Jimena despide a lo grande su festival con una noche pletórica de buena música

  • El estadounidense Kenny Garrett, un pura sangre del jazz, regala un concierto estupendo en el Llano de la Victoria · El público responde en todos los escenarios

El festival internacional de música de Jimena clausuró anoche su octava edición con la que sin ningún género de dudas resultó su mejor jornada. Las propuestas artísticas volaron muy alto, el público respondió en todos los escenarios y en cada momento flotó en el ambiente esa sensación de nerviosa expectación ante los buenos conciertos. Ninguno defraudó. Fue un gran día, de los que hacen especial a la convocatoria.

Desde última hora de la tarde, en los primeros momentos del que será recordado sábado, algo distinto ya se notaba en el centro cultural Reina Sofía. La orquesta Manuel de Falla fue el aperitivo perfecto para la rueda de buena música. En todos los espacios las de ayer se vieron las mejores actuaciones de la edición.

El saxofonista estadounidense Kenny Garrett se hizo un lujo en el Llano de la Victoria, un auténtico bocado delicatessen para los amantes del jazz y para los melómanos en general. Un pura sangre del jazz. A veces pareció un caballo de carreras, otras un potro desbocado o aquellas un bello ejemplar danzando elegantemente sobre la arena.

Es un grande que inundó de su new jazz el Llano de la Victoria, impregnado de dama de noche y de jóvenes damas. Garrett tocó el saxofón, el clarinete y el teclado y cualquiera quedó prendado de sus notas, por las que casi parecía que se podía pasear.

Acompañado de teclado, bajo y batería, regaló una sesión con mayúsculas, ante un público cómplice y complacido.

La noche acabó cuando hasta todos los gatos pardos dormían, en un Paseo radiante del hip hop cubano de Orishas y de su fiesta. La mejor manera de coronar un estupendo día de música, de esos que alimentan a un festival como el de Jimena. Hasta el año próximo.

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