El pequeño dictador

Comedia, EEUU, 2014, 111 min. Dirección: Seth Rogen, Evan Goldberg. Guión: Evan Goldberg, Seth Rogen y Dan Sterling. Fotografía: Brandon Trost. Intérpretes: James Franco, Seth Rogen, Lizzy Caplan, Timothy Simons, Randall Park, Diana Bang. Teatro Florida (17:00, 19:00 y 21:00).

Pese a lo que la compañía Sony pudiera perder con el pirateo coreano en venganza por burlarse de su amado líder, Kim Jogn-un, nunca los productores y el director de esta película podrán agradecerle a los coreanos la publicidad mundial que, hasta con intervención del presidente de los EEUU, Barack Obama, situó esta cosita en el centro de una crisis diplomática y de un debate sobre la libertad de expresión. Nunca tan poco dio para tanto porque la película es un mamarracho sin gracia que habría pasado totalmente desapercibido.

Todos saben ya de qué va esta cosita: al productor y al presentador de un programa cutre y escandaloso les llega la noticia de que Kim Jogn-un es un fan de la emisión y está dispuesto a concederle una entrevista. Es la salvación del programa… Y del mundo, porque la CIA les encarga que, de paso, se carguen al dictador. Pero lo cierto es que los protagonistas de la cinta, Dave y Aaron, no son las personas más cualificadas para realizar un magnicidio.

Grosera, zafia, aburrida, muy mal dirigida y sobreactuada (soportar la interpretación -por decir algo- de James Franco es un duro ejercicio), la película tiene como único mérito dar la medida mental del dictador. Se comprende que Hitler se cabreara con El gran dictador o con Ser o no ser: las pullas de Chaplin y de Lubitsch duelen porque son inteligentes. Pero que el dictador coreano (cuya realidad es su más feroz caricatura) se haya cabreado tanto con esta nada lo retrata.

No sorprende que la basurilla esté firmada por Evan Goldberg y Seth Rogen, autores de otra basurilla llamada Juerga hasta el fin, muy aplaudida por los críticos que valoran la comedia gamberra, grosera y escatológica. De pena.

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