ENTREVISTA A TANIA SANTOS Y LISANIA MOREL

Algeciras y República Dominicana se unen en Taylis, el nuevo bar de la avenida Capitán Ontañón

Lisania Morel y Tania Santos en el escaparate de su negocio, a punto de inaugurarse.

Lisania Morel y Tania Santos en el escaparate de su negocio, a punto de inaugurarse. / Erasmo Fenoy

Un nuevo negocio de hostelería está a punto de abrir en la avenida Capitán Ontañón, la nueva milla de oro de los bares en Algeciras que, a partir de febrero, será totalmente peatonal. Sus propietarias, Tania Santos y Lisania Morel, mantienen una batalla contra el reloj para inaugurar lo antes posible. Alquilaron el local el pasado mes de junio, pero la reforma y una maraña burocrática han retrasado sus planes.

Dicen que llevan invertidos más de 60.000 euros y todavía no han abierto al público. "No importa. A trabajar no nos echa nadie la pata encima", asegura Santos, que echó los dientes en un restaurante, El Bosque, en la N-340, a la altura de Pelayo. Sus padres estaban empleados allí y ella, desde los cinco años, pelaba patatas y montaba las mesas para las comuniones. Su tía es la propietaria de uno de los puestos de pescaíto frito en el interior del mercado Ingeniero Torroja, La paraíta.

Su socia, Morel, nacida en República Dominicana, también conoce a la perfección el negocio de la hostelería. Regenta La mar de bien, en la calle Radio Algeciras, y su madre se encarga del bar Europa, en la misma acera, pero unos metros más cerca de la Plaza Alta, donde trabaja desde las 7:00 hasta las 23:00.

Tania Santos y Lisania Morel han convertido una antigua peluquería en un bar. Tania Santos y Lisania Morel han convertido una antigua peluquería en un bar.

Tania Santos y Lisania Morel han convertido una antigua peluquería en un bar. / Erasmo Fenoy

Emprender en el centro de Algeciras

La algecireña y la dominicana coincidieron por primera vez hace varios años, trabajando en otro negocio de hostelería en la Plaza de Andalucía. Desde entonces, se quedaron con las ganas de montar algo juntas. "Somos las supernenas", bromean. Han bautizado su sueño en la avenida Capitán Ontañón como Taylis, la unión de la primera sílaba de sus nombres

Estuvieron tanteando locales en el lugar donde empezó todo, en la Plaza de Andalucía, pero cuentan que los alquileres allí están por las nubes. "Aquello es una ruina. Hay que pagar unos 3.000 euros al mes y, además, una comunidad de 500 euros mensuales. Los nuevos propietarios se creen que están en Marbella", explican las socias. "En el centro de Algeciras, para conseguir un local a un precio razonable, no se puede tratar con inmobiliarias ni promotores. Hay que dar con un particular, como nosotras, y llegar a un acuerdo". 

"Abrir un negocio en Algeciras es muy complicado", añade Lisania Morel, a quien todos, amigos y clientes, llaman Lis. "Dan ganas de quedarse en casa sentado y no salir a buscarse la vida", lamenta. "Todo es un papel tras otro, y cada licencia y permiso tiene unas tasas altísimas". 

"Existe otro problema: los algecireños, en vacaciones, puentes y fines de semana, huyen del centro", concluye Tania Santos. "Y durante el verano, ni hablemos". "La gente se va a La Línea, Palmones, San Roque, Tarifa... Tienen esa costumbre de marcharse cada vez que libran", expone la algecireña, que se ha criado en El Saladillo. 

La barra de Taylis, en la avenida Capitán Ontañón esquina con Fuerte Santiago. La barra de Taylis, en la avenida Capitán Ontañón esquina con Fuerte Santiago.

La barra de Taylis, en la avenida Capitán Ontañón esquina con Fuerte Santiago. / Erasmo Fenoy

Desayunos, meriendas y copas

A pesar de las trabas y ahogos económicos, Santos opina que han acertado eligiendo Capitán Ontañón, convirtiendo en bar una antigua peluquería. "Actualmente aquí hay mucha oferta, pero eso también atrae a la gente porque tiene más opciones de restauración donde elegir".  

Taylis estará abierto todo el día: mañana, tarde y noche, desde desayunos hasta copas, pasando por la merienda. A lo único que han renunciado es a las tapas. "De comer, vamos a meter tortitas, gofres, bocadillos...", cuenta Tania Santos. "Y cócteles", agrega Lis Morel, quien cree que en Algeciras no hay lugares para tomarse un combinado "en condiciones". "Yo soy bebedora de cóctel y, cada vez que me apetece uno, me tengo que ir fuera", confiesa la dominicana. 

Piensan que la oferta para las meriendas también flaquea en los alrededores del parque María Cristina. "A partir de las siete, ya nadie te sirve un bocadillo", exponen. De todos modos, son conscientes de que la clave del negocio serán las copas, que tienen un margen de beneficio infinitamente mayor que, por ejemplo, los desayunos, que describen como "mucho trabajo y poca ganancia". "Está todo tan caro, hablo de los productos, que ya no salen las cuentas ni con las comidas", manifiesta la dueña de La mar de bien.

Las dos amigas consideran que, con los precios que han puesto en Taylis, serán "los más baratos de la zona". Como ejemplo: el café a 1,40 euros. "Nosotras queremos atraer tanto al cliente que se cree con dinero como al trabajador que viene a diario", declaran. "Pretendemos que, si alguien tiene cinco euros, pueda venir aquí a merendar". 

Morel y Santos, ahora socias, se conocieron trabajando en un bar de la Plaza de Andalucía. Morel y Santos, ahora socias, se conocieron trabajando en un bar de la Plaza de Andalucía.

Morel y Santos, ahora socias, se conocieron trabajando en un bar de la Plaza de Andalucía. / Erasmo Fenoy

Ganas de trabajar

Las propietarias de Taylis confirman la dificultad a la hora de encontrar personal dispuesto a trabajar en hostelería. "Pusimos un anuncio en Facebook con la oferta de trabajo y sólo se presentó un hombre", relatan. Al final, han echado mano de antiguos colegas. "Todos los que vivimos de la hostelería nos conocemos y sabemos quien vale y quien está parado". 

"Mi tía llego a Algeciras desde República Dominicana hace veinte años. Después ella trajo a mi madre; y mi madre, a mí y mi hermano, que también echa un mano en La mar de bien", recuerda Morel, que recaló en Algeciras por primera vez cuando acababa de cumplir 20 años. "Llevo trabajando 11 años, desde que llegué, así sigo y así seguiré", asegura. "Lo mío viene de herencia. Desde que tengo uso de razón, he visto a mi madre sacarnos adelante. Gracias a ella, nunca me faltó nada en República Dominicana, pero allí hay gente que lo está pasando muy mal". 

Lis Morel tiene un bebé de 8 meses, mientras que Tania Santos, un niño de 3 años y un adolescente de 17. "Para trabajar en hostelería con hijos hay que echarle mucho ingenio", bromea la algecireña. "Es muy difícil, pero no queda otra. Cuando aprieta la necesidad, hay que componérselas como sea", zanjan las dueñas del nuevo bar de Capitán Ontañón mientras supervisan los últimos flecos de la obra. 

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