La genialidad y la admiración a Miguelín abren las jornadas taurinas

  • A través de las confesiones de los participantes de la mesa redonda el diestro algecireño es considerado uno de los toreros adelantados a su tiempo y un gran conocedor de todos los tercios

La XXIII Jornadas de Tauromaquia Ciudad de Algeciras arrancaron ayer con el homenaje al torero de torero Miguel Mateo Miguelín. Los recuerdos, las anécdotas y las confesiones desde lo más profundo surgieron a través de los tertulianos que compusieron la mesa redonda en la que participaron los toreros Andrés Vázquez y José Martínez Limeño, el periodista José Joaquín Jesús Gordillo y el coleccionista y aficionado Francisco Ortiz Mejías. El acto estuvo moderado por el crítico taurino José María Vallejo.

Antes de que el alcalde de la ciudad, Tomás Herrera, inaugurara el ciclo de conferencias, el grupo de cámara Sonata interpretó de forma magistral dos piezas, la primera Plateresco y la segunda el pasodoble As del toreo, dedicado a Miguelín, con la voz de la soprano Sonia Quiñones.

A partir de ahí comenzaron las intervenciones de los tertulianos sobre la figura del diestro algecireño, aunque algunos emplearon más la primera persona del singular que la tercera, la que hacía referencia a Miguelín, convirtiendo la tertulia en un mar de monotonía. En las intervenciones el periodista José Joaquín Jesús Gordillo destacó que Miguelín fue un torero de toreros, con un cabeza privilegiada para ver al toro. "Una de las virtudes del torero de Algeciras fue la claridad con la que veía el comportamiento de los toros y sus reacciones. Fue un diestro que dominó todos los tercios y un adelantado a su tiempo" añadió.

Por su parte, el matador de toros José Martínez Limeño confesó ser uno de los admiradores del diestro de Algeciras y se llevó la primera ovación de la noche cuando dejó claro que había venido a hablar de Miguelín y no de él como torero. A partir de ahí la tertulia cogió el interés que merecía. Limeño recordó cómo conoció a Miguel Mateo y las numerosas tardes en las que compartieron cartel. "Coincidimos mucho en plazas como Sevilla, Pamplona, Algeciras, Jerez. Miguel fue un torero exquisito, al toro que nadie le podía, el sí le podía. Fue un torero completo al que todavía no se le ha hecho justicia dentro del toro" matizó.

Siguiendo el turno de intervenciones el torero Andrés Vázquez fue rotundo al afirmar que Miguelín siempre iba con la verdad por delante, además de ser un genio de su tiempo. "Para mi fue el Mozart del torero de su época, siempre veía las cosas muy claras delante del toro. Tenía las rarezas propias de un genio, unas veces solitario, otras encantador y en algunas ocasiones un incomprendido" indicó.

Cuando llegó el momento de intervenir Francisco Ortiz Mejías la tertulia ya se había pasado de tiempo y los avisos estaban a punto de sonar. Pero el que fuera presidente de la peña Miguelín fue certero a la hora de contar algunas anécdotas y vivencias en primera persona del que fuera uno de los toreros más importantes de su tiempo.

Al final se profundizó poco en la figura de Miguelín y alguno de los participantes de la mesa se olvidaron de lo más importante, recordar en profundidad al torero de toreros.

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