El relevo de las bolsas de plástico

  • La aparición de bolsas que permiten muchos usos empieza a remover conciencias en la comarcal ecología Un ciudadano puede gastar de media más de 200 bolsas al año. El respeto a la naturaleza exige cambiar esta costumbre

Año nuevo, vida nueva. Ésa es la actitud. Ahora que el cambio climático agita las conciencias ecológicas de los ciudadanos no hay que ponerse metas difíciles. Es mejor empezar cambiando la rutina desde lo más fácil y no por ello menos importante. En el Campo de Gibraltar las bolsas de plástico imperan en los comercios y las grandes superficies. Sin embargo, muchas tiendas se cambiaron al papel, más respetuoso con el medio ambiente.

Un estudio ha revelado que cada español consume de media al año más de 200 bolsas de plástico. La comarca por supuesto, no se diferencia de la gran mayoría. Es más, si en las grandes superficies se está atento pueden verse situaciones más que extrañas.

En los supermercados de los municipios campogibraltareños se comprueba la avidez de más de un comprador por llevarse a casa numerosas bolsas. Para ello meten dos productos en cada una y piden sin freno a la cajera que le dé más. Esta actitud puede tener como origen que muchos dejaran de comprar bolsas de basura y las sustituyeran por las de los mercados. En los bidones, este hecho es palpable.

Sea buena o no la idea, hay que ser conscientes de que la calidad de estas bolsas no está para resistir demasiada carga. Asimismo, en la comarca hace años que algunos comercios, los de "descuento duro", empezaron a cobrar al cliente las bolsas. Esta medida llevó a muchos a llenar más de la cuenta cada una de ellas e incluso a llevarse las que guardan en casa. En este caso, el efecto ahorro removió conciencias y la gente sin darse cuenta dejó de tirar las bolsas o evitó reunirlas sin sentido y lo que es más grave, no usarlas.

La otra opción también estudiada por los grandes grupos dedicados al consumo fue poner al alcance del cliente una bolsa que pudiera ser usada en más ocasiones. Se localizan en las cajas y se pagan sólo una vez. Si después por su uso se deteriora, la gran superficie se compromete a cambiarla cuantas veces sea necesario. El objetivo una vez más es elegir entre la bolsa o la vida. Las bolsas de plástico de los comercios tardan muchísimos años en descomponerse. Por eso, a la par que se llevan las latas, los tapones de los envases, las pilas o el papel a reciclar, va siendo hora de adquirir una bolsa de tela que cambie nuestra rutina y que dé ejemplo para que el medio ambiente no sea la diana de todas nuestras malas costumbres.

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