Santo Entierro

El Yacente llena de carga emocional el templo

  • Un solemne acto en La Palma hace olvidar que la lluvia impide la salida de la procesión

Miles de personas entraron en la iglesia de Nuestra Señora de la Palma para poder presenciar de cerca al Cristo Yacente y a María Santísima de la Soledad. La decepción por no haber podido realizar la estación de penitencia en la calle por la amenaza de lluvia, se tornó en alegría y recogimiento dentro del templo.

Como alternativa a la suspensión de la procesión, la real Antiquísima y Venerable Cofradía del Santo Entierro había previsto rescatar el Sermón de las siete palabras, un acto litúrgico que se llevaba a cabo a principios del siglo XX. Durante una hora y diez minutos y bajo la dirección del director espiritual de la se fue relatando las "palabras de Cristo durante la Pasión". Seguidamente, la agrupación Amando Herrero, que acompaña esta salida desde hace 23 años, interpretó tres marchas procesionales mientras los dos pasos se alzaban a hombros de los cargadores.

Con un templo abarrotado de público, se dio por concluido el acto dando mientras seguía entrando público desde la calle.

Para el hermano mayor, Luis Federico Pérez López, ha sido muy importante "tanto la carga emocional como espiritual que hemos recibido de las personas. El no salir a la calle supone un disgusto, pero el acto creo que llenó mucho ese vacío que supuso el no poder salir a las calles de Algeciras con las imágenes".

Sin embargo, la dura jornada para esta cofradía comenzaba por la mañana con un desayuno de convivencia para los cargadores, en el Casino.

Además, el templo acogió uno del los actos internos más importantes, tradicional desde los últimos años, el juramento de los estatutos por parte de los nuevos hermanos, en total 15.

Posteriormente se entregó a cada una de las personas que han donado una estrella que va bordada en el manto de la Soledad de un recuerdo, en concreto la reproducción del manto en la que va resaltada la estrella que la familia o particular ha donado. De hecho, la estrella lleva bajo el bordado el nombre del donante.

Igualmente, la Cofradía recibió de manos de María Jesús Herrero, directora de la banda, como el que llevan las cornetas, "como recuerdo de estos años de colaboración entre la banda y la cofradía", explicó el hermano mayor, quien resaltó que ahora hay que seguir trabajando: "una procesión es un acto más de la hermandad, el más importante, pero hay muchos más".

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