Algeciras y Mallorca intercambian relatos con la firma de las hermanas Ordinas Montojo
Marisol y Teresa Ordinas Montojo presentarán en marzo 'Historias de ida y vuelta' junto al pintor Antonio López Canales
Marisol y Teresa Ordinas Montojo decidieron, a principios de 2024, empezar a enviarse relatos que mezclaban realidad y ficción. La primera reside en Algeciras desde hace más de cuarenta años. El resultado es un libro que han titulado Historias de ida y vuelta con el que persiguen que no se borre lo vivido, porque "la memoria nos devuelve la propia identidad, saber cómo éramos, también reafirmarnos en quiénes somos", como escribe su hermana María Paz en las notas añadidas que preceden a la sucesión de un total de cuarenta relatos, veinte de cada una de las dos autoras.
El salón de actos del centro documental José Luis Cano será el escenario de la presentación en Algeciras, el próximo 16 marzo. El pintor Antonio López Canales oficiará como presentador, junto a las dos hermanas.
Marisol tituló "Trueque" a la carpeta que abrió en su ordenador en la que fue guardando sus relatos. Teresa la denominó "Intercambio". Ambas nacieron en Madrid, aunque su vida familiar discurrió también en Aranjuez y Mallorca por los destinos que tuvo su padre como militar. Sus trabajos y sus propias parejas le separaron, añadiéndose nuevas ciudades al catálogo de experiencias, como fueron Soria, Barcelona, Valladolid o Palma de Mallorca, en el caso de Teresa, o Algeciras, ciudad que Marisol siente como suya.
Algeciras se ve, no la idealizada sino la vivida
El intercambio o trueque de narraciones, que se prolongó durante año y medio -cruzándose comentarios, sugerencias y correcciones- empezó con una de Marisol sobre la biblia, como gran libro, y la Navidad. "Desde la infancia, el entorno familiar influyó de forma clara en nuestra forma de entender la vida. A ambas nos gustaba escribir porque era el ambiente que veíamos en nuestra casa: la lectura y los comentarios sobre libros eran habituales", cuenta la coautora, que ejerció como profesora de educación secundaria durante treinta y cinco años, treinta de ellos en el IES Kursaal y los otros cinco, los iniciales, en el IES Isla Verde.
"Algeciras se ve en mis relatos, no de la manera totalmente real que yo la veo ahora mismo, sino más bien de la forma en que la he ido viendo cuando he vivido aquí", explica Marisol, licenciada en Filosofía y Letras en la especialidad en Artes, que ya disfruta de su jubilación desde hace unos años. La ciudad se nota puntualmente como escenario de otros temas como, por ejemplo, la pandemia, la migración o el exilio.
Algeciras no es más de lo que es, con la población que tiene y la gente que tiene, porque no es capital de provincia
Pertenece a esos habitantes algecireños que llegaron y se han afincado en la ciudad por trabajo, primero, y luego por la familia creada; en su caso con tres hijos nacidos en la ciudad, y por los amigos y amigas. En sus relatos no se percibe la Algeciras idealizada, sino la vivida. "Lo que he comprobado, y en lo que estoy de acuerdo con mucha gente con la que he hablado, es que hay mucha gente destacada, pero es un movimiento cultural aislado, poco unido", opina.
"Hay un cierto desarraigo respecto a esta tierra, pero al final todos sabemos que aquí se vive muy bien, y que además es una zona muy bonita; todo el entorno es una maravilla", añade. En los últimos años, ha llegado a otra conclusión: "Algeciras no es más de lo que es, con la población que tiene y la gente que tiene, porque no es provincia, no es capital de provincia, y entonces no tiene las mismas oportunidades que una ciudad como Ávila, que no son más que 30.000 habitantes. Antes me parecía una cosa banal, pero ahora pienso que la novena provincia es fundamental".
Historias de ida y vuelta es la primera obra publicada de Marisol, que ha acumulado muchos relatos escritos en su intimidad. No es el caso de Teresa, que tiene otras obras editadas, la principal de ellas la biografía del escritor Avelino Hernández, quien fue su marido. Teresa también es la autora de la fotografía que se extiende a lo largo de la portada, contraportada y solapas del libro. Los relatos son, también, la memoria que se nutre de fotografías familiares en blanco y negro, "con los fuertes contrastes lumínicos, que eran fundamentales", precisa Marisol.
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