Las entrañas de Antropoide

  • Laurent Binet recrea el atentado contra Heydrich y la brutal represión de los nazis en Checoslovaquia en un libro que ha logrado el elogio mayoritario de la crítica

En cualquier visita turística a Praga, si se pasea por la zona del Castillo, siempre habrá algún guía que cuente la historia de Reynhard Heydrich señalando hacia una puerta de la Catedral. Dirá que por allí entró en el templo el dirigente nazi en 1941, destacará la provocación que supuso que cruzara precisamente por aquella puerta, reservada exclusivamente a jefes de Estado, y posiblemente añadirá que se colocó sobre la cabeza la corona de San Venceslao, simbolizando así el dominio total de los nazis sobre el pueblo checo.

Que se coronara con esta joya es algo que no está acreditado, pero lo que no ha podido demostrar la historia lo ha hecho suyo la leyenda, esa que decía que toda aquella persona que no fuera rey legítimo y se pusiera la corona moriría en el plazo de un año. En 1942 Heydrich, todopoderoso gobernador del protectorado nazi de Bohemia y Moravia, uno de los criminales más despiadados, inteligentes y manipuladores del nacionalsocialismo, moría días después de sufrir un atentado en Praga, la capital que creía tener a sus pies.

El clima de aquella ciudad ocupada, la actividad de la maltrecha resistencia checa (y también la eslovaca, pese a que Eslovaquia era oficialmente libre con un gobierno colaboracionista) y el propio atentado, gestado en Londres bajo el nombre de Operación Antropoide, es lo que recrea Laurent Binet en HHhH. Con esta obra, este escritor francés de 39 años ganó en 2010 el premio Goncourt de Primera Novela y en el recién acabado 2011 se ha convertido en uno de los grandes fenómenos editoriales en España.

Ya el enigmático título llama la atención para quien no haya tenido referencias de este libro. HHhH es el acrónimo de la expresión en alemán Himmlers Hirn heist Heydrich, que en español se traduce como El cerebro de Himmler se llama Heydrich. El título, por tanto, ya concede una importancia capital al protagonista, al que considera como la cabeza pensante del comandante en jefe de las SS y, por extensión, verdadero artífice de las ejecuciones en masa y del sistema de campos de exterminio. De este hombre se cuenta que fue el encargado de exponer la solución final en la conferencia de Wansee y que, pese a que se le acusaba de tener ascendencia semita, asistía impávido a las matanzas de judíos, hechos que le valieron sobrenombres como el de la Bestia Rubia o el Carnicero de Praga.

Resulta difícil encasillar HHhH en algún género. No es una novela histórica ni un libro de historia, pero tiene partes trepidantes y adictivas como la mejor novela y está cargado de un rigor histórico fruto de los cinco años de trabajo que el propio autor confiesa que le ha llevado escribir el libro. Y, sobre todo, tiene algo realmente sugerente: el autor interrumpe continuamente la narración para intercalar su experiencia personal, no sólo en el proceso de creación de su obra sino para relatar su vinculación con los pueblos checo y eslovaco, que le viene desde que hiciera el servicio militar en esta zona y se enamorara de una joven eslovaca oriunda de una ciudad cercana al pueblo natal de Josef Gabcik, uno de los héroes de su historia.

Y lo sorprendente es que sale airoso del lance. Lejos de que el lector se salte las páginas en las que Binet cuenta su vida, expone las dificultades de su trabajo, confiesa que no ha podido resistirse a exagerar un detalle de la vida de Heydrich o simplemente piropea a las mujeres eslavas, lo que consigue es cargar de honestidad el texto y ganarse la simpatía del lector.

Cierto es que la historia de Jan Kubis y Josef Gabcik, los autores del atentado, es tan potente que resulta atractiva hasta leyéndola en Wikipedia, pero lo es también que Binet consigue darle forma a esa materia prima para llevar a sus lectores a aquella curva ya desaparecida de Praga, hasta el punto de que uno casi que se siente allí sacando un espejo y haciéndoles señales a los dos activistas para que preparen sus armas y explosivos porque ya se acerca, por fin, el coche descapotable de Heydrich. Y, qué angustia, ¡parecía que no iba a llegar nunca!

HHhH ha logrado el elogio unánime de la crítica y figuras como Mario Vargas Llosa han dedicado artículos glosando el libro. "Las páginas que Binet dedica a narrar el atentado, lo que ocurre después, la cacería enloquecida de los autores por una jauría que asesina, tortura y deporta a miles de inocentes, son de una gran maestría literaria. El lenguaje limpio, transparente, que evita toda truculencia, que parece desaparecer detrás de lo que narra, ejerce una impresión hipnótica sobre el lector", explicaba el Nobel peruano en un artículo publicado en El País el pasado octubre. Palabra de Vargas Llosa.

Laurent Binet. Traducción de Adolfo García Ortega. Editorial Seix Barral, Barcelona, 2011. 400 páginas. 20 euros.

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