García-Máiquez recita sus poemas más célebres en primera persona

  • El escritor, columnista del 'Grupo Joly', protagoniza un encuentro literario en la Cristóbal Delgado. Recita las obras que más riesgo y satisfacción le han provocado

Íntimo y evocador. La palabra escapó ayer de la tinta del papel como las personas huyen del olvido. Enrique García-Máiquez acercó en Algeciras su poesía a los lectores en la biblioteca Cristóbal Delgado, dentro de un nuevo encuentro con el autor del Circuito Literario Andaluz y de la programación de la Fundación Municipal de Cultura José Luis Cano.

Sin hacer ruido el autor fue desmaquillando sus versos palmo a palmo, entre detalles inequívocos que aportaban sentido y sensibilidad a cada una de sus palabras. Prácticamente en familia, así se sentía mientras recitaba aquellos poemas que en su día escribió en la intimidad.

El escritor, natural de Murcia y residente en el Puerto de Santa María, introdujo el encuentro literario entonando detalles de su trayectoria. Cuatro libros de poesía tienen su nombre, los dos primeros "primerizos", como reconocía ayer su autor, en los últimos "encontré realmente mi voz".

Su tercer libro de poemas Casa propia dio salida al imaginario colectivo distinguiendo el llamado El lector es un fingidor, del que valoró que ha permitido que se defienda el carácter ficticio de la poesía. Continuó diluyendo versos con Día sin libro, "es el que más satisfacciones me ha dado personalmente", citó que como lector tiene un carácter bastante "obsesivo", con lo cual a través del poema trata de exorcizar todos los días en los que el tiempo no llega para alcanzar la lectura.

García-Máiquez dejó que fluyeran en el encuentro algunos de sus haikus -unidad mínima del sentido poético- que incluye en una colección como "Dios firma su obra en un trazo tembloroso cuando me besas", o "A la distancia exacta las bombillas se hacen estrellas".

El escritor mantuvo el hilo de atención de los presentes dando paso a su última obra de poesía llamada Con el tiempo. "En él va todo seguido, la estructura del libro hace una especie de esfera del reloj", explicó de este trabajo, en el que desnuda los espacios invisibles de su alma para hablar de la muerte. García-Máiquez deshizo detalles de su afán por presumir tener mala memoria "y encontrar en el olvido ciertas ventajas".

Con el poema Voces muestra la singularidad de escribir sin signos, "un poeta no es un torero pero al fin y al cabo hay que arriesgar". Dentro de este marco de "cierto riesgo", tal y como expresó ayer el autor, destaca El hijo que nunca tuve. "No sé qué hacer porque es negarle algo a un niño que no existe", recitó el autor desnudando así aspectos más íntimos.

García-Máiquez mantiene una columna de opinión en los periódicos del Grupo Joly. Este despertador de almas afirmó ayer que "la poesía para mí siempre es un componente de autoayuda, para consolarme y hacerme entender más la realidad".

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