"Eres un amigo como no tengo otro"

  • La historia de la Generación del 27 late en el fondo de la relación de José Luis Cano con Luis Cernuda. El algecireño dejó artículos con recuerdos y opiniones impagables. El ateneo José Román los ha recopilado

"Conocí a Luis Cernuda en 1934, en Madrid, en casa de Vicente Aleixandre, Velintonia Tres, donde el autor de Sombra del Paraíso solía reunir una vez por semana, en los años republicanos, a sus amigos y compañeros de generación, entre otros Lorca, Cernuda, Altolaguirre y a veces Neruda. No eran reuniones literarias, sino amistosas y con frecuencia divertidas, gracias sobre todo a las intervenciones de Federico, que tocaba el piano o cantaba canciones". Así narraba José Luis Cano, en un artículo de 1990, su primer encuentro con Luis Cernuda. ¿Cómo fue la relación del escritor algecireño con el poeta sevillano?¿Qué intervención tuvo en la Generación del 27? ¿Cuál es su visión sobre su obra? Se trata de un apasionante episodio de la vida de uno de los hijos más ilustres de Algeciras y ahora el ateneo José Román ha recopilado una serie de artículos que exploran la amistad de Cano y Cernuda.

El trabajo de investigación lo ha realizado Manuel Goméz de Barreda, el responsable del blog del ateneo, y sus resultados se pueden comprobar en http://ateneodealgeciras.blogspot.com/2008/10/jos-luis-cano-artculos-sobre-cernuda.html. Gómez de Barreda ha colgado todas las referencias a artículos de José Luis Cano sobre Cernuda que ha podido hallar y artículos completos, como en el que el algecireño cuenta: "La gratitud de Cernuda hacia mí por mi ayuda para que sus libros aparecieran en España parecía sincera. Frases como "eres un amigo como no tengo otro" o "eres el mejor amigo que tengo ahí" se encuentran con frecuencia en sus cartas".

Se pueden leer incluso algunas de esas cartas íntegras de Cernuda a Cano. Desde México, donde el poeta sevillano desarrolló su última etapa, el autor de Los placeres prohibidos le escribió al algecireño en 1951: "Yo lo paso como nunca. Aunque ya no soy joven (48 años, ay) creo que sólo he vivido estos días, que ahora es cuando estoy vivo. Excepto, claro, aquellos días en Málaga cuando Gerardo y yo nos enamoramos. Con el espectro de los Estados Unidos delante, vivo como si cada momento fuera el último (y alguno lo será) y agotar todas las posibilidades de goce ahora, cuando aún es tiempo". Pura historia de la literatura española.

"Nuestra amistad, si puede llamarse así, fue más bien epistolar y se alimentó de las numerosas cartas que nos cruzamos entre 1945 y 1958, él desde su exilio inglés y americano, yo desde Madrid", narra Cano. "Que apenas había amistad entre nosotros, sobre todo al comienzo de nuestra relación, lo prueba la primera carta que recibí de él desde Londres, contestando al envío de mi primer libro, Sonetos de la bahía. La despedida de la carta no podía ser más distante y tópica: "Tuyo affmo. amigo". Pero es el caso de que, admirador yo entusiasta de la poesía de Cernuda, y sabiéndole en el exilio -Inglaterra, Méjico, Estados Unidos- con pocas o ninguna posibilidad de publicar sus libros en España, y no sólo por la censura, que reinaba todopoderosa, sino por el injusto olvido en el que se le tenía en su país, decidí ayudarle en lo que pudiese para que consiguiera su deseo de editar sus libros en España y tener lectores españoles", detalla.

"Es el poeta que habiendo soñado la vida, en su adolescencia como un embeleso inagotable, como fuente pura de goce y de libertad, tropieza, apenas abandonado su cielo adolescente, con la sucia y torpe realidad, fea de alma y muchas veces de cuerpo. El contraste entre el sueño y la vida, entre el deseo y la realidad, deviene tan violento que el poeta llega, en su desilusión, a actitudes extremas", se refiere Cano a Cernuda.

En los artículos se pueden apreciar de reseñas críticas del algecireño sobre la obra del sevillano a cartas inéditas de Pedro Salinas a Cernuda. La Generación del 27 palpita en los recuerdos y los escritos de Cano. "Visito a Vicente (Aleixandre) en Miraflores, como todos los veranos. Le pido que me hable de Federico, a quien tan bien conoció -eran amigos entrañables-, con vistas a la biografía que pienso escribir sobre el poeta granadino. Con su memoria asombrosa me dice en seguida el día que le vio por primera vez, presentados por Alberti, amigo de ambos: fue la noche del 12 de octubre de 1927, con ocasión del estreo de MarianaPineda en el teatro Fontalba", relató en 1961.

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