El Juli, Manzanares y Perera, a hombros en el cierre de Olivenza

  • En el festejo mixto matinal, el rejoneador Hermoso de Mendoza también es puerta grande

La población pacense de Olivenza cerró ayer su feria con dos espectáculos. Por la mañana, festejo mixto y por la tarde, corrida de toros.

En la corrida de toros vespertinas, los matadores de toros Julián López El Juli, José María Manzanares y Miguel Ángel Perera protagonizaron un triunfal fin de feria, al salir a hombros junto al ganadero Fernando Domecq, tras repartirse ocho orejas y un rabo. Se lidiaron toros de Zalduendo, bien presentados y de buen juego en general, excepto el tercero, pitado en el arrastre. Los mejores, segundo y cuarto, fuertemente aplaudidos, y, sobre todo, el sexto, premiado con la vuelta al ruedo. Julián López El Juli, una oreja y dos orejas. José María Manzanares, una oreja y dos orejas. Miguel Ángel Perera, ovación tras un aviso y dos orejas y rabo. La plaza rozó el llenó en tarde agradable. El Juli, al primero, noblote, pero exento de codicia, a base de tesón y constancia, consiguió someterle. A su segundo, un tanto distraído pero que tomaba la muleta con prontitud, supo aguantarlo y dominarlo construyendo una faena segura y muy firme, basada fundamentalmente en la mano izquierda y rematada de un soberbio espadazo.

Manzanares aprovechó a su primero, con muletazos largos en series profundas. Con el quinto, estuvo firme y muy asentado. Acabó recreándose en un extraordinario toreo al natural.

Miguel Ángel Perera realizó una labor de valor y arrojo frente al tercero, el peor ejemplar del encierro, toro con malas intenciones. En el otro, Perera armó el lío. Paseó el rabo de un toro de vuelta al ruedo, por bravura, nobleza, prontitud y movilidad. Lanceó Perera con suavidad y suma torería en el recibo a la verónica. Y ya con la muleta planteó una labor de mucha distancia, luciendo al toro, y ahí el torero se lució tanto en los cambiados por la espalda, como en el toreo fundamental por el lado derecho, que lo dibujó profundo y sentido.

Por la mañana, con cartel de no hay billetes, el rejoneador Pablo Hermoso de Mendoza salió a hombros, entretanto Alejandro Talavante y Cayetano Rivera fueron premiados con una oreja cada uno. Se lidiaron dos toros para rejones de la ganadería de Fermín Bohórquez y cuatro para la lidia a pie de Torrealta, bien presentados y de juego desigual. Sin embargo, en conjunto resultaron flojos y justos de raza. Hermoso de Mendoza, ovación y dos orejas. Alejandro Talavante, una oreja y silencio. Cayetano Rivera, una oreja y silencio.

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