Insituto de Estudios Campogibraltareños

Tres personajes santiaguistas frente a la Algeciras musulmana (y II)

Doble túmulo funerario de la capilla de los Maestres. La tumba de la izquierda es del maestre Gonzalo Mexía. La de la derecha es la del maestre Fernando Osórez.

Doble túmulo funerario de la capilla de los Maestres. La tumba de la izquierda es del maestre Gonzalo Mexía. La de la derecha es la del maestre Fernando Osórez.

Después de aclarar este error histórico, diré que en una fecha inconcreta para mí, después del mes de febrero de 1343, hubo de llegar al cerco de Algeciras la carta de la Santa Sede disponiendo que la Orden fuese gobernada por dos administradores hasta que don Fadrique alcanzara los 22 años, función para la que vinieron designados los comendadores de Uclés y del Hospital de Cuenca; así que Fernán Rodríguez Mexía hubo de pasar entonces a ejercer solamente como comendador mayor del reino de León hasta que terminó el cerco de Algeciras, a finales de marzo de 1344. La villa quedó incorporada entonces a los territorios de Castilla, después que este reino y Marruecos firmaran una tregua por diez años; con ello se inició un periodo de paz que fue aprovechado por los dirigentes de la Orden para ocuparse de otros asuntos en el seno de la institución.

Es de creer que el comendador mayor regresó entonces a Montemolín, sede de la encomienda mayor de León, antes de asistir a un Capítulo General que se celebró en Alcalá de Henares en el mes de marzo de 1345. Todavía en 1348 lo encuentra el autor de un códice santiaguista siendo comendador “mayor y de Montemolín”; pero Fernán Rodríguez Mexía debió morir poco después al no encontrarse datos relativos a su persona y porque en 1350, al frente de la Encomienda Mayor del reino de León estaba Álvar Núñez de Guzmán.

Pero entre la finalización del cerco algecireño y el momento de su muerte, Fernán Rodríguez Mexía reformó y amplió el templo que mandara levantar el maestre Pelay Pérez Correa un siglo antes, iglesia que era ya cabecera de la Vicaría de Tudía. Es posible que el comendador reconstruyera esta iglesia como lugar para su propio enterramiento, pero también pudo ser debido a las vinculaciones espirituales del comendador con la imagen que se veneraba en la citada iglesia. No debemos olvidar que en aquellos años eran muy frecuentes los choque armados entre musulmanes y cristianos, siendo la imagen de la Virgen María refugio y ayuda espiritual en muchas ocasiones para los hombres que participaban en esos enfrentamientos, por lo que nada tiene de extraño que Fernán Rodríguez, después de salir triunfante en tanto lance, quisiera mostrar su agradecimiento a la Virgen renovando y engrandeciendo su templo, como era costumbre en aquellas fechas.

Por todo lo anterior, considero que las obras para construir una capilla de nueva planta -y posiblemente el nuevo cuerpo de la iglesia de Tudía-, pudieron comenzar después de la conquista de Algeciras porque antes no hubo dinero para pensar en reformas y ampliaciones, sino para atender los gastos de la guerra. No puedo precisar si la obra se terminó en uno o dos años, pero desde luego creo que estaba terminada para 1348, fecha en la que se cumplía su centenario; por tanto, cuando se produjo el fallecimiento de Fernán Rodríguez Mexía fue enterrado en el interior de la nueva capilla mayor, tal y como había proyectado.

Gonzalo Mexía

Por lo que hemos visto, los dos personajes tratados hasta ahora eran miembros de la Orden de Santiago desde mucho antes de llegar a Algeciras, sin embargo, no ocurría lo mismo con Gonzalo Mexía, quien entonces formaba parte de las fuerzas pertenecientes a la Casa del rey de Castilla. Sabemos que era así porque la crónica real nos habla de Gonzalo Mexía como “escudero que tajaba ante el Rey” en el momento de referirse a los que dirigían una operación militar que el rey castellano había ideado frente a los sitiados de Algeciras, en agosto de 1343.

La operación consistía en organizar un engaño -“celada”- a los musulmanes sitiados para que salieran a combatir fuera de los muros. Para ello, un gran número de sitiadores se ocultaron de noche en las inmediaciones de la cerca de piedra, construida por ellos, que abarcaba todo el sector occidental de ambas villas. Una vez concentrados en tres sitios diferentes, los cristianos iniciaron el ataque adelantando un pequeño grupo de gente ante las puertas, por lo que los moros sitiados salieron a combatirlos, especialmente por la puerta de Tarifa de la villa Vieja, donde fueron ayudados por otros procedentes de la villa Nueva. Este fue el momento en que salieron los sitiadores que estaban escondidos causando un gran desbarato entre los musulmanes algecireños.

Enterramiento en Tentudía del maestre Pelay Pérez Correa. Enterramiento en Tentudía del maestre Pelay Pérez Correa.

Enterramiento en Tentudía del maestre Pelay Pérez Correa.

Más allá de los detalles de carácter bélico, lo que me llama especialmente la atención es que el cronista real se fije en el escudero Gonzalo Mexía, al que coloca al final de la relación de los señores que intervinieron en aquella operación, precisando que aquel escudero era el trinchante del monarca. Al hilo de esto último no quedan dudas de que Gonzalo Mexía era entonces un joven oficial de la Corte, educado seguramente como doncel en la Casa del monarca castellano. Y como escudero real hubo de seguir unos años más, pues de otra manera no acierto a justificar que el rey de Castilla le nombrara caballero de la Orden de la Banda, tal y como figura en una relación de miembros de esta institución caballeresca elaborada entre 1344 y 1350.

Ateniéndonos a lo anterior, resulta probable que Gonzalo Mexía fuese armado caballero de la Orden de la Banda entre la toma de Algeciras y 1348, año en el que ya ejercía como comendador de Guadalcanal -por tanto, dentro de la Orden de Santiago-, y realiza una compra de tierras en la actual Villagarcía de la Torre (Badajoz) junto a su esposa, Elvira Íñiguez. De esta mujer han dicho algunos genealogistas que también pertenecía a la familia Guzmán, con la trascendencia que esto último había de tener en el futuro.

Ante lo que precede, cabe preguntarse si Gonzalo Mexía abandonó su cargo en la Casa del rey y se pasó a la Orden de Santiago sin ofender al monarca, o fue este cambio un movimiento orquestado por una persona situada en las altas esferas del reino. Apoyándome en las circunstancias que por entonces se daban en la Orden de Santiago y en la Corte, creo que esa persona tan influyente no fue otra que doña Leonor de Guzmán, madre del maestre y favorita del monarca. Todo encaja perfectamente si consideramos que el infante don Fadrique gobernaba entonces la Orden de Santiago por medio de tutores, como dije más arriba. Ante tal situación, supongo que fue la madre del maestre, doña Leonor, la que quiso colocar en las proximidades de su hijo a hombres vinculados al maestre por lazos familiares, pensando tal vez en el relevo generacional que había de producirse andando el tiempo.

Por lo anterior me inclino a creer que Gonzalo Mexía ingresó en la Orden de Santiago relativamente tarde, y que este decisivo paso, junto a su posterior traslado a la importante encomienda de Uclés -efectuada en 1349 y con ocasión del cerco a Gibraltar- estaba dirigido por alguien; al igual que también lo estuvo su acceso a la Encomienda Mayor de Castilla en 1354. Si en el primer caso -traslado de Guadalcanal a Uclés- he querido ver la mano de doña Leonor de Guzmán, en el segundo -titular de la Encomienda Mayor de Castilla- intuyo la decisión personal del joven maestre, cuando ya tenía conciencia de que después de la muerte de sus progenitores necesitaba rodearse de gente de plena confianza frente a las injerencias de Pedro I, el nuevo rey de Castilla.

No tardó el anterior monarca en nombrar otro maestre en la Orden -Juan García de Villajera- sin tener en cuenta a su hermanastro don Fadrique, por lo que este último envió a Gonzalo Mexía para que combatiera al maestre intruso. En el enfrentamiento armado que hubo en Tarancón (Cuenca), murió el maestre impuesto por Pedro I, así que Gonzalo Mexía hubo de huir primero al reino de Aragón y después a Tolouse (Francia), donde se unió a las tropas del conde Enrique de Trastámara. Poco después pasó este último a prestar sus servicios al rey Pedro IV de Aragón en la guerra abierta contra el rey de Castilla, en cuyo bando luchaba el maestre don Fadrique. No obstante, sospechando que este le era desleal, el rey Pedro I puso fin a su vida en 1358.

La “guerra de los dos Pedros” continuaba y, aprovechando las circunstancias políticas del momento, el conde Enrique de Trastámara se declaró con derecho al trono e invadió Castilla, siendo coronado rey en Burgos en 1366, donde concedió el maestrazgo de la Orden de Santiago a Gonzalo Mexía. A partir de entonces este último permaneció leal al rey don Enrique II hasta el momento de la muerte del maestre, hecho que ocurrió en Sevilla en agosto de 1370.

Para esa fecha, el fallecido maestre había elegido la iglesia de Tudía como lugar de enterramiento. Tanto era así que con este motivo se levantó en la iglesia de Tudía una capilla que sirviera como panteón funerario de los miembros de la familia Mexía, de la que formaba parte el que había de ser el nuevo maestre de la Orden, Fernando Osórez, sobrino del fallecido maestre y nieto del antiguo comendador mayor del reino de León, Fernán Rodríguez Mexía.

Artículo publicado en el número 59 de Almoraima, revista de estudios campogibraltareños. Octubre 2023

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