La amenaza de El Niño dispararía el calor en España y cambiaría el tiempo en Andalucía para la segunda mitad de 2026
Los organismos internacionales advierten de un verano más sofocante y un giro hacia un otoño e invierno más lluvioso de lo habitual en la Península
La primera pista del tiempo para Semana Santa 2026 en Andalucía y lo que dicen ya los modelos meteorológicos
El planeta podría estar a las puertas de un nuevo episodio del fenómeno climático conocido como El Niño, y algunos modelos incluso apuntan a la posibilidad de un evento especialmente intenso —un llamado “super El Niño”— que tendría consecuencias en el clima global y también en España.
Las previsiones de los principales organismos meteorológicos indican que el actual episodio de La Niña, que ha dominado el Pacífico durante los últimos meses y ha coincidido con una temporada especialmente húmeda en la Península Ibérica, con una sucesión de borrascas atlánticas, podría desaparecer en primavera. A partir de ahí, el sistema climático del Pacífico entraría en una fase neutral antes de abrir la puerta al regreso de El Niño durante la segunda mitad de 2026.
Según la Organización Meteorológica Mundial (OMM), existe alrededor de un 60% de probabilidad de que entre marzo y mayo desaparezcan las condiciones de La Niña, mientras que entre mayo y junio esta probabilidad aumenta hasta el 70%. A partir de ese momento, las posibilidades de que El Niño empiece a desarrollarse entre mayo y julio alcanzan ya el 40%.
Los científicos vigilan de cerca el Pacífico. Lo que ocurra en esas aguas lejanas durante los próximos meses acabará influyendo en el calor de los veranos españoles, en las lluvias del invierno y en el clima de Andalucía
No obstante, los expertos advierten de que las predicciones a largo plazo están sujetas a una mayor incertidumbre. La llamada “barrera de predictibilidad de la primavera” —un periodo del año especialmente complicado para los modelos climáticos— hace que las previsiones deban interpretarse con cautela.
Un calentamiento del Pacífico
El Niño es la fase cálida del patrón climático conocido como ENOS (El Niño-Oscilación del Sur). Se produce cuando las aguas del Pacífico ecuatorial central y oriental se calientan de forma anómala, debilitando los vientos alisios y alterando la circulación atmosférica en todo el planeta.
Ese calor adicional liberado a la atmósfera tiene un efecto directo en la temperatura global. En condiciones normales, un episodio típico de El Niño puede aumentar la temperatura media del planeta entre 0,1 y 0,2 grados de forma temporal. Aunque pueda parecer un incremento pequeño, en un contexto de calentamiento global como el actual puede ser suficiente para empujar al planeta hacia nuevos récords de calor.
De hecho, el último episodio de El Niño, entre 2023 y 2024, contribuyó a que 2024 se convirtiera en el año más cálido jamás registrado. Ahora, los científicos advierten de que un nuevo episodio fuerte podría volver a situar al planeta cerca de esos máximos históricos.
El posible “super El Niño” que vigilan los científicos
Algunos modelos climáticos empiezan a detectar señales tempranas en el Pacífico. Las temperaturas del agua cerca de Perú y Ecuador ya se sitúan hasta 1,5 grados por encima de lo normal, un indicio de que el océano podría estar entrando en una fase de calentamiento acelerado.
Los modelos estacionales del Centro Europeo de Predicción a Medio Plazo sugieren que el fenómeno podría empezar a consolidarse a partir de junio y fortalecerse durante el verano.
Las estimaciones actuales apuntan a que hay:
- 98% de probabilidad de un El Niño moderado
- 80% de probabilidad de que sea fuerte
- 22% de probabilidad de que llegue a convertirse en un “super El Niño”
En los últimos meses ya se han detectado varios episodios de vientos del oeste en el Pacífico tropical que están desplazando aguas cálidas hacia el este, un mecanismo clave para el desarrollo del fenómeno.
Qué significaría para España
Aunque el impacto directo de El Niño se concentra principalmente en el Pacífico y en regiones como América o Asia, sus efectos pueden propagarse a escala global y alterar patrones meteorológicos en Europa. En el caso de España, la influencia suele ser más débil que en otras partes del mundo, pero los meteorólogos reconocen que el último episodio sí dejó huella.
Si el fenómeno se consolida en la segunda mitad de 2026, los modelos apuntan a varias posibles consecuencias:
- Temperaturas más altas de lo habitual a partir de finales de verano
- Otoños e inviernos potencialmente más lluviosos, especialmente en el oeste y norte de la Península
- Mayor probabilidad de episodios extremos, como olas de calor o lluvias intensas
Para el sur de España y especialmente para Andalucía, esto podría traducirse en veranos aún más largos y calurosos, con el calor prolongándose hasta bien entrado el otoño. Al mismo tiempo, algunos expertos señalan que el patrón asociado a El Niño podría favorecer la llegada de borrascas atlánticas más activas en otoño e invierno.
Si finalmente se confirma un El Niño fuerte, los efectos podrían prolongarse incluso hasta 2027 debido a la inercia del sistema climático.
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