El FCAT calcula que ha tenido 6.000 espectadores este año

  • Mane Cisneros, directora del festival, destaca la dinamización de los espacios públicos y privados y la implicación de la ciudadanía y el empresariado de Tarifa

Varios días después de que se recogieran las alfombras africanas y se desmontaran las hasta las seis salas de proyecciones instaladas en lugares algunos inverosímiles para llevar a cabo la VII edición del Festival de Cine Africano de Tarifa, su directora y principal artífice, Mane Cisneros, hace balance positivo de estos nueve días en los que Tarifa se convirtió en apéndice del continente africano para mostrar a través de su desconocido cine las palpables realidades de la sociedad africana a través de los numerosos países que han tenido presencia en este festival. Como dijo Omer Oken, el reconocido periodista y directo de Benín, "se ve más cine africano en Tarifa que en todo el continente africano".

La organización del Festival de Cine Africano de Tarifa ha contabilizado hasta seis mil espectadores en las distintas salas y proyecciones a lo largo de los nueve días que ha durado el evento. A ellos, insiste Mane Cisneros, hay que sumar los tres mil participantes de Cine Móvil, otro apartado del festival que funciona a lo largo de todo el año.

Los números hablan por sí solos. Desde la dirección del festival se valoran estos datos y los de las distintas salas utilizadas, lugares con encanto como el Liceo del Casino y el propio Castillo y es que Mane Cisneros insiste en que, a pesar de que espera contar el año que viene con el rehabilitado Teatro Cine Alameda, seguirá contando con las salas improvisadas como el mercado de abastos o el castillo. "Esa es la esencia de este festival y no lo vamos a cambiar por alfombras rojas", señala Cisneros Manrique, que subrayó especialmente el que esta edición ha logrado definitivamente la comunión entre el festival y la ciudadanía.

"El festival se confirma como instrumento para atraer público hasta la ciudad, actuando como gancho para alargar la temporada estival. Eso lo han notado muchos empresarios turísticos que nos lo han confirmado y agradecen la presencia del festival como algo beneficioso para sus negocios", explicó.

Pero además la directora destacó que a pesar de que "inexplicablemente el FCAT cuenta con muchos detractores intoxicados por intereses políticos, es innegable que se ha convertido en un referente que asocia internacionalmente el nombre de Tarifa a la cultura. Este festival podrá gustar o no gustar, pero lo que está claro es que ni le cuesta ni le hace daño a Tarifa", apuntó Mane Cisneros.

La directora del festival reconoció que la crisis también ha "tocado" al FCAT y ha habido un recorte presupuestario de entre el 30 y el 35 por ciento, cantidades éstas suplidas con imaginación, según Cisneros, que en definitiva ha concretado que la VII edición del FCAT ha supuesto un antes y un después dentro de la vida de este evento cinéfilo y que garantizará su continuidad en años venideros, que confía sean económicamente más favorables que el actual.

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