Tobalina sugiere en ocho fotografías historias escondidas del cuerpo

  • El artista algecireño expone su primera colección, 'De todo lo invisible', en el Café Teatro

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Una fotografía de una mano sobre un torso desnudo encendió la chispa de José Luis Tobalina. Fue como la punta de una cuerda que al tirar te lleva al resto. Fue el germen de la colección de De todo lo invisible, que desde ayer se expone en el Café Teatro. Estará hasta el final de mes.

Quizás sea por eso por lo que sea su preferida. "A partir de ella vi toda la exposición", apunta. Son ocho representaciones colgadas que de manera individual tienen su unidad, aunque también guardan una historia entre sí linealmente. El guión es abierto, es decir, cada cual completa la obra, aunque el autor, periodista y poeta algecireño, tiene la suya propia. Primero reta al espectador. "Que la gente lo descubra". Luego habla de un encuentro de cuerpos masculinos y femeninos. Lo cuenta a la manera tradicional: inicio, nudo y desenlace. El comienzo lo marca una llamada, le sigue un contacto de carne contra carne y acaba con el descanso, con la relajación. Para redondear la historia tuvo que modificar sus planes iniciales en algunos aspectos. Por ejemplo la foto de unos pies ha cambiado de dirección. Estaba llamada a mirar hacia arriba y ha acabado con los pies boca abajo.

En su primera exposición ha tenido que dejar otras fotografías fuera. Con lo que ha guardado tiene para otra serie. Será más adelante, en blanco, la de ahora está más basada en la escala de grises. El artista ha querido jugar en De todo lo invisible con el máximo contraste y a pleno detalle de la mano del programa de retoque Photoshop. Están solarizadas hasta casi el extremo. Lo que ha creído justo para enseñar otra manera de ver el cuerpo humano. "Es otra visión que puede parecer o no". Cree haberse sentido como un pintor cuando para porque ya ha encontrado el final.

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