Un café con Paula El bienestar de los sanitarios en tiempos de pandemia

  • Los profesionales se enfrentan al desgaste psicológico y la experiencia traumática de la primera ola del Covid

  • El ciudado del que cuida está muy desatendido

Profesionales sanitarios del Punta Europa en una concentración. Profesionales sanitarios del Punta Europa en una concentración.

Profesionales sanitarios del Punta Europa en una concentración. / Erasmo Fenoy

Durante la crisis sanitaria que estamos viviendo, ha sido mucho lo que se ha hablado de los profesionales sanitarios y la gran labor que están haciendo. Les hemos aplaudido a diario y parece que estamos más concienciados del papel que cumplen en nuestra sociedad y cómo se esfuerzan día a día para cuidarnos.

Sin embargo, el cuidado del que cuida está muy desatendido y en esta pandemia no ha sido menos. Hemos visto como han trabajado sin medios, expuestos, sin protección suficiente, doblando turnos, cansados y agotados por la exigencia del servicio, pero también por el miedo y la incertidumbre. 

Durante el verano hemos presenciado un descenso de casos, y ante esto hemos podido relajarnos y muchos de los profesionales descansar. Como siempre el verano se acaba y este año con su despedida llega un repunte de casos y por desgracia un segundo brote de Covid-19 ante el que nuestros sanitarios ya se están enfrentando. Por ello, es importante que podamos también nosotros prever su posible desgaste psicológico y atender la necesidad que está surgiendo entre ellos. 

Compañeros enfermeros y médicos coinciden en sus preocupaciones ante una segunda ola de la pandemia. Temen enfrentarse al virus sin medios, exponer a sus familias, y ante todo que se colapse el servicio y tengan que tomar decisiones difíciles o simplemente que no llegue a tiempo un paciente con otra patología diferente al virus a UCI y no puedan ayudarle.

Es importante pensar que la vocación del sanitario es ayudar, acompañar, sanar y salvar vidas si es necesario, por tanto su mayor miedo es no poder cumplir con ella.

El sanitario está acostumbrado a trabajar bajo presión y a una alta exigencia. De hecho algo que suele caracterizarles es la necesidad de control y la autoexigencia, algo que les ayuda en muchos momentos de sus carreras, pero que en estos momentos de incertidumbre puede ser un hándicap para superar la situación con una salud mental saludable. Que tengamos esa capacidad hace que a veces sigamos dando más de nosotros sin pararnos a pensar en nuestras propias necesidades básicas, como el descanso, la desconexión, hacer ejercicio o comer saludable. Por ello, es importante crear conciencia de que para cubrir las necesidades de los demás primero tenemos que haber cubierto las propias.

Para tener un buen autocuidado lo primero es ser conscientes de nuestra rutina de descanso, no solo dormir 8 horas y con un sueño profundo y de calidad, también es importante dedicar tiempo al ocio o a la distensión. En ocasiones el sanitario está tan cansado que ni siquiera puede pensar en cubrir necesidades que no sean las básicas, comer y dormir. Esto genera unos niveles de estrés altísimos y el peligro de padecer el síndrome de estar quemado. Por ello, es primordial mejorar sus horarios, para que puedan cubrir con satisfacción otras áreas de su vida.

Sería necesario que el gobierno pudiera plantearse la mejora, además de los horarios, del equipamiento y las infraestructuras. Estar preparados para su protección y que sientan que sus familias están a salvo, o al menos, en la misma medida que el resto de la población. Poder tener la opción como se planteó en su momento de un aislamiento del sanitario de sus familias si éste así lo desea.

Respecto al bienestar emocional, sería positivo incluir rutinas de meditación, mindfulness u otras estrategias de relajación en el mismo centro de trabajo, para así poder tener la opción de bajar los niveles de estrés en ciertos momentos de la jornada. Además, ofrecer la posibilidad de trabajar en las estrategias de afrontamiento del estrés, pudiendo dejar ir el control y la autoexigencia, pues es importante para poder sobrellevar esta situación que nadie sabe cuándo acabará.

Además, el mismo sistema de salud tendría que ofrecer un programa para que los sanitarios pudieran elaborar los recuerdos traumáticos de la primera ola y hacer un seguimiento emocional de la segunda, previendo así posibles cuadros ansioso-depresivos o de estrés postraumático (TEPT) que podrían ser bastante dañinos para la salud mental de nuestros profesionales y por tanto para el mismo sistema de salud. Hemos de tener en cuenta que los sanitarios son el sector de la población que cumple todos los requisitos para padecer TEPT y que ya se está viendo en la población general los efectos a nivel de trauma que está dejando esta pandemia y los sanitarios no son superhéroes. Debemos ser más conscientes de que esta batalla será a largo plazo, y para tener una primera línea de cuidados eficaz, debemos ofrecerles una red de cuidados firme y sólida, sino puede ser complicado el abordaje de una segunda o tercera ola de esta crisis sanitaria.

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