Galiardo y las verdades de la mentira

  • El intérprete sanroqueño triunfa con la representación en San Roque de 'Humo', una obra sobre los engaños y las distintas formas que es capaz de adoptar con la que llena el teatro que lleva su nombre

¿Está justificado vender humo si a alguien le sirve lo que compra? Ahí queda la pregunta y ahí se propone la reflexión sobre la mentira y los distintos pelajes que es capaz de adoptar, sobre la verdad y sobre las verdades del engaño. El sanroqueño Juan Luis Galiardo representó anoche en su ciudad, en el teatro que lleva su nombre, ese Humo, muy buen texto de Juan Carlos Rubio cuya virtud fundamental es que plantea su propia moral, con moraleja y sin moralinas. Es, por otro lado, una moral atrevida. Durante la función se puede oír: "Lo importante no es que el Papa crea en Dios, sino que los fieles crean en el Papa". Lo fundamental no es que fume un terapeuta que se dedica a convencer para dejar el vicio, sino que, efectivamente, consiga que alguien abandone la adicción.

A Galiardo nadie va a ahora a descubrirlo, ni tampoco a Kiti Mánver, que le da la réplica de sobras. Aportan sobre el escenario las presencias de peso de los intérpretes curtidos. Los que pierden son los jóvenes Bernabé Rico y Gemma Giménez, que no desmerecen, pero no dejan de parecer meritorios al lado de ambos.

El texto, ágil, sólo desfallece algo cuando los protagonistas se tiran sus mentiras personales y enconadas, que caben en el surtido de la sarta. El mensaje se inocula en el espectador de forma silenciosa gracias a la comedia.

El público, que casi llenó el teatro, pudo ver una puesta en escena sencilla y trabajada. Los tres espacios reales de la obra lograron multiplicarse por medio de una estupenda iluminación.

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