Mallorca · Sevilla FC

Con los que están

  • El Sevilla se propone, con Manu como único delantero, ganar su primer partido fuera de casa y volver a la senda de los triunfos tres jornadas después Merma Kanoute no pasó la última prueba.

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Con Chevantón y Kerzhakov se presentó el Sevilla de Juande Ramos en muchos campos teniendo a Kanoute y Luis Fabiano sanos. Sin irnos más allá de esta isla destacada en el archipiélago balear, se recuerda aquí la titularidad y un gol de Kepa que a la postre no serviría para ganar porque antes había marcado Víctor Casadesús. No quiere esto decir que se deseen comparar las situaciones, pero debería servir para aportar algo de naturalidad a un fútbol, o, mejor dicho, a todo lo que rodea a un fútbol perennemente crispado, siempre obsesionado con descubrir debates con filón y de largo recorrido y en el que se hace un drama de cualquier cosa.

Ni la planificación deportiva de un equipo profesional de fútbol puede examinarse y quedar suspendida en una semana, ni su rendimiento y la obtención de resultados pueden analizarse con conclusiones de cátedra después de cada partido.

Muchos dirán -de hecho, lo dicen- que aterrizar en el populoso e internacional aeropuerto de Palma de Mallorca con Manu del Moral como único delantero puro de la primera plantilla es una barbaridad y hasta que los cinco puntos que han volado ante los dos colistas que consecutivamente han visitado el Ramón Sánchez-Pizjuán son motivos más que suficientes para quitarle el carné de entrenador a Marcelino. Lo grave es que todo eso suele salir de las mismas bocas que dos semanas atrás se abrían de asombro viendo el planteamiento táctico del Sevilla frente al Barça de Messi, Xavi e Iniesta y, por supuesto, magistralmente conducido por ese monstruo que se llama Pep Guardiola.

En aquel partido en el que Kepa marcaba en el recinto entonces llamado Son Moix y ahora Iberostar el delantero marbellí lucía en su espalda el dorsal 30. El 26, el primero que sobrepasa la frontera de la profesionalidad absoluta que marca el 25, llevará hoy Luis Alberto, que, si no ha dado un giro a su carrera profesional desde el verano en que tanto se clamaba por su presencia en Costa Ballena hasta el mes de noviembre en el que estamos, es delantero. Otro dorsal de ese corte, el 28, lucirá el japonés Hiroshi, en la convocatoria para restarle protagonismo al gaditano cuando todavía no ha tenido tiempo de demostrar por qué José Carlos, ahora marchitándose en el AEK en el que sí destaca el cedido Cala, no podía cerrarle más el paso en el primer equipo.

Y todo porque Negredo y Kanoute, que es verdad que son los delanteros titulares, han llegado lesionados al día de hoy. Pero se da la circunstancia de que ninguna de las dolencias que padecen los puntas del Sevilla pueden compararse a la de, por ejemplo, el villarrealense Rossi. Kanoute hasta ayer mismo era duda y forzaba hasta último momento por estar en el vuelo a Palma y en el hotel Meliá Palas Atenea, habitual cuartel general de los blancos en la isla y adonde llegaban los de Marcelino al filo de las nueve de la noche. Y Negredo, si todo sigue bajo control, estará disponible para el asturiano en el siguiente partido, ya después del parón.

Es verdad que pidió un delantero más que complementara una plantilla. Es verdad que solicitó que fuera Giovani y, parece ser, según palabras del mismísimo Del Nido, que no le van a dar desde el club ese gusto, pero tampoco hay que sacar las cosas de quicio. Ni hay un pulso ni se han lanzado mensajes con segundas intenciones.

Claro, que de todo esto no se acordará absolutamente nadie si el Sevilla obtiene hoy un triunfo ante el Mallorca que sería además la primera victoria fuera de casa para los de Marcelino. Y ya le hace falta a este equipo que, aunque parece que no, acumula tres jornadas sin ganar, desde que venció por la mínima al Sporting en Nervión con un golazo de Manu del Moral.

En el jiennense, que precisamente ese día activó su racha goleadora, fía el Sevilla sus bazas de ataque ante un rival con literatura por la presencia de Joaquín Caparrós en el banquillo y de Serra Ferrer en los despachos. Con el utrerano aún no ha ganado el equipo balear tras cuatro jornadas y eso hace que la afición bermellona casi exija a los suyos un triunfo que evite que caigan en puestos de descenso, lo que sería ya peligroso para un equipo que antes del partido sólo tiene un punto de margen sobre esa línea psicológica que marca el puesto decimoséptimo.

Todo eso debe darle igual al equipo de Marcelino, que ha estado más preocupado durante la semana de estudiar qué cambios y variantes ha introducido Joaquín Caparrós en el juego del Mallorca, fundamentalmente prescindir del centro del campo en las transiciones ofensivas. De ahí se extrae la situación de Sergio Tejera, un hombre que pasó por el Chelsea y que ofreció una opción interesante desde la marcha de Borja Valero en el manejo del balón que no entra en los planes del utrerano, quien quiere sacar más partido del juego directo y de presionar en la segunda jugada.

Sabiendo eso, le irá mal al Sevilla si no se activa lo suficientemente en defensa, si sigue desconectándose por las lagunas que se originan en esa falta de tensión o de fuerzas en la figura de Rakitic y que desembocan en pérdidas de la posición de gente de raza como Medel o Cáceres. Y, también le irá mal, cómo no, si los sustitutos de Negredo y Kanoute no demuestran que si están aquí es para algo.

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