Por los canutos del Guadalmesí

  • Una ruta de ejemplar belleza enlaza el cauce del río con la Sierra del Bujeo a través de la Garganta Secal senderismo El río Guadalmesí nace al Sur de Sierra Luna y en él confluyen varios arroyos originarios de la sierra de Algeciras

El Guadalmesí, que en lengua árabe significa río de las mujeres, representa uno de los cauces pluviales más específicos del Parque Natural de Los Alcornocales por sus pronunciadas y escarpadas pendientes y la vegetación. Esta zona, de gran belleza, es sólo uno de los tramos que podemos encontrar si realizamos la ruta desde la sierra del Bujeo pasando por la Garganta Seca, todo ello de acceso libre.

Con 8,5 kilómetros de recorrido circular, este itinerario nos adentra por senderos sombríos y húmedos y una fuerte subida por las faldas del bujeo.

Partiendo de la zona recreativa, en el margen derecho de la carretera N-340 que enlaza Algeciras con Tarifa en el punto kilométrico 95, hay que afrontar un gran desnivel a través de una pista forestal perfectamente marcada desde la que, a medida en que ascendemos, podemos observar unas magníficas vistas de la sierra y del Estrecho de Gibraltar.

Tras cruzar hasta tres cancelas y después de recorrer unos 2,8 kilómetros el camino se introduce por un canuto donde un grupo de senderistas y ciclistas acaban de recuperar unos 500 metros de sendero que es el que enlaza el Bujeo con Guadalmesí. Este trámo de medio kilómetro se recorre por un descenso boscoso de espesa vegetación a través de la Garganta Seca y que nos permite enlazar con el sendero que ya nos adentra por el canuto del río Guadalmesí, perfectamente señalizado y de unos seis kilómetros de longitud.

Este río, nace al Sur de la Sierra Luna y al él confluyen varios arroyos originarios de la sierra de Algeciras. Tras dircurrir por un terreno muy accidentado, desemboca en la vertiente mediteránea del Estrecho de Gibraltar. Todo su curso pertenece al municipio de Tarifa.

Aquí nos encontramos bosques de ribera que son uno de los ecosistemas más singulares de la zona mediterránea. Una de estas formaciones son las alisedas. El color verde intenso y la frondosidad del aliso destacan sobre el resto de la vegetación. Pero el aliso no está solo, le acompañan otras plantas.

A medida en que nos adentramos contemplamos el ojaranzo, el quejigo, helechos o durillo, pero también el alcornoque, el laurel o el avellanillo. Unas cuatro horas en una marcha tranquila dan de sí para poder disfrutar de este espacio natural acompañándonos del sonido del agua.

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