Crónica Levantisca

Juan Manuel Marqués Perales

jmmarques@diariodecadiz.com

El AVE desde...

Como diría González sobre aquel AVE: o el Corredor Mediterráneo sale desde Algeciras o no llegará nunca

Si el AVE no hubiese comenzado desde Sevilla, no habría llegado a Sevilla y, por tanto, a Andalucía en varias décadas. Ése es el argumento que el presidente de entonces, Felipe González, ha empleado en varias ocasiones para justificar la construcción que se conmemora ahora. No se trataba, según él, del tributo de un andaluz a su tierra, sino de una decisión de carácter nacional para integrar en el territorio a una comunidad mal comunicada con el resto del país. Nos colocó en el mapa, han explicado otros. Veo a Algeciras y lo que está sucediendo ahora con su puerto, y pienso lo mismo: si el Corredor Mediterráneo no parte desde Algeciras, no llegará al Campo de Gibraltar en décadas. El puerto con mayor potencial de España, uno de los más importantes de Europa, el llamado a ser un polo de desarrollo en una comarca de alto interés político, sigue estrangulado y todo indica que el Gobierno de Rajoy no tiene un interés sincero en abrirlo; es más, potenciará los de Barcelona y Valencia, competidores del andaluz y situados en peores condiciones geográficas.

El ministro de Fomento, Íñigo de la Serna, se ha tomado el interés de realizar varias visitas a Andalucía para explicar los retrasos de las infraestructuras estatales en la comunidad, y lo cierto es que no ha convencido. Armado del recurso léxico "problemas técnicos y administrativos", ha argumentado que los retrasos no son culpa suya, sino de errores anteriores que sólo ahora comienzan a subsanarse. El tramo del AVE de Almería a Murcia no estará hasta 2022, a pesar de que los proyectos estaban realizados, pero ahora, al parecer, no valen y hay que refundirlos. Cuanto menos, raro. Lo mismo pasa con la conexión férrea desde el puerto de Algeciras a Bobadilla. No se trata de ir goteando 20 millones de euros por aquí, siete más por allá y otros 20 que no se sabe si son los mismos o distintos: se trata de una infraestructuras que requiere de 1.000 millones de euros. Y eso supone interés político.

Todos entendemos las dificultades presupuestarias, la falta de ingresos, la obligación del déficit, pero o se impulsa, de verdad, esa conexión o dejaremos de atender a la milonga madrileña. Los empresarios del Levante, catalanes y valencianos, sus gobiernos autonómicos, están ganando esta partida de la historia: aislar a Algeciras allí en el sur, detrás de las últimas béticas, para ganar el tiempo, que es la verdadera prioridad. Y llama la atención que hoy, 25 años después, Andalucía mande tan poco. No se nos hace caso ni vestidos de hombres y mujeres de Estado.

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