Callie Wee, una 'rara avis' de finales del XIX

  • Jacqueline Kelly debuta con una novela ambientada en el conservador Estado de Texas

Texas. 1899. El siglo XX se vislumbra en el horizonte. Son los años en los que aparecen algunos de los iconos de la cultura estadounidense -Coca Cola, National Geographic Society- y una serie de inventos que marcarán la línea del progreso -la fotografía, el teléfono, el motor de combustión interna-, un periodo de transición en el que se conforma la identidad de una nación, y también la de una niña de 11 años. Calpurnia Tate es la mediana y única chica de siete hermanos. Su madre vive empeñada en curtirla en las labores de costura y del hogar, pero Callie Wee, como también la llaman en su numerosa familia, muestra unas inquietudes más científicas. Calpurnia, una "naturalista en ciernes" según la define Harry, su hermano favorito, se cuestiona cuanto sucede a su alrededor, y su abuelo, el capitán Walter Tate, la ayudará a desprenderse de una concepción del mundo anticuada que mantiene a la sociedad del momento en un "lodazal de superstición y pensamiento atrasado". Así comienza la historia de descubrimiento y superación personal de la joven e inquieta Tate.

Jacqueline Kelly nació en Nueva Zelanda, pero pronto su familia se mudó a Canadá y, años más tarde, a El Paso. Esta experiencia conduciría a la autora de La evolución de Calpurnia Tate, tras ejercer como médico, a escribir su primer libro, ambientado, precisamente, en tierras tejanas. Para su elaboración, la neozelandesa ha contado con la colaboración en tareas de documentación de la Comisión para las Artes de Texas, The Mississippi Review, la Asociación de Escritores de Texas y el Museo de Arte de Dallas.

En su primera obra, Kelly da inicio a cada capítulo con una cita de El origen de las especies, el libro de divulgación más seguido -y también más temido por los sectores religiosos- de aquellos años y que servirá de vínculo entre abuelo y nieta, dos visionarios unidos por su amor a la ciencia y su creencia en el progreso de las mujeres. El patriarca de la familia, que sueña con hallar una nueva especie antes de morir, descubrirá a la joven un mundo desconocido hasta entonces para ella, en el que habitan nombres como Charles Darwin, Isaac Newton y Francis Bacon o conceptos como método científico y sistema métrico decimal, el cual ya comenzaba a imponerse al tradicional empleado en Estados Unidos y que usaba el pie, la libra y el segundo como unidades de longitud, peso y tiempo, respectivamente.

En un mundo dominado por hombres, los nombres de la química Marie Curie o la matemática Sofia Kovalevsky se convertirán en una referencia para Callie Wee, quien verá en ellas a unos exponentes y una esperanza a su causa particular. Y es que, mientras las demás niñas de su edad sueñan con ganar el concurso de bordados y casarse algún día, Calpurnia ansía ser una mujer independiente, ir a la universidad y convertirse en científica. Sin embargo, los rígidos imperativos de la sociedad de su tiempo parecen condenarla a ver un cambio de siglo en el que ella no podrá hacer lo propio.

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