La catedral lírica de Jorge Guillén

  • 'Aire nuestro' reúne por primera vez todo el universo poético del autor de la Generación del 27 · Doce años de trabajo alumbran un volumen que recoge los versos sobre el corazón y lo inmediato

Dos tomos y tres mil páginas reúnen por primera vez en Aire nuestro toda la obra poética del vallisoletano Jorge Guillen, un conjunto "arquitectónico" casi de "hechuras catedralicias", en opinión del último de los cervantes españoles, el leonés Antonio Gamoneda. Gamoneda habló, en la 41ª Feria del Libro de Valladolid, del otro Cervantes, el primero, el de 1976, Jorge Guillén, a quien a pesar de no haber conocido, dijo, ha sido el poeta en lengua española que más le ha hecho pensar.

En la obra poética de Guillén (Valladolid, 1893-Málaga, 1984) ha observado Gamoneda tres etapas, la de Cántico, que refleja la alegría, la pureza, la celebración del mundo; la de Clamor, en la que se enfrenta a una realidad amenazada por el hombre; y el resto, en la que se reconcilian los opuestos, el amor y el desamor, la esperanza y la desesperanza.

"La contradicción también es fuente de poesía", refirió para añadir que para Guillén la poesía "fue un sistema de pensamiento", lo que no es frecuente ya que, siguiendo la estela de San Juan De la Cruz, al poeta los versos se le plantean como "un no saber sabiendo, un entender no entendiendo".

Gamoneda, para quien el escritor y poeta vallisoletano no fue quizá "un hombre plenamente de la Generación del 27 si no una especie de umbral del discurso poético" que le correspondía, valoró además la edición de Tusquets y la Fundación Jorge Guillén, que supone "otra forma de hacer justicia" con esa obra, en cuanto a las "posibilidades de distribución planetarias".

La obra de Tusquets recoge como un todo las cinco series poéticas del poeta del 27, Cántico, Clamor, Homenaje, Otros Poemas y Final, que se presentan, según el editor de Tusquets Juan Cerezo, como "un todo", tal y como quería el propio Guillén.

El director literario de esta edición, el profesor universitario Óscar Barrero, que ha empleado ocho años en profundizar en la obra de Guillén y cuatro en la edición, invitó al lector a que se adentre en toda la obra y no se quede en Cántico para "tener una visión completa".

Todo es Guillén, desde esa primera serie hasta el de los momentos finales que desprenden "pasión por la vida", con una poesía que "no es difícil de leer", según Barrero, si no que se entiende sin problemas ya que "apela al mundo del corazón y de lo inmediato".

El poemario recoge en su nombre la palabra fundamental en la obra de Guillén, "aire", que junto a "luz" era la definitoria de la vitalidad y del contrapunto de elementos en los que lo positivo se acaba imponiendo, observó el director literario.

El responsable de la Fundación Jorge Guillén, Antonio Piedra, un conocedor profundo tanto de la figura como de la obra del poeta, de la que junto a su hijo, Claudio Guillén, realizó una recopilación "de urgencia" al poco de su muerte, en el año 1987, destacó esta nueva publicación a la manera de otra editada en Milán en el 1968, en papel biblia con sus tres primeras obras, que tanto gustaba al poeta.

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