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El linense Mon López se queja del mundo con simiesca ironía

  • El artista inaugura en La Tetería de La Línea 'Mano de mono', una colección de once obras de ilustración digital que denuncia los efectos perversos de la evolución

Volvamos a nuestro estado simiesco primitivo. Para lo que ha servido la evolución, mejor involucionar. Esta es la proclama que resume la exposición que inauguró anoche en La Tetería de La Línea el artista linense Mon López. Una colección de once obras de ilustración digital titulada Mano de mono y que se podrá ver hasta el 20 de octubre. Organiza la asociación Cultura Levadura.

"El número y disposición general de los huesos y de los músculos de la mano son los mismos en el mono y en el hombre, pero la mano del salvaje más primitivo es capaz de ejecutar centenares de operaciones que no pueden ser realizadas por la mano de ningún mono", explica López. Para el autor, esa pericia ha conducido a la autodestrucción y el egoísmo. Así las cosas, ha montado una serie que es "una crítica al hombre de hoy en día". "Yo prefiero volver atrás y convertirme otra vez en mono", sentencia.

En los trabajos de López se observa la influencia del arte urbano y el diseño gráfico. De hecho el germen de la colección es un sticker o pegatina (la cabeza del mono que aparece en los cuadros) que el linense tenía creado. La idea maduró y se desarrolló hasta lo que se puede ver ahora en La Tetería por vez primera.

El proceso de creación de las obras es informático, a través de los programas Illustrator y Photoshop. La impresión es sobre lienzo y se produce un efecto pictórico no plástico, sino digital. Es desde luego algo que no podría hacer la mano del mono, aunque no son precisamente estas tareas las que censura López.

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