Castaño dibuja en Algeciras un mapa imaginario del flamenco

  • La tercera conferencia en la peña del Cante Grande recorre las zonas cantaoras

La acogedora sede de la Sociedad del Cante Grande de Algeciras, que cada viernes respira un poco más de sabiduría por cada rincón, acogió anoche una nueva cita ilustrada. El periodista y flamencólogo jerezano José María Castaño dibujó un mapa flamenco de Andalucía, con la ayuda para ponerle sentido, ritmo y realidad de Luis El Zambo, al cante, -que vino en sustitución de Rancapino- y Fernando Moreno a la guitarra.

El Flamenco y las zonas cantaoras eran las coordenadas justas sobre la que se guió Castaño. Puso sobre la mesa aquello de que las "zonas cantaoras" son delimitaciones geográficas que tienen unas expresiones propias y que no coinciden a veces con los mapas geográficos. Explicó que una comarca cantaora puede abarcar Cádiz y los puertos o Jerez y sus campiñas. Espacios con singularidades y características propias, que la hacen diferente, tener un acento propio.

Invitó a los presentes a un recorrido imaginario, empezando por el Campo de Gibraltar y Málaga, para encarar "lo que se decía antiguamente el camino real, que viene a coincidir con la parada del tren entre Cádiz y Sevilla". La propuesta de Castaño fue ir descubriendo lo que se hace en cada zona y cómo ha florecido el flamenco en cada una de ellas. En Cádiz destacan las alegrías, en Jerez la bulería, por ejemplo.

Junto a Luis El Zambo fue ilustrando sus palabras, poniendo cante y compás a cada explicación que iba desgranando, para que los asistentes entendieran con los cinco sentidos lo que se expresaba en la peña. Castaño centró la atención en la zona baja de Andalucía, aunque también aportó apuntes sobre Huelva, Córdoba, Jaény Almería.

Destacó el Campo de Gibraltar como una zona con unos perfiles y unos artistas muy importantes "que ha dado la historia". Señaló que la comarca tiene, por cercanía, gran relación con Málaga. Puso nombres como Paco de Lucía y la familia, pero también otra serie de artistas como El Corruco de Algeciras o el Jarrito de San Roque. "Lo han conformado durante la historia como un sitio cantaor", aprovechó para asentar su discurso en los libros de Luis Soler sobre los flamencos del Campo de Gibraltar.

Castaño además habló de la forma de cantar que se deja guiar por una zona geografía. "Cuanto más vamos tierra adentro los cantes se van haciendo más ásperos, solemnes, sobrios, más de tierra". Explicó que el gaditano "le da esa pizca de sal que tienen sus cantes", por su cercanía a la playa. Lo cual es clave para el flamencólogo, al igual que entiende que el cantaor de Jerez con respecto al de Cádiz "es un poco más agresivo, también influye creo que haya sido una tierra de vino, un elemento que ha jugado un papel". El experto expresó su satisfacción, a su vez, de estar en la peña del Cante Grande, reconociendo que "son gente que saben, como se dice en el argot flamenco, distinguir". Subrayó que va con mucho cariño a esta tierra y destacó su amistad José Vargas.

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