Decimonovena del abono en la maestranza

Padilla, premiado con un trofeo de un bondadoso ‘miura’

  • Blanda y noble corrida del hierro de Zahariche, sin ideas aviesas en su conjunto · El Fundi se impone a su lote · Valverde, pundonoroso, luchó con un sobrero de El Serrano, el más peligroso de la corrida

El berrendo Platero, le puso en bandeja de oro el triunfo a Juan José Padilla, que consiguió un solitario trofeo. Un toro que no parecía un miura por su inusual bondad y también por su flojedad. El diestro jerezano lo recibió con cuatro largas cambiadas de rodillas en las rayas y consiguió una gran ovación. En las banderillas mantuvo un nivel notable, destacando en el primer par y en el último, de dentro afuera. En el segundo, con la reunión en los medios, de poder a poder, sólo prendió un rehilete. Buen nivel, en el segundo tercio, sin carreras innecesarias ni otras zarandajas. Padilla, al que no vamos a descubrir como un exquisito en el toreo, consiguió los mejores momentos con la muleta en una serie con la zurda, que hizo arrancar un pasodoble a la Banda de Tejera. Y por ese pitón, también dibujó posteriormente algunos naturales buenos. Por la derecha, aunque hubo desigualdades en el trasteo, también llegó a esbozar derechazos con el denominador común de la templanza. Dentro de la labor, también hay que destacar dos pases de pecho de pitón a rabo. Pero lo más importante es que Padilla se tiró con mucha fe, como un león, para asegurarse el trofeo, último de la Feria de Abril 2009.

Ante el segundo toro, muy flojo y sin recorrido, Juan José Padilla no tuvo opción al lucimiento. Apertura de rodillas para tres muletazos con la diestra. Luego, sería el funo el que se perdería las manos e incluso se echaría durante el trasteo. Sin duda, un miura más que atípico.

José Pedro Prados El Fundi, sólido como lidiador ante su lote, consiguió sacar partido del que abrió plaza, un toro que blandeó y tuvo como mejor pitón el derecho. El madrileño, que no banderilleó a ninguno de los toros de su lote, arriesgó mucho en una faena que transcurrió bajo los sones de un pasodoble. Importante su decisión para extraer muletazos al natural y también su capacidad para extraer muletazos sueltos y meritorios con la diestra. Tenía al público en el bolsillo, pero el de Fuenlabrada, casi siempre infalible en la suerte suprema, no consiguió en esta oportunidad despachar al miura de un espadazo a la primera y como premio  recibió una fuerte ovación.

El Fundi se impuso al cuarto, un manso que se frenaba tras la muleta, y al que le fue ganando la partida en un complicado trasteo. El torero comenzó sobre las piernas, a la vieja usanza, para ir alargando los viajes del astado. Consiguió un par de series muy meritorias por cada pitón. Por el izquierdo tragó bastante, librándose de ser cogido en una colada de escalofrío para volver a demostrar su valor con la muleta en la misma mano. De nuevo, no acertó con los aceros y todo quedó en una fuerte ovación.

Javier Valverde no estuvo centrado con el único miura que estoqueó, un animal noble, con el defecto de entrar y salir con la cara alta en los muletazos. El salmantino los dio a granel y no llegó en ningún momento a calar su labor en el tendido. Su segundo se lastimó una mano de salida y fue devuelto. El sobrero de El Serrano se comportó más en la línea de los toros que pastan en Zahariche, que los de Miura. El animal, corraleado, desarrolló ideas aviesas. Se frenaba a mitad de viaje, se defendía y Javier Valverde, porfión, aguantó como pudo una avalancha de hachazos y coladas, saliendo ileso.

El epílogo de la Feria de Abril 2009 fue un espectáculo plagado de contrastes, como el de la blandura en las reses de la legendaria divisa de Zahariche y un espontáneo dando muletazos a un miura ¡Sorpresas del toreo...!

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