El 'pop art' pierde a su inspiración

  • Fallece a los 89 años el británico Richard Hamilton, considerado como el pionero de esta tendencia artística, pero también un creador de una impresionante producción marcada por el humor y la crítica a su tiempo

El británico Richard Hamilton, considerado el padre del pop art, falleció ayer a los 89 años, según informó lacónicamente la galería Gagosian de Nueva York, que llevaba su obra. El responsable de esta galería, Larry Gagosian, lo describió como el “pionero” del pop art”, un calificativo extendido entre los expertos que a Richard Hamilton aburría. “Aunque me interesé por el fenómeno pop, nunca me sentí asociado a ese término, que utilizaba para describir a Elvis Presley y la imaginería vulgar estadounidense de helados y hamburguesas”, dijo en una ocasión a la cadena BBC.

Conocido por su sentido del humor y por el uso de las nuevas tecnologías, Hamilton es autor de una extensa obra, desde unas primeras piezas que presagiaban lo que luego vendría con Andy Warhol y Roy Lichtenstein, hasta otra más reciente, de tintes políticos y hasta panfletarios.

En el momento de su fallecimiento, el artista preparaba una retrospectiva para ser exhibida desde 2013 en varias ciudades, entre ellas Los Ángeles y Madrid, después de la que llevó a la galería Serpentine de Londres el año pasado, La moral moderna importa.

En 1956 Hamilton había presentado en otra galería londinense el fotomontaje ¿Qué es lo que hace las casas de hoy tan diferentes, tan atractivas?, considerada la inspiración del pop art que posteriormente cultivaron creadores como Warhol, Lichtenstein o Robert Rauschenberg. En blanco y negro y con tonos de color, aparecen una mujer tumbada en un sofá, con una lámpara a modo de sombrero, y un culturista con un gran chupa-chups con la palabra “pop”, ambos rodeados de aparatos icónicos en los 50 como un televisor y una aspiradora.

El pop art era, según lo definió Hamilton, algo “popular, efímero, fungible, de bajo coste, producido en masa, ingenioso, sexy, joven, efectista, glamouroso y un gran negocio”.

Las reacciones ante su muerte coinciden en señalar que Hamilton fue un artista con mucha influencia en varias generaciones, también gracias a su larga etapa como docente en el Royal College of Art londinense. “Fue uno de los artistas más influyentes y destacados del período de posguerra”, opinó Nicholas Serota, director de la Tate Gallery. Hamilton “produjo series exquisitas de pinturas, dibujos e impresiones que abordan temas como el glamour, el consumismo, la mercancía y la cultura popular”, aseguró Serota.

Entre otras, es conocido por obras como Homenaje a la Chrysler Corporation o Pin-Up, además del White Album, una carátula de color blanco que añade solo el nombre de los Beatles y es, para muchos, el mejor disco del cuarteto de Liverpool. Ese doble álbum es el único disco de los Beatles donde no aparece una foto de los músicos.

Pero Hamilton, uno de los máximos conocedores de Duchamp, dejó atrás una impresionante producción que abarca más de medio siglo. En su última época, el contenido político de sus piezas era más evidente, con obras dedicadas al conflicto norirlandés, un televisor donde aparecía Margaret Thatcher o un cuadro sobre la invasión de Iraq. En este último, Shock and Awe, se veía a Tony Blair, ex primer ministro británico que apoyó esa guerra, disfrazado de cowboy y a punto de desenfundar su pistola.

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