Literatura anclada en el tiempo

  • Luis Alberto del Castillo publica 'El libro del mal amor', un "testamento poético"

Luis Alberto del Castillo, poeta y cronista oficial de Algeciras. Luis Alberto del Castillo, poeta y cronista oficial de Algeciras.

Luis Alberto del Castillo, poeta y cronista oficial de Algeciras. / andrés carrasco

Comentarios 1

"Es una especie de testamento poético". Esta es la definición que Luis Alberto del Castillo da a su última obra, titulada El libro del mal amor (de antimitos y antihéroes). No es un poemario al uso. Va más allá de eso. Hay más de cinco décadas de diferencia entre el poema más antiguo y el más reciente. Algunos son inéditos. Otros han sido incluso premiados. Aunque en pequeñas dosis, también hay algo de prosa, aunque siempre con tintes líricos. El autor presentará el libro en la sede de la UNED en Algeciras el día 21 a las 19:30.

Luis Alberto del Castillo es más que poeta. Licenciado en Derecho y graduado en Geografía e Historia, ejerce como cronista de Algeciras y antes fue director del Instituto de Estudios Campogibraltareños. La docencia tampoco ha estado ausente en su vida. Es profesor emérito en Ciencias Empresariales y en Relaciones Laborales, así como en el programa de la Universidad de Cádiz para mayores de 55 años. Fue profesor tutor de la UNED entre 1980 y 1995. Lleva desde la década de los 70 dando a conocer sus versos en concursos y revistas.

Las más de 200 páginas del libro dan para sumergirse de lleno en la poesía de este autor. Está dividido en dos partes que a su vez se subdividen en otras dos. Antes de ello, del Castillo dedica un poema a Sonia Alvarado, una discípula y Juan José Téllez, a quienes recuerda en el libro. La primera parte comienza por Tiempos. "El tiempo es el gran protagonista de este libro", asegura. En esta parte, hace un recorrido histórico, comenzando por Atapuerca y terminando por nuestro presente. Hitos históricos y mitológicos, como la muerte de César, recogida en prosa en el relato El Conjurado, se mezclan con hechos tan aparentemente cotidianos como el amor. La primera parte continúa con Presencias, donde muchos conocidos del autor, incluidos sus propios progenitores, tienen su espacio.

La segunda mitad del libro arranca con Memoria del Dron, donde el autor juega con los elementos tecnológicos existentes en la actualidad. En algunos de los poemas está presente, por ejemplo, WhatsApp, que se entremezcla con caracteres como el asterisco o el guión. La segunda parte concluye con Tierra sin tiempo, donde ya hay una mayor variedad, pero alejada del elemento temporal. El libro concluye con un epílogo en el que Del Castillo relata los sentimientos de una persona que ha sufrido un ictus. Él lo ha padecido en primera persona.

Los poemas son muy heterogéneos. Hay desde historias que se desgranan en varios versos a otras que ocupan una veintena de páginas con la novelización poética de los hechos. Del Castillo no se olvida tampoco de la comarca. El Campo de Gibraltar aparece en parte de su obra, aunque no de una forma intensa.

El testamento poético que supone este libro es un elemento más que añadir a su largo legado literario. Confiesa que las letras siempre han sido lo suyo. "Con cuatro años ya decía que quería ser escritor", cuenta. Desde luego, su obra está a buen recaudo.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios