Las catedrales de Julio Llamazares

  • El leonés publica la primera entrega de su viaje literario por "las cajas negras de este país"

Julio Llamazares (Vegamián, León, 1955) emprendió a principios del milenio un singular viaje literario por las 75 catedrales españolas, cuya primera parte, Las rosas de piedra, se publica ahora y refleja las impresiones del escritor sobre estos templos que "no son ya más que reliquias, espejismos de un tiempo ido". Su destino es "convertirse en museos".

"Las catedrales son las cajas negras de este país; son espejos de la sociedad española que, por mucho que diga la Conferencia Episcopal, han dejado de ser católicas", afirma Llamazares.

La de León fue la primera catedral que Llamazares vio cuando tenía "seis u ocho años" y ninguna otra le ha parecido "tan bella como ésta, que parece suspendida, más que alzada, sobre el suelo, y que semeja un caleidoscopio de tanto cristal que tiene", señala el escritor en su nuevo libro.

Publicado por Alfaguara, Las rosas de piedra recoge el viaje del autor por las catedrales de la mitad norte de España. Del resto se ocupará en un segundo volumen en el que ya trabaja.

Autor de otros tres libros de viaje (El río del olvido, Trás-os-Montes y Cuaderno del Duero"), la nueva obra de Llamazares "es la más ambiciosa" de todas ellas, por el número de páginas (600 esta primera entrega) y "por la intención del proyecto".

"Es una empresa casi titánica, catedralicia", asegura el escritor, que empezó este viaje en 2001 y lo acabará dentro de cuatro o cinco años. "Son 75 catedrales, cientos de horas de documentación y miles de kilómetros recorridos".

Desde el preámbulo, Llamazares deja claro que no pretende "establecer ninguna teoría ni llegar a ninguna conclusión". Se limita a contar lo que ha visto y lo que le ha sucedido.

¿Qué le llevó a emprenderlo? Quizá la atracción que, desde siempre, ha sentido por las catedrales y también su "preferencia por esos mundos que han quedado a desmano de la historia o simplemente de la realidad. Y las catedrales no son ya más que espejismos, reliquias de un tiempo ido que quedó aprisionado en ellas", subraya.

"La mayoría de ellas se han convertido en museos, por desgracia. Primero, porque cuesta mucho mantenerlas y, segundo, porque España dejó ya de ser católica", piensa el escritor.

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