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El sprint final de Guarente

  • Al italiano sólo le faltan tono y ritmo de alta competición y se pone en manos de Marcelino · "Estamos esperando el momento justo para entrar en la convocatoria y dar un buen resultado en el campo", dice.

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Aún no tiene fecha concreta para su vuelta porque la decisión ya es más subjetiva que objetiva, pero Tiberio Guarente ya atisba el sprint final de un año maratoniano, de encomiable esfuerzo y paciencia infinita. El jugador de Pisa fue operado el 11 de noviembre de 2010, después de que una grave lesión latente en los cartílagos de la rodilla derecha le diera la cara, confirmándose el aviso que había realizado el doctor Juan Ribas sobre alto riesgo de esa rodilla en la revisión médica previa a su fichaje. Desde entonces ha realizado un enorme trabajo de rehabilitación y readaptación funcional. El pasado 7 de octubre reapareció en un partido con motivo del homenaje a Ruiz Sosa en Coria del Río. Y el miércoles pasado, una semana después de cumplir 26 años (el día de Todos los Santos) hasta marcó un gol en Estepa. Fue su mejor regalo. Ahora espera uno mayor, una convocatoria oficial.

Después de tanto tiempo con el fisioterapeuta Rafa Alonso y los readaptadores del club, Guarente aún tiene paciencia para su definitiva vuelta. ¿Cuándo se producirá? "Eso hay que preguntárselo al entrenador. Estoy preparándome para eso y espero conseguir este objetivo lo más rápido posible. No estoy para jugar 90 minutos, esto creo que es imposible, pero hablo con el míster mucho y estamos esperando el momento justo para entrar en la convocatoria y conseguir un buen resultado en el campo", reconoce.

El italiano tiene el alta médica desde justo antes de reaparecer en Coria del Río, el pasado mes de octubre, pero aún no tiene el alta deportiva, que depende de factores más subjetivos. Los médicos ya tienen poco que decir, porque ahora hay que evaluar si el futbolista está en las condiciones de tono, ritmo, intensidad y competitivad adecuados para, después de más de un año, volver a disputar un partido de Primera División. Marcelino y su cuerpo técnico son los que tienen la palabra ahora y lo cierto es que el asturiano también está esperanzado en tener cuanto antes una pieza más en una zona del campo, el eje de la medular, a la que no le vendría mal su concurso.

En este sentido, Guarente reconoció que no tendrá nada sencillo buscarse un hueco en el equipo, aunque se mostró esperanzado en lograrlo. "Los medios centro este año son muy competitivos y muy buenos -dijo mencionándolos a todos- , tenemos muchas posibilidades. Todos son magníficos futbolistas y es difícil entrar. Pero la Liga es larga, hay tarjetas amarillas y muchas cosas y espero poder jugar lo antes posible yo también".

El jugador se mostró algo molesto con Juan Ribas, anterior jefe médico del club que advirtió sobre el riesgo que se corría con su fichaje y lo reconoció públicamente cuando se supo la gravedad de su lesión. Fue preguntado directamente por ello y por las palabras de Mikel Sánchez, el especialista que lo operó, sobre el mal estado que presentaba la rodilla. "El año anterior jugué 40 partidos, entonces no creo que fuera catastrófica, no hubiese podido jugar. Y el doctor Ribas dijo una cosa al principio, pensó que la cosa estaba así y podría haber hablado más. Y luego, cuando fue la operación, habló más". Eso sí, reconoció que su rodilla tenía problemas y que él lo sabía: "La rodilla estaba buena, algunas veces se me hinchaba un poquito, pero no tenía molestias ni tenía nada. Y hablando con otro doctor aquí también me dijo que tenía este pequeño problema, que podría lesionarme mañana o dentro de 10 años, no se podía saber. La mala suerte es que me lesioné en dos meses", reconoció.

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