Valverde rebusca en su niñez el origen de su pasión por los toros

  • El actor sevillano ofrece un pregón lleno de recuerdos, de emotividad y sobre todo de poesía y abre de manera triunfal las XV Jornadas Taurinas 'Ciudad de La Línea'

El actor Máximo Valverde ofreció ayer un pregón taurino lleno de recuerdos, de emotividad, de poesía, en el que reflejó las vivencias de un niño con pantalón corto, que se hizo aficionado una tarde en el patio de caballos de la plaza de toros de La Línea. Valverde rememoró con cariño, cómo comenzó el idilio que mantiene con la fiesta de los toros y que floreció aquella tarde que acompañó a su padre a los toros. Una pasión que mantiene, defiende y de la cual se siente orgulloso.

Un pregón que comenzó con un toque de clarines, como en las grandes tardes. Valverde lo inició destacando como la corrida es el espectáculo donde la muerta siempre es protagonista. "La muerte y la Fiesta van de la mano en un glorioso paseíllo hacia la eternidad. Cada tarde la muerte se refleja cuando el toro pierde la vida y desgraciadamente en muchas ocasiones a lo largo de la historia el torero. Esa es la verdad de la tauromaquia" aseguró.

Valverde tuvo un gran recuerdo para Miguelín, al que le unía una gran amistad. "Esa tarde en la que se encendió en mí la llama de la afición, vi torear a Miguelín, fue su presentación en La Línea. Jamás he visto a un torero hacerle tantas cosas a un toro, pasaba del clasicismo al tremendismo de una serie a otra. Él tuvo parte de culpa de que me apasione tanto el mundo del toro" matizó.

El pregón de Valverde tuvo momentos de emoción cuando recordó su debut como novillero en la plaza de La Línea, un 18 de julio de 1980. "Cuando me vi vestido de luces en el patio de caballos todo eran recuerdos. Dieciocho años después de que mi padre me trajera a la plaza de La Línea, yo era uno de los protagonistas de la tarde. Eso no se olvida" recordó.

Tampoco faltó en su loa a la Fiesta y a la afición linense, un recuerdo especial a su plaza de toros, antes de la última reforma. "Era una plaza bonita, coqueta y que encierra la presencia de los aficionados de tres siglos diferentes. Es todo un monumento en sentido histórico, que encierra una parte de la memoria de nuestra Fiesta"añadió Valverde.

Y como si se tratara de un empresario taurino de la época, Valverde compuso varios carteles con toreros que han hecho historia en La Salvaora, como definió a la feria linense. "Si tuviera que hacer una feria, haría un ciclo en el que estarían Joselito y Belmonte, la elegancia de Luis Miguel Dominguín, la verdad de los Bienvenida, la profundidad de Ordóñez, el cante grande de Antoñete, el saber de Miguelín, el gemido de Curro Romero y Paula, hasta llegar la honestidad de Espartaco y el poderío de Paquirri, y al más grande José Tomás" destacó.

El acto contó con la presencia de los concejales de Cultura y Asuntos Taurinos, Alfonso Escuadra y Jesús Soler, respectivamente, además del coordinador del ciclo de tertulias, Ángel Rodríguez Brioso.

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