Desactivan en Algeciras una red de tráfico de armas de guerra y localizan en Marbella el primer narcozulo de España con una tonelada de cocaína

Operación Wolf

La Policía Nacional desmantela un búnker subterráneo con 1.056 kilos de droga y corta el suministro de kalashnikovs a las mafias del sur

La Policía Nacional localiza un zulo de cocaína en Marbella y destapa en Algeciras el arsenal de los narcos con 19 kalashnikovs

Así encontró la Policía Nacional en Algeciras los 25 fusiles de guerra que el narco usaba para proteger sus alijos de droga. / Policía Nacional

Algeciras vuelve a estar en el centro de la lucha contra el narcotráfico armado. Un operativo de la Policía Nacional en la ciudad gaditana ha permitido incautar 25 armas de fuego —19 fusiles de asalto AK-47 de calibre 7,62 y 6 armas cortas— que viajaban ocultas en un vehículo con matrículas falsas y que estaban destinadas a custodiar alijos de droga. Un ciudadano marroquí fue detenido como transportista. Las armas presentaban signos de oxidación, lo que hace sospechar a los investigadores que habían permanecido enterradas y que podrían haber entrado en España por vía terrestre procedentes del conflicto bélico de Ucrania.

El hallazgo en Algeciras se produjo en paralelo a otra intervención igualmente histórica: la Policía Nacional ha localizado en Marbella (Málaga) el primer narcozulo subterráneo de grandes dimensiones detectado en España. Un agujero oculto bajo vegetación, equipado con inhibidores de señal y una cámara de videovigilancia en su entrada, que albergaba 30 fardos con 1.056 kilos de cocaína.

Las armas -19 armas de guerra AK47 del calibre 7´62 y 6 cortas- fueron localizadas en el interior de un vehículo con placas dobladas en la localidad de Algeciras.
Las armas -19 armas de guerra AK47 del calibre 7´62 y 6 cortas- fueron localizadas en el interior de un vehículo con placas dobladas en la localidad de Algeciras. / Javier Lizon

Un tiroteo en el bosque conduce al mayor hallazgo del narco

Todo comenzó cuando agentes de la Unidad de Lucha contra el Tráfico de Drogas y el Crimen Organizado (Udyco) seguían a un vehículo sospechoso por Marbella hasta una zona arbolada conocida como el Bosque de Ricmar, próxima a una urbanización y a una playa. Allí presenciaron cómo dos hombres golpeaban a un tercero mientras otros dos portaban subfusiles y vestían chalecos con la identificación de la Guardia Civil —una señal inequívoca de que se estaba produciendo un vuelco o robo de droga entre organizaciones criminales.

Durante la persecución a pie posterior, los narcotraficantes abrieron fuego contra los agentes con varias ráfagas. Cuatro personas fueron finalmente detenidas. Los funcionarios también incautaron tres vehículos de alta gama —dos de ellos robados en Francia y Almería— y un arsenal compuesto por un AK-47, también conocidos como kalashnikov, un fusil de asalto AR-15, un subfusil tipo UZI y tres armas cortas.

El comisario Alberto Morales, jefe de la Brigada Central de Estupefacientes de la Udyco, presentó este miércoles los resultados de la denominada Operación Wolf y subrayó que el narcozulo localizado es una instalación sin precedentes en España: una estructura subterránea concebida como primer punto de almacenamiento, donde la droga se "enfría" antes de ser distribuida a sus destinatarios. La Policía sospecha que lleva construido un tiempo considerable.

Los cuatro detenidos son tres ciudadanos marroquíes y un español.

La Policía localiza un 'narcozulo' en Marbella e interviene un depósito de armas de guerra en Algeciras

50 armas largas y tres ataques a policías en seis meses

Morales puso en contexto la gravedad de la situación: en los últimos seis meses se han registrado tres incidentes armados graves entre narcotraficantes y fuerzas de seguridad, entre ellos el ocurrido en Isla Mayor (Sevilla), donde un policía resultó herido de gravedad. Solo la Udyco ha logrado incautar más de 50 armas largas en ese periodo.

El comisario destacó el "éxito" del operativo de Algeciras por haber "cortado" el suministro de armamento hacia las organizaciones del sur, cuyas redes adquieren estas armas a un precio de entre 2.000 y 2.500 euros por unidad para armar a los vigilantes de sus alijos de droga. La tendencia, advirtió, es que estas organizaciones acumulan cada vez más armamento y no dudan en utilizarlo.

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