El Mástil

francisco J. Núñez

Apuntes sobre el bienestar

Dicen que la situación acomodada en la que las necesidades materiales están cubiertas no es garantía de felicidad, sino que, de todas todas, lo importante es el buen estado del ánimo y del cuerpo de cada cual. Más allá de cualquier contradicción, parece que son dignas de ser deseadas tanto las coberturas económicas y sociales como las buenas condiciones físicas y psíquicas de las personas.

En política, repletos de vigor primaveral, no pasa un día sin que se haga referencia a lo que se ha llamado el Estado de bienestar para defenderlo o para juzgarlo de forma algo desfavorable. Lo cierto es que es propio de los Estados democráticos de Derecho avanzados que la población disfrute de un nivel de vida aceptable. Los logros del Estado social son indiscutibles. Eso sí, las conquistas sociales se resienten cuando la economía tiende a la recesión o a la crisis. No cabe duda de que la marcha de la actividad económica afecta de lleno al sostenimiento del Estado de bienestar. Si la economía despunta entre tantas dificultades por su vigor, será más fácil mantener firme el bienestar social evitando que caiga o se tuerza.

El paro sigue siendo la principal preocupación de la población española. Ya se sabe que algunas provincias andaluzas andan a la cabeza del desempleo. Cuando las noticias sociolaborales, relacionadas principalmente con la seguridad social y el empleo, no son del todo satisfactorias algo empieza a flaquear en el buen vivir. Sostener el Estado social hoy, en medio de los complejos procesos de globalización, exige una gran inventiva para hacer frente a una realidad nueva o desconocida.

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