"

Barcelona 92 fue bien distinta para Enrique Talavera y para todos los atletas que participaron en aquella competición. En la villa olímpica se veía a la entonces princesa Cristina de Borbón, en los momentos de idilio con el jugador de balonmano Iñaki Urdangarin, y también a Arantxa Sánchez Vicario. "El ambiente y la personalidad mediterránea no tenían nada que ver con la cultura coreana que habíamos vivido cuatro años antes", relata Talavera. Lo mejor en su opinión de unos juegos olímpicos, sin embargo, aparte de competir, es el desfile de delegaciones. "Es una cosa que te marca. Vives algo que se ha hecho hace cien años y también 2.000".

Adiós a Atlanta 96

Tenía la carta para ir a los Juegos de Atlanta de 1996, en Estados Unidos, pero una inoportuna rotura de cuádriceps le impidió viajar. La lesión se la produjo batiendo el récord de España militar en los cien metros: "Estaba haciendo la mili y yo no podía decirle que no a mi capitán. Fui a Toledo y, de hecho, sin calentar, sin entrenar y con una temperatura ambiente alta, hice un 10.4. Al lado tenía a otro capitán al que saqué doce metros".

Era 1995. Tiempo más tarde se retiró de las competiciones y poco a poco se fue alejando del mundo atlético para centrarse en su trabajo en el campo de la informática. "Me desvinculé mucho porque terminé muy cansado. Yo tenía un amigo, y esa es una verdad como un templo para mí, que decía: no me gusta mirar para atrás porque me envejece más".

"El deporte individual se caracteriza por eso, por personas que aguantan y personas que se rompen"

El atletismo no es solo un deporte exigente en lo físico, sino también en lo mental. "Es complicado. El deporte individual se caracteriza por eso, por personas que aguantan y personas que se rompen. Incluso los grandes campeones. Por desgracia, he conocido gente que lo ha pasado muy mal porque no aguantaban... Luego vienen los desastres emocionales de pareja, todo eso es muy complicado. Antes no había a lo mejor tanta ayuda psicológica. Antes era más échale narices y eso, a veces, no siempre funcionaba".

"Ahora, cuando me dicen los chavales que están cansados les digo: "¡Pero cómo que estás cansado! A su edad, mi plan era ir al Instituto Isla Verde, comer a las dos de la tarde, irme a las cuatro a clase, salir a las 7, irme andando a las pistas, entrenar y venir a casa a las nueve de la noche", rememora.

Su prueba preferida fue el relevo 4x100, aunque le gustaba y practicaba el 100 y 200 metros lisos. "El relevo era diferente. Tenía un entrenador que decía que el relevo en un país denota la calidad que hay. El relevo exige que los cuatro estén bien y eso no es nada fácil", reconoce.

Enrique Talavera se retiró "porque ya no podía competir al nivel que yo quería. El último campeonato que fui, creo que fue en Málaga. Y ya me costó competir. Es que las lesiones, si no puedes estar al 100%, ya no vales para nada. A mí no me valía decir, soy finalista. Cuando yo siempre estoy primero o segundo, a mí eso no me convencía". Algunas de sus marcas todavía están bien posicionadas en la clasificación nacional.

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