"Estos cursos tienen una utilidad que trasciende más allá de lo cultural"

  • El coordinador de los seminarios asegura que cada vez es más difícil decidirse entre la amplia oferta y calidad existente. No obstante, señala que hay que decidirse por aquellos que son más necesarios

Juan Gómez Macías vuelve a vivir una edición más de los Cursos de Verano con la misma ilusión que el primer día. Asegura que no es fácil decidirse en una oferta tan amplia y de tanta calidad, por lo que se eligen en función de la necesidad.

-Preparar 29 Cursos de Verano son muchos, ¿cómo lo vive el coordinador?

-Yo, desde una atalaya de 28 cursos, tengo una perspectiva suficientemente amplia que me ayuda a comprender las expectativas de futuro que tiene esta actividad de tanta envergadura en toda Andalucía.

-¿Tanto tiempo no puede hacer que caiga en la rutina?

-No, pudiera ser una rutina, pero yo no las admito en mi vida y los cursos de verano forman parte de mi biografía personal. Tampoco distingo los aspectos profesionales con los biográficos en mi vida. He invertido una gran fuerza de trabajo y mucha ilusión y he recibido muchísimo más, por eso mi sentimiento hacia el Ayuntamiento de San Roque y hacia la Universidad de Cádiz es de mucha gratitud.

-¿Con qué antelación comienzan a prepararse los cursos?

-Prácticamente un año. Durante estas tres semanas de esta edición ya estamos manteniendo reuniones técnicas para preparar los cursos del año siguiente. El programa para la próxima edición está cerrado antes de fin de año.

-¿Cómo se eligen los distintos seminarios que conforman el programa?

-La Universidad y el Ayuntamiento hacen una oferta pública a la que se presentan bastantes proyectos. Después una comisión paritaria formada por la rectora y técnicos de la Universidad de Cádiz, y concejales y técnicos del Ayuntamiento nos reunimos y valoramos esa oferta pública, en la que se incluyen seminarios fijos como Carteia.

-¿Cómo ha sido la evolución en estos años?

-A grosso modo se puede decir que hay dos etapas en los cursos de verano. La ilusión de una universidad bilingüe que acercara a dos comunidades que están condenadas a entenderse como es Gibraltar y la comarca, que fue el inicio hasta una realidad actual que no tiene nada que ver con aquello pero que se alimenta de esa situación. Desde el primero hasta el quinto curso es una intervención exclusivamente del Ayuntamiento y de algunas instituciones como Diputación y alguna consejería de la Junta. A partir del curso séptimo se vinculan a la Universidad de Cádiz. Ahora estos cursos tienen una utilidad que trasciende más allá de lo cultural. Tiene un programa estrictamente pedagógico pero también se intenta que estén relacionados con la realidad social. Es un instrumento para el desarrollo comunitario. A su vez, creemos que la empresa como desarrollo económico y la Universidad tienen que ir de la mano. Por eso el patrocino es muy importante para los cursos, se les da la oportunidad a las empresas de participar en algo que es muy beneficioso para la propagación y difusión de la cultura y ambas instituciones se benefician

-¿Cuál es el seminario que más tiempo lleva?

-Están los referidos a Derecho Penal y los seminarios dedicados a Carteia, que no faltan.

-¿Tiene alguna preferencia por alguno?

-El gusto no es un criterio. Lo veo desde otro punto de vista, desde la necesidad. Si tuviera que decir cuales me gustan serían los de literatura. En cuanto a necesidad, yo resaltaría el de enseñanza del español a inmigrantes, que se hace en colaboración con el Instituto Cervantes. La sociedad esta cambiando y es importante que se conozca nuestro idioma. Otro muy importante es el referido al Medio Ambiente, el desarrollo industrial es una preocupación de la propia industria y del medio en el que se realiza. Yo he participado en la selección y he elegido los que me parecen más necesarios. El nivel es muy bueno por eso uno de los problemas para la organización es decidirse.

-¿Cómo es el ambiente que se respira durante estos 20 días de cursos?

-Muy bonito, muy hermoso porque los jóvenes traen esa capacidad de alegría y en una casa como ésta en la que van a pasar más de 900 estudiantes, se nota la alegría. No obstante, creo que lo mejor está cuando los estudiantes salen a la calle, cuando los ves por la noche es un soplo de vida, que es por lo que apuestan los cursos por un soplo de tolerancia e igualdad.

-¿Cuáles son las sensaciones de lo ponentes que acuden por primera vez a San Roque?

-Muy buena, al último poeta que estuvo, Joan Margarit, le impresionó mucho. Lo primero que dijo es que era un pueblo muy bonito pero sobre todo limpísimo y el gran tesoro era su gente. En pocos sitios había tenido tan buen recibimiento y tanto cariño como en este municipio.

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