La Fundación Cruz Blanca pide ayuda para seguir adelante con sus programas

  • Anima a instituciones, entidades y usuarios a colaborar para suplir el recorte de subvenciones

  • La Junta asegura que los datos que le ha transmitido el Ministerio son distintos a los de la ONG

Asamblea de usuarios, personal y colaboradores de la Fundación Cruz Blanca, ayer. Asamblea de usuarios, personal y colaboradores de la Fundación Cruz Blanca, ayer.

Asamblea de usuarios, personal y colaboradores de la Fundación Cruz Blanca, ayer. / fotografías: erasmo fenoy

"Cruz Blanca ha estado aquí 40 años con y sin apoyo económico. Y no va a cerrar, aquí tenéis vuestra casa". El coordinador para Andalucía de la Fundación Cruz Blanca, Javier Morillo, trataba de tranquilizar ayer a las decenas de personas que se congregaron en las instalación de la entidad en Algeciras para saber qué pasará con los programas de los que son o han sido beneficiarios ante la anunciada pérdida de subvenciones para el próximo año. Cruz Blanca no pudo garantizar uno u otro programa en concreto, pero sí que "vamos a reivindicar lo vuestro".

Lo suyo son proyectos como el de urgencia social, que ayuda a las personas con menos recursos a acceder a bienes básicos; los itinerarios personalizados de inserción, o el centro de acogida para personas sin hogar. Las dos primeras áreas se han quedado sin subvención con cargo a la casilla del 0,7% del IRPF, subvención que sí tenían anteriormente; la tercera la ve reducida. En total, advierte la Fundación, dejarán de percibir más de 700.000 euros con los que este año sí contaban para sus planes de Algeciras y Córdoba. Sólo en la primera atienden a más de 1.200 personas. Como Lola, que ayer lloraba al recordar ante los allí reunidos "cómo me habéis ayudado económicamente y a formarme en ayuda a domicilio".

A los usuarios piden ayuda los coordinadores de la fundación en Andalucía y Algeciras, "contamos con vosotros para replantear el trabajo, el secreto no es solo una ayuda económica". La primera forma de colaborar es una recogida de firmas. Aunque el dinero también es importante; desde Cruz Blanca se mostraron "seguros de que otras entidades tratarán de amortiguar" el golpe.

El objetivo es que no se pierdan programas que son necesarios en una comarca, recuerdan desde la Fundación, que tiene una situación social que los requiere. "Necesitamos dar respuesta a las necesidades que tiene esta zona fronteriza". Por ello aseguran que se coordinarán con otras asociaciones de la zona en el caso de que el presupuesto lo hayan obtenido ellas para que se siga prestando la atención necesaria, pero "si el problema es que el dinero se ha ido pues habrá que reivindicarlo".

La Fundación destaca que lo importante no es ya la pérdida de programas completos, sino de un modelo en el que se unifican todos los proyectos para que cada persona que llega tenga un itinerario, que puede pasar desde una cama a formación y después ayuda en la búsqueda de empleo.

La necesidad de mantener ese modelo llegará a los plenos del Ayuntamiento de Algeciras, de la Mancomunidad de Municipios del Campo de Gibraltar y del Parlamento andaluz de la mano del PP. "Algeciras no puede permitirse el lujo de que la Casa Familiar de Acogida Virgen de La Palma eche el cierre y deje de prestar servicio a las personas que más lo necesitan, máxime cuando no se cuenta con un albergue, ni tan siquiera a nivel comarcal. Todos tenemos que trabajar para lograr que la Fundación Cruz Blanca continúe desarrollando con todas las garantías la importante labor que desarrolla", destacó en ese sentido la teniente de alcalde de Bienestar Social, Paula Conesa. La concejal explicó que el alcalde algecireño, José Ignacio Landaluce, ha mantenido reuniones en Madrid con la exsecretaria de Estado de Igualdad, Susana Camarero, así como con Francisco Babín, delegado del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas, quienes "han corroborado en todo momento que por parte del Gobierno de España no ha se reducido ni un solo céntimo de la transferencia realizada a la Junta de Andalucía".

De hecho, así lo reconoce la Administración autonómica. Este año se ha aprobado una modificación en el reparto de las subvenciones con cargo al IRPF, pasando a ser gestionadas en un 80% por las comunidades autónomas, pero la cuantía no ha variado. En lo que sí hay diferencias es en la cifra que la Junta maneja respecto a las subvenciones recibidas este año por la Fundación Cruz Blanca para sus programas en Algeciras y Córdoba (la gran mayoría para su red algecireña): mientras la Fundación cuantifica la cantidad recibida en 2017 en casi 800.000 euros, la Consejería de Políticas Sociales aseguraba ayer que fue de solo 84.519 euros para programas y 10.000 euros más para inversiones, según la información aportada por el Ministerio de Sanidad.

Así, "según la información remitida por el Ministerio la Fundación Cruz Blanca no sólo no ha visto reducida sus subvenciones, sino que se han incrementando en cerca de 11.000 euros", calcula la Administración autonómica, ya que para este año la subvención, ahora repartida por la Junta, ascendería a 94.568 euros. Y podrían llegar más, porque la entidad es suplente en la convocatoria de subvenciones del programa de atención a la mujer (35.154,25 euros) y en urgencia (20.000 euros). Por ello, instaba ayer a la Fundación a que "revise sus cuentas y, sobre todo, a que no atribuya supuestos recortes a la Junta de Andalucía".

Pero desde la Fundación se insistía: el propio Ministerio tiene como cifra de ejecución del programa de IRPF para este año 799.868 euros, por lo que el recorte en las subvenciones es de más de 700.000 euros. Esa misma cifra fue la que se transmitió por su parte a la Junta como punto de partida, afirman. De hecho, según ha comprobado este diario, las resoluciones firmadas por el Ministerio el pasado año recogen las partidas que la Fundación asegura haber recibido a nivel nacional (no había entonces desagregación a nivel autonómico).

Ninguna de las dos partes pudo aclarar cómo se ha producido la divergencia. Mientras tanto, los usuarios se movilizan con el objetivo prioritario del centro de acogida porque como resume Jesús, uno de sus inquilinos, "el cierre sería una catástrofe, porque igual que yo hay muchas personas en la calle que lo necesitan".

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