Arte e historia en la 'Ciudad de los poetas'

arcos

Este pueblo blanco gaditano constituye uno de los emplazamientos clave de la provincia, ya que marca el límite entre la campiña jerezana y la serranía de Grazalema. Además, es el inicio a la conocida Ruta de los Pueblos Blancos.

En su historia destaca la presencia humana en la Edad de Bronce, y más adelante de romanos y árabes, impulsores de su vasto patrimonio cultural. Los primeros dejaron a su paso el yacimiento de Sierra Aznar, famoso por sus manantiales naturales, y la villa Santiscal, cuyos mosaicos de la época imperial pueden ser visitados en el Museo de Cádiz. La herencia arábiga, considerada de gran importancia por arqueólogos e historiadores, se hace patente en el trazado de sus características calles (algunas famosas por su historia como la cuesta de Belén o la del Socorro), que ha sido conservado excepcionalmente en la ciudad cristiana. El alcázar militar, la muralla y los molinos, entre otros edificios, forman también parte legado musulmán arcense.

Parte del patrimonio artístico de Arcos está concentrado en sus iglesias. La Basílica de Santa María, cuya portada se enmarca dentro del final del estilo gótico y principios del plateresco, alberga un valioso retablo del siglo XIV en el que se representa la Coronación de la Virgen. Tampoco hay que olvidar el museo de la Iglesia de San Pedro en el que están expuestas piezas de gran valor como cálices, joyas, casullas, estandartes...

Todos los rincones de esta localidad reúnen rasgos propios de estilos tan diversos como el barroco, el mudéjar o el renacimiento. La plaza del Cabildo, la puerta Matrera, entre otros, han sido testigos de la vida de personajes ilustres como los marqueses de Torresoto o el marqués de Cádiz.

El encanto de este pueblo gaditano le hizo merecedor del sobrenombre de 'Ciudad de los poetas', puesto que enamoró a Azorín y a toda la generación del 27.

La riqueza gastronómica de la provincia tiene su sitio en los suculentos platos arcenses: la alboronía, el ajo molinero... son algunos ejemplos de la cocina de la huerta, así como la verdura de temporada. La carne de cerdo y la caza también forman parte de la mesa típica de Arcos. Cabe destacar la importancia de sus vinos y de la repostería conventual.

Al estar situado en la cumbre de una peña cortada, Arcos es el lugar idóneo para la práctica de la espeleología, senderismo o deportes náuticos en el lago.

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