La nueva Roma del Museo de Cádiz

  • La pinacoteca luce un nuevo discurso museístico en cinco salas Se divide en torno a la vida cotidiana en la ciudad y la casa, la religión y el mundo funerario

El gran mosaico que fue hallado en la villa romana de Puerto Real invita al visitante que se adentra en la nueva Roma del Museo de Cádiz a imaginar la majestuosidad con que los romanos de cierto estatus decoraban sus casas. Probablemente la nueva pieza que ahora se incorpora a la pinacoteca integraría una de las dependencias de la domus de un rico comerciante. Un ciudadano que disfrutaría de sus grandes monumentos, participaría de las costumbres sociales, religiosas y de ocio y que en la intimidad de su vivienda volvería a deleitarse con el elemento decorativo en torno al que se ordena el nuevo discurso sobre el Imperio Romano y la huella que éste dejó en la provincia de Cádiz, con Gades y Baelo como grandes referentes.

Las cinco salas que atesoran las cientos de micro historias que destapan cada una de las piezas expuestas se han convertido así a un nuevo recorrido museístico, "más coherente, didáctico y enriquecedor". Una necesaria reordenación de contenidos, "pues no se había tocado desde su inauguración en los años 90", dotada de nueva cartelería bilingüe -hasta ahora no se ha incorporado-y de códigos QR.

Así lo narra el director de la pinacoteca provincial, Juan Alonso de la Sierra, durante el recorrido que realiza con Diario de Cádiz en una bulliciosa jornada repleta de escolares y visitantes.

Desde este espacio neurálgico desgrana esta nueva y esclarecedora perspectiva que gira en torno a esta pieza estrella integrada por minúsculas teselas polícromas ya restauradas y minuciosamente colocadas, en una trama que se completa a nivel geométrico. El recorrido comienza "con la vida cotidiana, con la importancia de la ciudad como organizadora del territorio -con la exhibición de grandes arquitecturas de Gades y Baelo-". Se completa con piezas sobre las profesiones de la época y la forma en que ocupaban el ocio, y sigue en el ámbito doméstico, marcado por este mosaico y por restos de decoración, de mobiliario, de ajuares, de tocado y juegos.

Como novedad, aparte del tramo de acueducto localizado en Cortadura, se suma a la colección imponentes restos del Teatro Romano localizados en la última campaña de excavación realizada durante las obras en el recién abierto Teatro Romano. "Un fragmento de una columna de alabastro, como en el teatro de Pompeya y un relieve de mármol de carrara que parece que fue labrado en Roma".

De la vida cotidiana, sus oficios y formas de ocupar el tiempo libre se encargan las vitrinas que salpican el espacio. Se observan así instrumental de medicina, incluso la placa de una mujer médica, restos de armas del ejército, objetos para la escritura con un punzón y cera, cerámica o enseres para la pesca. También puede verse un reloj de sol aparecido en Santa María, la afición por la música en forma de terracotas o monedas, juegos de niños como figuras de soldaditos o alusiones a juegos gladiatorios y piezas de los "prohibidos pero muy presentes" juegos de azar en Roma.

Y de puertas para adentro, elementos decorativos "con fragmentos de pared pintados, una teja, figuras de ajuar y hasta llaves y cerraduras", además de todo tipo de objetos de ajuar doméstico en cerámica, bronce o vidrio, "en función del nivel social de la familia", con enseres fabricados tanto en cerámica común como en cerámica importada de sigilata, en bronce, vidrios y metales preciosos. Por otro lado, de otro rincón del hogar habla el tocador femenino del que se lucen espejos, cajitas para pinturas, anillos, agujas de pelo y recipientes de perfumes, aparte de otros juguetes y amuletos de niños, "pues los romanos eran muy superticiosos".

La siguiente sala, el diáfano espacio dedicado a estatuaria romana está pendiente de retoques, pero ya luce alguna pieza nueva como un pedestal labrado. Y para continuar, donde antes se expandía Baelo, ahora lo hace la religión romana a través del Templo de Hércules, "que fue esencial, un santuario de una trascendencia tremenda". Preside este espacio el emperador heroizado de Sancti Petri y el toracator, "en proceso de restauración" , junto al hércules gaditano. Una vitrina con piezas sobre el culto a Isis y Júpiter completan esta sala justo antes de pasar a la de necrópolis. El mundo funerario ocupa de forma coherente el último tramo de este itinerario conformado por vitrinas con urnas de gran valor como la de fayenza o de alabastro, así como importantes ajuares como el de la niña de Escalzo, con impresionantes piezas en cristal de roca, marfil y hueso. Se incluyen objetos del mundo tardorromano y visigodo. Un visión renovada en torno a la vida de un romano desde que nace hasta que muere. Es la nueva Roma del Museo.

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