José Luis Gómez logra su empeño de convertirse en 'La Celestina'

"La Celestina, la primera obra en Occidente en la que no hay Dios", en palabras de Goytisolo, se ha metido en la piel y en el alma de Jose Luis Gómez, quien encarna a la vieja alcahueta en un esperado montaje que él mismo dirige en el Teatro de la Comedia de Madrid.

Una Celestina que "es la consecuencia natural de un empeño", explicó ayer este gran hombre de teatro y académico a un reducido grupo de periodistas, a los que ha relatado el "trabajo invisible" que está detrás de este espectáculo, que es una coproducción entre la Compañía Nacional de Teatro Clásico y la Abadia.

Así, José Luis Gómez, a sus 76 años, y después de un largo recorrido y de haber "estado cocido en todas las calderas" y haberse dejado su "juego en el teatro", aborda La Celestina, de Francisco de Rojas, de forma "muy consciente", pero también sabiendo que no se juega ya nada.

En el espectáculo, que se estrena hoy ante la crítica, el actor se somete a una caracterización física que le lleva una hora de maquillaje, con un rostro que muestra una mujer vieja, con un ojo malo o tuerto, arrugada y con cicatrices. Una mujer que también tiene algo que ver con el cuadro de La Celestina, de Picasso, pintura que el actor ha estudiado mucho.

Éste es el trabajo que ve el espectador, pero para llegar a componer a la Celestina de la Tragicomedia de Calixto y Melibea, José Luis Gómez ha sacado todo de sus vivencias internas, de esas mujeres que a lo largo de su vida ha conocido. "Goytisolo, que es una de las personas que más sabe de esta obra, me decía que la Celestina en la tradición era una morisca; y de ahí me vino el acento y de muchas mujeres que he conocido, jóvenes, mayores, viejas. Del recuerdo de esa mujeres gitanas, curanderas, de las que me han querido quitar del tabaco o de otras cosas", apuntó este actor nacido en Huelva y formado en Alemania.

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