Las viviendas de la Algeciras musulmana

Algeciras musulmana y cristiana (SS. VIII-XIV)

Capítulo 22. Las distintas dependencias de las casas andalusíes se estructuraban en torno a un patio central de forma rectangular o cuadrada, generalmente de dimensiones reducidas, con un aljibe o un pozo

Decoración parietal con entrelazos realizados con pintura roja hallada en una de las estancias de la vivienda excavada en el solar nº 11-13 de la calle Las Huertas.
Decoración parietal con entrelazos realizados con pintura roja hallada en una de las estancias de la vivienda excavada en el solar nº 11-13 de la calle Las Huertas. / Europa Sur
Antonio Torremocha

31 de agosto 2019 - 06:01

A pesar del arrasamiento que la devastadora destrucción de los nazaríes en torno al año 1379 provocó en las edificaciones medievales y, posteriormente, las intensas remociones, el expolio y las obras de construcción de la ciudad moderna que, durante los siglos XVIII y XIX, se llevaron a cabo en el solar de la desaparecida ciudad medieval, han sido las viviendas particulares, como era de esperar, las que más testimonios materiales nos han proporcionado. Si algunos de los edificios y espacios notables (baños, necrópolis, murallas, horno) han sido documentados en el transcurso de una docena de intervenciones arqueológicas, más de medio centenar de ellas han dado como resultado la excavación de ámbitos domésticos, estructuras viarias y elementos de desalojo de aguas residuales, estos últimos íntimamente vinculados a las viviendas y a una red pública de albellones y cloacas que debió circular por el subsuelo de la ciudad. Las viviendas de la Algeciras islámica, hasta ahora sólo documentadas parcialmente, presentan los mismos esquemas en planta que las casas musulmanas conservadas en la ciudad de Fez o las exhumadas en el transcurso de intervenciones arqueológicas, en Siyasa (Cieza), Valencia, Murcia, Córdoba, Madinat al-Zahra’ y Almería, entre otras, pero, sobre todo, las de época bajomedieval son muy similares a las excavadas en Ceuta en la zona denominada Huerta Rufino.

Las distintas dependencias de las casas andalusíes se estructuraban en torno a un patio central de forma rectangular o cuadrada, generalmente de dimensiones reducidas, con un aljibe o un pozo, como en Algeciras, donde la abundancia de agua subterránea hacía innecesario el almacenamiento de este líquido en depósitos. Vestíbulo o zaguán, salones, alcobas, cocina, letrina y, a veces, pequeños almacenes y sótanos, ocupaban las cuatro crujías que rodeaban el patio hacia el cual abrían sus vanos y del que recibían la luz necesaria, pues rara vez estos habitáculos tenían comunicación entre sí ni al exterior. A veces la vivienda disponía de un vestíbulo o zaguán, de planta cuadrada o rectangular o haciendo recodo, que aislaba las dependencias interiores (patio y habitaciones) de la calle. Al piso superior, que se hallaba rodeado por una galería cubierta que daba al patio, se accedía por medio de una escalera situada en uno de los ángulos de la planta baja. En torno al patio se distribuían el zaguán, un salón, a veces con alcobas en los extremos, la cocina y la letrina. Los vanos de la planta alta se podían abrir hacia la galería interior o hacia la calle mediante ventanas o ajimeces, estando ambos resguardados por celosías de madera que mantenían la intimidad de los moradores de la vivienda.

En Algeciras, uno de los hallazgos más reveladores de ámbitos domésticos se llevó a cabo durante el proceso de excavación del solar situado en los números 11 y 13 de la calle Las Huertas. Se exhumaron los restos de varias casas edificadas entre los siglos XI y XII sobre otras estructuras anteriores, una de ellas documentada en el siglo XI y otras dos del siglo XII. La mejor conservada de éstas presentaba la planta casi completa. Las estancias se articulaban en torno a un patio central de planta cuadrada y una superficie aproximada de 30 metros cuadrados, identificándose el zaguán o pequeño recibidor de 6,21 metros cuadrados con pavimento de lajas de piedra caliza que daba acceso al patio, espacio en el que se localizaba un pozo para el abastecimiento de agua potable.

Otra de las estancias exhumadas se trata del salón que tiene forma rectangular y una superficie de 11 metros cuadrados con una pavimentación de argamasa y cal pintada con almagra. Las paredes también aparecen enlucidas con cal y decoradas con estucos pintados en rojo formando entrelazos de líneas y figuras geométricas. En la reforma a que se sometió la casa en el siglo XIII los muros se enlucieron con una capa de cal blanca desapareciendo la decoración anterior. Otras de las dependencias excavadas fue la letrina cuyo desagüe conectaba por medio de una atarjea con un pozo negro situado en la calle cercana.

Letrina de la casa excavada en la calle Las Huertas. Véase la atarjea de vertido al pozo negro situado en la calle cercana.
Letrina de la casa excavada en la calle Las Huertas. Véase la atarjea de vertido al pozo negro situado en la calle cercana. / Europa Sur

En las intervenciones de urgencia llevadas a cabo en los solares nº 3 y 5 de la calle Cánovas del Castillo entre los años 1995 y 1996; en la calle Tarifa, esquina con calles Santacana y Huertas, realizada en el año 1999; en el nº 15 de la calle General Castaños, esquina con el nº 9 de la calle Cristóbal Colón; en el nº 50 de la calle Juan Morrison; en la calle Emilio Castelar 38 y en el nº 3 de la calle Buen Aire se documentaron viviendas de época bajomedieval incompletas, algunas de ellas con estancias que conservaban parte del pavimento. Otras dos viviendas, excavadas parcialmente, lo fueron en el solar ubicado en los números 18 y 20 de la calle General Castaños, que fueron datadas en los siglos XIII o XIV. En una de ellas se exhumó una estancia amplia con un pavimento de baldosas de barro cocido rectangulares dispuestas oblicuamente respecto a la dirección de los muros. La unión de los diversos espacios documentados proporcionan una longitud de la fachada de la vivienda de unos 12,5 metros. En el número 6 de la calle Teniente Riera, en la parte baja de la ciudad, se documentaron restos de viviendas, algunas datadas en los siglos XI-XII y otras bajomedievales. En una de ellas se localizó un fragmento de pavimento constituido por pequeñas lozas irregulares de caliza.

En lo que se refiere a los pavimentos, se han documentado, en las intervenciones mencionadas, diversos tipos de suelos y pavimentos asociados a habitaciones, vestíbulos y patios muy similares a los exhumados en Ceuta en el Arrabal de Enmedio y a los recuperados en las excavaciones de ámbitos domésticos de Mértola, Siyasa y Sevilla. Suelos realizados con argamasa rica en cal, estucados y pintados con almagra aparecieron en las intervenciones de las calles Cánovas y Muñoz Cobos, esquina calle Santísimo. En esta última el estuco pintado formaba un zócalo o rodapié de unos 15 cm de altura en torno a la habitación. Similar solución hallamos en la casa excavada en el nº 15 de la calle General Castaños, esquina con calle Cristóbal Colón. También se han identificado pavimentos formados por lajas de piedra (patio de la casa del nº 50 de la calle Juan Morrison) o baldosas de barro cocido. Pavimentos de ladrillos dispuestos en espiga o entrelazados se han localizado en la excavación de los baños de la calle Muñoz Cobos esquina con calle Rocha. En una de las casas de época almohade excavada en los números 51 a 55 de la calle Gloria se documentó un pavimento de estuco cuyo enlucido original, en rojo, fue sustituido en dos ocasiones por otro de color blanco y en la citada vivienda de la calle Las Huertas nº 11-13 se documentaron varios suelos, uno de ellos con un pavimento de cal.

stats