El Fandi y Cayetano abren la puerta grande de Granada en otra buena corrida de Gavira

  • El encierro lidiado derrocha nobleza y sustituye a una corrida sin trapío de Santi Domecq

El Fandi volvió a atravesar, junto a Cayetano, el umbral de la Puerta Grande de Granada, tras el paréntesis de su primera actuación en esta Feria del Corpus , después de cortar tres orejas y hacer lo mejor entre los de luces con una manejable y buena corrida.

La corrida sustituta de Gavira, tras el escándalo de la anunciada de Santiago Domecq con 17 toros rechazados, permitió el éxito de los toreros, con temple y nobleza como virtudes principales.

Lo mejor de este día grande de la feria granadina lo ha hecho El Fandi, muy templado con el mejor animal de la vacada gaditana y entregado con otro más desrazado ganándose el derecho a salir a hombros en la plaza donde atesora su record de puertas grandes consecutivas, que rompió el pasado martes.

El primero de la tarde fue un toro muy flojo al principio que luego se vino arriba tras parearle el propio Rivera Ordóñez. Muleta en mano, le dio sitio Rivera para sumar muletazos, siempre por fuera, antes de meterse en cercanías y conectar con el público. El cuarto fue un toro manso aunque noble lo que no justificó las excesivas precauciones del torero.

El Fandi ha firmado lo más torero del festejo en una faena al segundo que, aunque no acabó de explotar las virtudes del toro, sí dejó pasajes muy destacables. Con los palos, destacó un arriesgado par de la moviola. Comenzó faena Fandila poniendo distancia entre toro y torero para cuajar luego dos series realmente buenas al natural como cima de una faena larga que provocó que el toro se pusiera complicado a la hora de matar.

El quinto, manejable aunque a menos, sí permitió a El Fandi desplegar toda su artillería pesada. Bien y lucido con el capote, arrebatador en banderillas y muy por encima del animal en la muleta, montándose encima de un quedado animal para cortar dos orejas tras cuatro descabellos.

El tercero, que mansó al principio, tuvo fondo para venirse arriba en la muleta. Inseguro Cayetano, que pereció querer y no poder en una faena ligera de series cortas y sin terminar de acoplarse. El sexto, un toro de más volumen que el conjunto de la corrida, fue muy castigado en el caballo. Luego, con la muleta, tampoco apostó Cayetano con el manejable animal en una faena con más guiños y comunicación con el tendido que argumento.

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