Fukushima ya está estable

  • El OIEA asegura que, seis meses después, la central nuclear puede "lograr una parada en frío". Cuatro de los seis reactores estuvieron fuera de control y sufrieron graves desperfectos.

El OIEA anunció que seis meses después del desastre nuclear de Fukushima (Japón) los reactores afectados están "básicamente estables" y considera que a causa del desastre, la expansión de la energía atómica sufrirá una ralentización en los próximos 20 años.

El director general del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), Yukiya Amano, aseguró en Viena que finalmente se puede "lograr una parada en frío" de los reactores. Hasta ahora, el OIEA había hablado de una "situación muy seria" en la planta de Fukushima Daiichi, gravemente dañada a causa del terremoto y siguiente maremoto en Japón del pasado 11 de marzo.

En un discurso ante la Junta de Gobernadores de la agencia nuclear de la ONU, Amano afirmó que la empresa operadora de la planta (Tepco) y las autoridades japonesas "han trabajado duramente durante meses para retomar pleno control de la situación y han hecho un creciente progreso en los últimos seis meses".

Cuatro de los seis reactores de la planta estuvieron fuera de control durante meses y sufrieron daños, incluida la fundición parcial del núcleo de los reactores.

Por otra parte, Amano indicó que tras el accidente de Fukushima, el OIEA estima ahora que de aquí al año 2030 el número de nuevos reactores nucleares crecerá en el mundo entre 90 y 350 unidades. "Esto representa un continuado y significativo crecimiento del uso de la energía nuclear, aunque más lento de lo estimado en nuestras anteriores proyecciones", dijo el director general.

Actualmente existen 432 reactores nucleares operativos y, teniendo en cuenta que algunos países, como Alemania, han anunciado ya el abandono definitivo de la energía nuclear, el mundo podría albergar en 2030 entre unos 500 y 700 reactores atómicos.

La expansión se producirá sobre todo en aquellos países que ya disponen de energía nuclear, ante todo en estados emergentes como China y la India, que no han cambiado sus planes a pesar de Fukushima.

Según Amano, la ralentización del aumento de esta fuente energética comprende el abandono alemán, algunos cierres inmediatos tras Fukushima, la revisión en Japón de parte de sus planes de expansión, así como los retrasos temporales en ampliaciones en otros países.

No obstante, "en los países que consideran introducir la energía nuclear, el interés sigue siendo fuerte, a pesar de Fukushima", aseguró el responsable máximo del OIEA.

"La mayoría de estos países sigue adelante con sus planes para agregar la energía nuclear en su programa energético, aunque algunos pocos países han cancelado o revisado sus planes, mientras que otros han adoptado un compás de espera", concluyó Amano.

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