"La poesía tiene su público; lo que ocurre es que es minoritario"

  • El aula de literatura José Cadalso cumple 17 años de visitas de grandes autores

Golpes bajos cantó aquello de malos tiempos para la lírica. Desde luego hay que remontarse muchos versos para encontrarlos esplendorosos. O buenos a secas. Entre aires prosaicos, sin embargo, se ha asentado el aula de literatura José Cadalso, que desde 1991 ha hecho desfilar por San Roque a autores como José Hierro, José Manuel Caballero Bonald o Antonio Gamoneda. Estos encuentros emergen con la fragilidad de una rara avis de entre la atonía no sólo literaria circundante. El pasado viernes echó el cierre la temporada y no dejan de ser buenas nuevas que Juan Gómez Macías, gerente de la Fundación Luis Ortega Brú e impulsor del aula, avance la próxima y garantice buenos tiempos para esa lírica a este lado de la estrofa.

Joan Margarit fue el viernes quien se quedó con la llave del Palacio de los Gobernadores hasta el próximo octubre. El poeta catalán es el protagonista cuando Gómez Macías alude a la madurez que ha alcanzado la experiencia. "Ahora me da mucha alegría cuando escribo a Margarit y me dice que naturalmente quiere acudir, que su nombre falta ahí", explica.

El aula de literatura José Cadalso arrancó hace 17 años y por cada uno ha velado Gómez Macías, que recalca el "mérito" del Ayuntamiento de San Roque por sostener tal actividad. "Fue un proyecto mío", rememora el gerente de la Fundación. "Se lo propuse al concejal que había entonces y le pareció una idea muy buena. Los primeros doce autores que pasaron por aquí eran amigos míos. No es lo mismo estar en el Campo de Gibraltar que en Ciudad Real, por ejemplo, que por el mero hecho de su situación geográfica facilita los traslados para algo así".

Las cosas han cambiado y Gómez Macías subraya el "crédito" que se ha ganado el aula durante su recorrido. En su opinión, gracias a la intervención de tres factores. "La continuidad juega a nuestro favor porque ya nos conocen. Además, siempre hemos mantenido criterios de independencia, sin decantarnos por un movimiento o una escuela en concreto. Y nunca hemos renunciado a la excelencia, a la calidad", detalla.

La Fundación Luis Ortega Brú edita con cada visita cuadernillos con una breve antología del autor. Cada uno se llevaba 50 ejemplares, que empezaron a circular por el mundillo a la par que las propias noticias de la existencia del aula. A la vuelta de cinco o seis años se empezó a apreciar el auge. Hoy en día algunas universidades de Estados Unidos, resalta Gómez Macías, solicitan esas publicaciones.

Quizá ni el propio alma mater de la actividad sospechaba que 17 años después el aula hubiera reunido a más de 140 autores, una nómina integrada por figuras como Hierro, Caballero Bonald y Gamoneda y también Luis García Montero, Félix Bayón, Eduardo Mendicutti, Luis Antonio de Villena, Manuel Pimentel, Luis del Val, Juan Manuel de Prada, Rosa Regás o Carlos Castilla del Pino, por citar sólo algunos. A todos se les pudo oír charlar y recitar, hablar de su vida y bucear en su obra.

Esta temporada el aula ha tenido ocho invitados: Rafael Guillén, Chantal Maillard, Manuel Gahete, José Eduardo Tornay, Antonio Gamoneda, Carlos Álvarez, Clara Janés y Joan Margarit. Gómez Macías siempre trata de incluir en cada curso un escritor de la comarca, que este año ha sido el algecireño Tornay, y uno marroquí, que no pudo ser Latifa Meskini porque a última hora faltó por enfermedad y se cayó del cartel.

"Ahora mismo se publica más poesía que nunca. Nunca se ha leído tanta poesía", expone Gómez Macías, quien sin embargo reconoce que a algunas convocatorias del aula pudo haber asistido más público. "Esto ya no son los setenta", opina. "Entonces Carlos Álvarez hubiera llenado dos salones de actos, hablamos del poeta que más tiempo ha estado en prisión".

"Esto tiene que ver con los autores mediáticos", entiende el precursor. "Cuando vino Luis del Val se llenó el salón de actos porque todo el mundo lo ha oído por la radio. Lo mismo ocurrió con Luis Antonio de Villena. Lorenzo Silva también trajo público. Cuando te encuentras a autores como Chantal Maillard viene gente que es muy lectora. Detrás de Antonio Gamoneda estuve cinco años. Cuando por fin lo conseguí, no pudo asistir por enfermedad. Esta temporada vino ya como premio Cervantes. Si llega a venir antes quizá no hubiera llenado como lo hizo. La poesía tiene su público, pero es minoritario".

Gómez Macías reflexiona sobre este asunto y advierte que la programación no se dejará influenciar por las potenciales perspectivas de respuesta de la audiencia. Ya se refirió a la excelencia y a la independencia y además revela una de sus máximas: "Creo que la gestión cultural consiste en poner los bienes culturales al alcance de los que quieren acceder a ellos".

El gerente de la Fundación Luis Ortega Brú realiza otro aviso. "En mi horizonte tengo la idea de jubilarme", dice. "La pintura y mi vida personal cada día te exigen más. Sé que me va a costar la vida porque esto es como un veneno. Confío en que los que trabajan conmigo cogerán el relevo y lo harán muy bien".

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