Algeciras

Entre las entrañas del Peñón

  • La Roca con sus casi 50 kilómetros de túneles en su interior encierra un largo periodo de la historia mundiall ciudad subterránea Polvorines, barracones, hospitales, cocinas, aljibes, restos de lo que un día sirvió para dar refugio a hasta 16.000 hombres

A través de un acceso en zig-zag, construido así en su momento para amortiguar, en caso de ataque con bomba u obús, la honda expansiva, se penetra al inmenso laberinto defensivo de túneles del Peñón. Con el manojo de llaves en mano, Tito Vallejo, gran experto conocedor de la historia de Gibraltar, da paso a los visitantes a las entrañas de la Roca invadidas por 50 kilómetros de túneles a distintos niveles que van de punta a punta y se entrelazan. Son muchos más kilómetros que los que podemos encontrarnos en el exterior de la colonia. Estamos en Maida Vale, que da paso bajo tierra, precisamente, a la carretera más larga del Peñón, integrada por la Great North Road y Fosse Way.

Los túneles de la II Guerra Mundial, que conforman una fortaleza dentro de otra fortaleza, fueron excavados en 1940 tras conocerse la Operación Félix, el plan orquestado entre Hitler y Franco para invadir Gibraltar, lo que originó previamente la evacuación de la población. Sin embargo no fue la primera vez, ya que los primeros túneles fueron proyectados durante el Gran Asedio de 1779-1783), ubicándose entonces cañones para defenderse de los ataques de españoles y franceses.

Pertrechados con cascos y con algunas linternas, un grupo de periodistas de la comarca visitó esta semana este impresionante complejo bajo tierra gracias a la colaboración de Bland Group International, dedicado al turismo en Gibraltar: tres horas de visita por túneles de la mano de Tito Vallejo, quien rememoraba aquellos años en los que él, siendo un niño, recorría esos pasillos y recovecos, que hoy conoce de memoria. Esos túneles excavados, con el mayor de los secretos, por exmineros y cuyos restos de roca fueron utilizados para construir los 1.600 metros de pista del aeropuerto.

A través de las dos grandes vías antes mencionadas, se alcanzan numerosos pasadizos. Vemos uno de los cinco hospitales de campaña, cuyo quirófano aún mantiene sus paredes y techos originales; la cocina, con sus hornos y calderas; o naves de almacenamiento para víveres; aljibes, y todo lo necesario para sobrevivir en el interior del peñón durante meses con capacidad para 16.000 personas. Aún se mantienen en pie algunos barracores para soldados, con sus ventanas y cristales viselados para dar menos sensación de agobio aunque sin mostrar la piedra que les rodea. Dentro de las entrañas del Peñón estuvo el general Eisenhower, para dirigir la invasión del Norte de África, Operacion Torch. La humedad y las corrientes hacen pensar en la dureza de la vida allí dentro.

Interesante es la central eléctrica, donde se mantienen los antiguos motores y la oficina, que dejó de funcionar en 1971. Para hacerse una idea, la sala más grande aquí, explicó Vallejo, es la segunda subterránea más grande del mundo. Actualmente, los túneles son utilizados eventualmente por militares para realizar maniobras. Este experto explicó que si fuera necesario, el interior del Peñón podría alojar a toda la población de Gibraltar y de La Línea.

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