Un abono que confirma su trayectoria ascendente

  • El ciclo algecireño destaca por el éxito artístico en tardes como las del viernes y el sábado

La feria taurina de Algeciras del 2008 va camino de consolidarse de una vez por todas en la gran cita taurina del mes de junio. Una feria en la que el principal protagonista, el toro, si apareció en el serial algecireño.

A la pregunta, ¿cuál es el toro de Algeciras? La respuesta a esta cuestión la encontramos por ejemplo en la corrida de Gavira. Un encierro con hechuras, parejo, bonitos de lámina. Ese es el que tiene que venir en próximas citas. En el encierro de Alcurrucén también hubo toros con presencia. La de Victorino defraudó en presentación. La apuesta de la empresa por traer una corrida torista no salió del todo bien, a pesar de traer un hierro de relumbrón. La novillada de Carlos Núñez fue desigual de presencia y la de Bohórquez, para rejones, bien presentada. En cuanto al juego de los toros, la de Gavira tuvo nobleza y transmisión, con animales de gran nota. La corrida de la empresa, anunciada por tercer año consecutivo, tuvo toros de interés,con mucho que torear, algunos rompieron en la muleta sacando el fondo de Núñez. La de Victorino decepcionó y la novillada fue sosa y sin transmisión alguna.

En el apartado artístico, el palmares de la feria de Algeciras ha tenido tres nombres propios: Sebastián Castella, José María Manzanares y El Cid. Castella ha salido lanzado de esta feria al cortar cuatro orejas la tarde del sábado. Un triunfo que pagó con sangre al recibir una cornada en el muslo, mientras toreaba por manoletinas. La faena más artística de la feria la realizó Manzanares el sábado, con un toreo de gran calidad premiado con las dos orejas.

El Cid anunciado dos tardes tuvo un balance positivo. Cortó una oreja en la de Victorino y abrió la Puerta de Feria con la de Alcurrucén. Pasó con nota el torero de Salteras. Otra de las figuras que torearon en el abono fue Enrique Ponce, que cuajó una gran faena malograda por la espada. También hizo el paseíllo Morante de la Puebla, quién solo dejo algunos destellos de su toreo. En la novillada destacaron Salvador Barberán y Hugo Iglesias y en el festejo nocturno de rejones Pablo Hermoso de Mendoza cortó cuatro orejas.

Tampoco hay que dejar atrás a las cuadrillas, donde destacaron El Boni en la brega y en banderillas Curro Molina, Alcalareño y el algecireño José María Soler.

Con respecto a la autoridad, el presidente de la plaza, Andrés Cerrillo, no estuvo acertado en la corrida del sábado. Concedió a El Cordobés la oreja de su primero, cuando no hubo una gran mayoría, y le denegó el trofeo en su segundo toro, cuando sí que había mayor petición. Le faltó criterio.

Pero si hay algo que marca el rumbo de una feria y la importancia de ésta son los medios de comunicación de ámbito nacional. La cobertura de la feria quedó patente por ejemplo en las crónicas de Vicente Zabala de la Serna en el diario ABC y de Juan Miguel Núñez a través de la Agencia EFE. Pero lo más significativo ha sido, ocho años después, la presencia de un equipo del programa Tendido Cero de Televisión Española, dirigido por Carlos Ruiz Villasuso.

Otro de los aspectos que hay que destacar es el aumento, otra feria más, del número de abonados. Para muchos fue el efecto de José Tomás, pero este ascenso vino también provocado por la composición de los carteles. Las entradas para José Tomás se acabaron diez días antes de su paseíllo. A pesar de que al final, no pudo torear por estar cogido, la tarde del sábado se rozó el lleno. Ese día hubo devoluciones, pero también una demanda de localidades de aficionados que venían a ver a El Cordobés. La empresa esa tarde salió ganando, al ahorrarse algo de los elevados honorarios que pidió José Tomás, aunque Manzanares también pidió lo suyo.

En cuanto a las novedades puestas en marcha por la empresa fue la apertura de una taquilla oficial en el centro de la ciudad, en la calle Alfonso XI. Esta iniciativa fue acogida bien por los aficionados. Pero algo imprescindible para cualquier empresa taurina es poder pagar con tarjeta bancaria en las taquillas. Muchos aficionados se han vuelto a quejar, una temporada más, de que la empresa no les prestara este servicio. La empresa acertó de nuevo en la campaña de publicidad y de promoción de la feria. Las avenidas principales de la ciudad anunciaban con fotografías a los toreros de la feria.

Los Lozano han dado un paso más de lo que quiere la afición de Algeciras. Ahora queda rematarlo, pero todo depende de ellos.

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